Ballenas en Panamá, una bendición
Hace tres años iniciamos la campaña "Salvemos las Ballenas". Hicimos público que Panamá era visitado por éstas para parir sus crías en nuestras cálidas aguas. Muchos mostraron dudas.
Iniciamos en el 2001, trabajos de recopilación de referencias comunitarias sobre avistamientos con resultados fascinantes. Las primeras referencias fueron los avistamientos que realizaba en Contadora, todas las tardes en 1998, después de trabajar. Luego, en los ambientes marinos de la Isla de Coiba, donde al calor del debate sobre la Ley del Parque Coiba, uno de las atractivos vendidos era el avistamiento de ballenas. Después, recogimos referencias sobre la Isla de Taboga, quizás las más históricas. Nuestras visitas a Los Santos, apuntaban a Punta Mala donde es frecuente el avistamiento de ballenas. En el 2003 nos escribió Stanley Hekadon para reportar que en Islas Paridas, Golfo de Chiriquí, eran vistas ballenas en ciertos períodos del año. Francisco Herrera nos contó una anécdota de pescadores en Garachiné (Darién) donde tuvieron que cortar sus redes por una ballena enredada. En agosto del 2003, la periodista Sofía Kosmas, presento, en su artículo "Panamá, cuna de ballenas", una fotografía de cetáceos con sus crías, contrastando como fondo, las siluetas de torres en Paitilla.
La Fundación Albatros, presentó el reportaje, "Colosos en el Archipiélago de las Perlas". Kevan y Balaguer mostraron allí, vistas sin presentes en el monitoreo de cetáceos en Panamá e incluso, diría, a escala internacional. Contaron haber visto unas 600 ballenas jorobadas, azules e incluso el "Tiburón ballena", la más grande criatura viviente de nuestros días.
Hay más de 11 sitios, los cuales, en los próximos años, serán visitados por miles de ecoturistas de avistaje. Para que ello sea un éxito debemos cumplir con estos compromisos: votar a favor de la conservación y los santuarios balleneros, contra de cualquier forma de cacería, en todos los foros y representaciones. Declarar los mares jurisdiccionales panameños como Santuario Ballenero de Panamá, propuesta presentada en el 2003 por la Asociación Verde de Panamá (ASVEPA). Para la legislatura 2004-05, existe el compromiso del legislador electo Milcíades Concepción, de impulsarlo para su debido prohijamiento y aprobación. Desarrollar reglamentos de avistamiento que regule la actividad.
Panamá, es de pronto, en sitio de interés para los inversionistas en infraestructuras y servicios ecoturísticos que tendrán como su principal atractivo el avistaje de ballenas, que cuenta con efectos sinérgicos como las diversas alternativas del turismo monumental o de obras como el Canal; turismo histórico de las ruinas de Panamá y Casco Viejo; turismo económico del centro bancario internacional y compras; turismo étnico, a minutos de la ciudad de Panamá; turismo de convenciones, folclórico, recreativo y de amplios litorales playeros e insulares; turismo escénico, biodiversidad, etc.
Basados en anteriores premisas, llegué a calcular hace dos años, ingresos por $100 millones, pero los últimos estimados apuntan sobre esa cifra. Avistaje de ballenas, abrirá un sector de ingresos novedoso que competirá con los tradicionales, sentando bases sólidas para una verdadera revolución: la protección de la naturaleza es más rentable que su destrucción. Entramos a la economía verde o eco sostenible. Con una orientación adecuada impactará positivamente en las poblaciones marino costero e insulares con altas migraciones por las condiciones de pobreza y pobreza extrema.
(salvemoslasballenas2004@yahoo.com)
Iniciamos en el 2001, trabajos de recopilación de referencias comunitarias sobre avistamientos con resultados fascinantes. Las primeras referencias fueron los avistamientos que realizaba en Contadora, todas las tardes en 1998, después de trabajar. Luego, en los ambientes marinos de la Isla de Coiba, donde al calor del debate sobre la Ley del Parque Coiba, uno de las atractivos vendidos era el avistamiento de ballenas. Después, recogimos referencias sobre la Isla de Taboga, quizás las más históricas. Nuestras visitas a Los Santos, apuntaban a Punta Mala donde es frecuente el avistamiento de ballenas. En el 2003 nos escribió Stanley Hekadon para reportar que en Islas Paridas, Golfo de Chiriquí, eran vistas ballenas en ciertos períodos del año. Francisco Herrera nos contó una anécdota de pescadores en Garachiné (Darién) donde tuvieron que cortar sus redes por una ballena enredada. En agosto del 2003, la periodista Sofía Kosmas, presento, en su artículo "Panamá, cuna de ballenas", una fotografía de cetáceos con sus crías, contrastando como fondo, las siluetas de torres en Paitilla.
La Fundación Albatros, presentó el reportaje, "Colosos en el Archipiélago de las Perlas". Kevan y Balaguer mostraron allí, vistas sin presentes en el monitoreo de cetáceos en Panamá e incluso, diría, a escala internacional. Contaron haber visto unas 600 ballenas jorobadas, azules e incluso el "Tiburón ballena", la más grande criatura viviente de nuestros días.
Hay más de 11 sitios, los cuales, en los próximos años, serán visitados por miles de ecoturistas de avistaje. Para que ello sea un éxito debemos cumplir con estos compromisos: votar a favor de la conservación y los santuarios balleneros, contra de cualquier forma de cacería, en todos los foros y representaciones. Declarar los mares jurisdiccionales panameños como Santuario Ballenero de Panamá, propuesta presentada en el 2003 por la Asociación Verde de Panamá (ASVEPA). Para la legislatura 2004-05, existe el compromiso del legislador electo Milcíades Concepción, de impulsarlo para su debido prohijamiento y aprobación. Desarrollar reglamentos de avistamiento que regule la actividad.
Panamá, es de pronto, en sitio de interés para los inversionistas en infraestructuras y servicios ecoturísticos que tendrán como su principal atractivo el avistaje de ballenas, que cuenta con efectos sinérgicos como las diversas alternativas del turismo monumental o de obras como el Canal; turismo histórico de las ruinas de Panamá y Casco Viejo; turismo económico del centro bancario internacional y compras; turismo étnico, a minutos de la ciudad de Panamá; turismo de convenciones, folclórico, recreativo y de amplios litorales playeros e insulares; turismo escénico, biodiversidad, etc.
Basados en anteriores premisas, llegué a calcular hace dos años, ingresos por $100 millones, pero los últimos estimados apuntan sobre esa cifra. Avistaje de ballenas, abrirá un sector de ingresos novedoso que competirá con los tradicionales, sentando bases sólidas para una verdadera revolución: la protección de la naturaleza es más rentable que su destrucción. Entramos a la economía verde o eco sostenible. Con una orientación adecuada impactará positivamente en las poblaciones marino costero e insulares con altas migraciones por las condiciones de pobreza y pobreza extrema.
(salvemoslasballenas2004@yahoo.com)