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Balbina y sus detractores


Han sucedido cosas muy interesantes en la política nacional. Paso a relatar. Cuando el país entero tuvo conocimiento que la señora Balbina Herrera correría como candidata a la Presidencia del país, hubo algarabía y gozo por parte de los sectores populares de la Patria y que son los que conforman las grandes mayorías nacionales.

Al vencer en las primarias y consolidarse como la candidata del PRD, la algarabía se acrecentó y el candidato de los cambistas quedaba muy distanciado de aparecer como el primero en las encuestas. Un amplio y asombroso porcentaje ubicaba a Balbina Herrera como la elegible y aceptable por la mayoría de los panameños y panameñas que moramos esta nación. Sin embargo, no hubo de pasar mucho tiempo y de pronto, por arte de birlibirloque, el señor que por uno no llega a cien, empezó a aparecer en las encuestas como el número uno; y no tan solo eso, sino que aventajaba, supuestamente, por un amplísimo margen a la candidata de las preferencias populares. Todo esto, a nuestro juicio, resultaba ser cuestionable. Veamos:

El primer ataque que recibió Balbina por parte de un sector de la rancia oligarquía patria en alianza con poderosos sectores de la economía, fue el de ser calificada como “de la izquierda”, “comunista”. Pero aconteció algo interesante: el pueblo panameño no se comió el cuento y consolidados intelectuales salieron a disuadir el argumento y señalar que “el dogma comunista y el dogma capitalista” había sido superado hace décadas y que ahora los países reclamaban gobiernos que trabajaran siempre en pro del pueblo. Entonces se fabricaron otro epíteto: "Balbina y su pasado oscuro". Luego, el pueblo panameño se dio cuenta que no había pasado oscuro alguno en una mujer que durante casi treinta años de su vida ha sido funcionaria de alto vuelo, y que todos conocíamos su trayectoria profesional y política.

Pasaron, tras la caída de esta injuria, a otro argumento: "Balbina es financiada por Chávez". Pero resultará que la campaña de Balbina ha vendió siendo financiada, en parte, por amigos que creen en ella, por empresarios que la ven consolidarse como una auténtica demócrata y por allegados a ella que han conocido de modo amplio su transparencia. Plata es lo menos que tiene la campaña de Balbina.

Al percatarse de esto, los detractores de Balbina, en contubernio con poderosos sectores de la política internacional que nos viene de afuera, empezaron a orquestar las acusaciones murcianas y sucedió algo interesante: la espada de Damocles se volvió en contra de los detractores locales. Ahora resulta que el señor de la Picota alaba la justicia foránea y la aplaude porque, como advierte, “allá si se respetan los derechos y las libertades del acusado”.

Por último, ahora se dice que le tiene para la semana próxima una bomba nuclear tipo Hiroshima.

Corolario: No hay duda alguna que los poderosos sectores de la opulencia comprometida sólo con sus bolsillos y no con el pueblo, en contubernio con la rancia política gendarme del buen vecino, tratarán de hacer cuanto les sea hasta imposible para impedir que la mujer del pueblo, de las agallas del humilde y de los cholos y de las cholas, no llegue al poder. Que el pueblo razone lo dicho. Por ello confieso: Mi voto ya tiene carta de naturaleza: es “Balbinaense”.

101 años de Panamá América

 
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