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Ballenas, balance 2004


LA CAMPAÑA "Salvemos las Ballenas 2004" inició en un escenario electoral. El gobierno panameño, acusado nacional e internacionalmente de vender su voto a los cazadores de ballenas japoneses en el Comité Ballenero Internacional, evidenciado en las denuncias de la prensa internacional y la declaración del candidato presidencial oficialista que dijo, palabras más, palabras menos que estaba pagando favores a Japón. Por otra parte, mantuvimos gestiones internacionales para establecer el Santuario Ballenero Continental del Pacífico Americano.
El movimiento ambientalista panameño logró en marzo, un compromiso de la nómina presidencial de Patria Nueva, en el sentido de que adoptaría una nueva política, alineada con los conservacionistas y en contra de la cacería de ballenas en todos los foros. Tal postura contribuyó a la confianza depositada por los electores que se tradujo en el triunfo de Patria Nueva.
La campaña dio énfasis, luego del proceso electoral, a lograr ganar las votaciones que definirían el futuro de las ballenas en la reunión anual del Comité Ballenero Internacional (CBI) en Sorrento, Italia (julio).
Desarrollamos nuevas estrategias para lograr avances del gobierno saliente en el sentido de cambiar su postura a favor de los cazadores por la conservacionista. Solicitamos la intervención de la comisión de transición en carta al presidente electo Martín Torrijos, además de una amplia campaña de los medios de comunicación social y cabildeos ante el gobierno de turno.
La Presidenta de la República, se comprometió a votar a favor del conservacionismo y en contra de la cacería de las ballenas. Instruyó para este propósito a la administradora de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), quien presenta resistencia y crea una verdadera "Crisis de Estado", traduciéndose en la votación ambivalente o ecléctica del representante de Panamá en el CBI, el biólogo Rogelio Santamaría, quien expresó en varias ocasiones a miembros de Greenpeace que desconocía las órdenes presidenciales.
Para los conservacionistas de los cetáceos se había logrado un triunfo histórico al dividir el voto de Panamá en Sorrento, y comprometer al nuevo gobierno hacia una postura en todos los foros por el conservacionismo y en contra de todas las formas de cacería de las ballenas.
En septiembre, otro avance, al lograrse que la Asamblea de Diputados prohijara e iniciara el primer debate de la ley que declara a todas las aguas jurisdiccionales marítimas de Panamá como Santuario Ballenero.
El nuevo gobierno reiteró su compromiso de impulsar una política a favor de la conservación y en contra de la cacería de las ballenas; sin embargo, sus instituciones parecen no ser consistentes y el funcionariado de mandos medios, formado en el gobierno anterior, mantiene criterios y modela posturas para no cambiar, lo que obliga a plantearse la necesidad de reestructuraciones profundas que permitan la coherencia y efectividad de las nuevas políticas conservacionistas.
Al finalizar el año, el movimiento ambientalista agrupado en el Foro de la Sociedad Civil Ambiental, así como otras organizaciones solidarias, recordaron a las autoridades del gobierno que es necesario dar claras muestras internacionales de las políticas conservacionistas y en contra de la cacería de ballenas a través de la designación oportuna ante el CBI, de representantes idóneos con las nuevas políticas conservacionistas.
Panamá tenía hasta el 31 de diciembre para acreditar su cuota anual y designar sus nuevos representantes ante el CBI, de lo contrario quedaría fuera de las foros de discusión, por tanto restaría su apoyo a los conservacionistas, despreciando una oportunidad reivindicativa, disminuyéndole fuerzas a la promoción de nuestro país como destino turístico de avistamiento de ballenas, lo que podría significar ingresos de más cien millones de dólares anuales.
El balance de 2004 favoreció a la protección de las ballenas: Se logró el compromiso del nuevo gobierno de Panamá con el conservacionismo y en contra de la cacería. Derrota, en todas las votaciones del CBI 2004, a las pretensiones de los cazadores japoneses por levantar la moratoria y que se le asignaran nuevas cuotas de caza. Se logró la presentación, en primer debate, de la Ley que Declara Santuario de Cetáceos a todas las Aguas Jurisdiccionales Marítimas de Panamá. Se impulsó la creación del Santuario de Ballenero del Pacífico Americano (Alaska hasta Chile) a través de la soberana decisión de los Estados de declarar unilateralmente sus aguas jurisdiccionales como santuarios sumándose a México y en breve a Panamá.
Para este 2005 se espera que el Gobierno panameño haya acreditado a un representante idóneo con la nueva política conservacionista, se paguen las anualidades y asignen los gastos de la representación, y que se apruebe la ley que declara santuario de cetáceos a las aguas jurisdiccionales de Panamá.
Se incrementará el ecoturismo de avistamiento de ballenas, las inversiones científicas y terapéuticas, logrando así una nueva imagen de un Panamá digno y comprometido con la vida.
(*)Presidente de la Asociación Verde de Panamá (ASVEPA).

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