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Bandas…cuando llega el momento de matar


¿Cuándo surge el problema de las bandas de delincuentes en Panamá? ¿Cómo operan? ¿Hay ritos para entrar en ellas? ¿De dónde provienen las armas con las que cuentan? ¿Son realmente tan peligrosas como las pintan? Estas son algunas de las interrogantes que se formulan diariamente los panameños.
Las bandas delincuenciales surgen en Panamá de manera activa posterior a la invasión estadounidense a este país en 1989 y tienen sus orígenes coincidentemente en aquellos barrios humildes que fueron afectados por esa acción militar, específicamente El Chorrillo, Curundú, Calidonia, Casco Antiguo, San Miguelito y Colón.
Sin embargo, durante el periodo militar hubo algunas bandas que más bien eran movimientos de pandillas dedicadas al robo, como lo fue la del desaparecido Clan Agua que operaba en el barrio de El Chorrillo durante la primera mitad de la década del ochenta.

A juicio del investigador social, Gilberto Toro, estas agrupaciones organizadas están conformadas por individuos que presentan ciertas cualidades que los capos de éstas exigen y que muy pocos presentan, entre éstas: lealtad, seguridad, confianza, solidaridad, decisión, unidad, osadía y capacidad de asumir las misiones que se les exige, sea cual sea.
Agregó que inicialmente (1990) cualquier persona podía formar parte de una banda, sólo bastaba ser un individuo apartado, indefenso y en busca de protección, para ser reclutado por los entonces principiantes jefes.
"Muchos quieren formar parte de una banda debidamente instituida, sin embargo, pocos son los que logran entrar. Los que llegan a formar una de estas asociaciones reciben diferentes protección, defensa, control, incentivos (dinero, materiales, bienes)", dijo.
Estos individuos presentan características comunes, entre las que se destacan la deserción escolar; en caso de cursar estudios presentan promedio bajo (3.0 ó menos); desempleo, por lo menos con un hijo y pocas probabilidades de surgir.
Ante esta situación, formar parte de alguna asociación para delinquir representa una salida rápida y fácil a sus problemas.
Detalló que quienes son aceptados en una banda organizada y falten a la lealtad, el precio por esa acción puede ser la vida, dependiendo de la gravedad de la falta.

Según Toro, no todas las agrupaciones que delinquen pueden ser catalogadas como bandas, puesto que también existen los grupos asociados para delinquir y las pandillas. Estas dos últimas no llegan al nivel de banda porque carecen de estructura.
Las bandas son grupos propiamente estructurados que funcionan de manera permanente con un sistema de jerarquía entre sus miembros oficiales y con un sistema operativo.
Grupos asociados para delinquir son los grupos de jóvenes que se asocian para robar, asaltar o hurtar, ya sea un carro o un establecimiento, y posteriormente se desintegra.
Las pandillas están conformadas por jóvenes que realizan cualquier actividad de grupo, pero que no cometen ningún acto delictivo. Pueden ser aquéllos que se reúnen en una esquina para fumar o tomar, sin embargo, tan pronto cometen un delito se les considera grupo para delinquir.
Expresó que en la actualidad, entre el centro de la ciudad de Panamá y el distrito de San Miguelito, operan alrededor de 125 agrupaciones entre bandas y sociedades para delinquir. En el caso de las bandas debidamente organizadas, éstas no superan los 30 miembros.

Acerca de los ritos para iniciarse en una banda, el investigador descartó los señalamientos de que para entrar a una de ellas hay que asesinar a una persona. Es por ello que las bandas consideradas grandes y organizadas no superan los 30 miembros.
"Ellos saben que los momentos llegan y cuando el momento de matar viene, entonces es cuando esperan ver tu capacidad", sostuvo.
Dijo que si fuera cierto que para ingresar a una banda hay que matar a alguien, Panamá estaría mucho más escandalizada por las muertes violentas de lo que está ahora.
"Muchas veces no salen a matar sino a robar y, producto del nerviosismo propio de una acción como ésta, se les dispara el revolver y ante esta situación deberán mantener su hombría y, de paso, buscar protagonismo ante los rivales y sus compañeros, y más aún, si hay algún medio de comunicación cerca", indicó.

Expertos en el tema señalan que los medios de comunicación en su labor de divulgar la noticia, muchas veces e inconscientemente, le dan a un grupo de delincuentes, que no llega a bandas, los niveles de popularidad y de notoriedad de que carece. Los jóvenes en su afán de ser reconocidos, continúan en su actividad y popularmente se "ranquean" como bandas, cuando no lo son.
Toro instó a los medios de comunicación a que tengan más cuidado al momento de tratar el tema, pues muchas veces sin darse cuenta promueven el crecimiento de agrupaciones delictivas.

Para el investigador social entrevistado, el problema de las bandas y agrupaciones con estas características es de todos, puesto que afecta a la sociedad por igual y no puede ser visto como algo aislado. Y su génesis radica en factores económicos, sociales, políticos, educativos.
Si cada uno de éstos se desarrollaran debidamente, no tendría el país los problemas que hoy aborda este medio.
Cabe señalar que El Panamá América trató desde el pasado martes, de obtener una entrevista en la Policía Técnica Judicial (PTJ) para profundizar más sobre el tema, sin embargo, hasta la fecha, el director de esa entidad no ha firmado la autorización para que concedan la entrevista.

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