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Barack Obama


El triunfo del senador demócrata Barack Obama es de gran repercusión internacional. Eso, además, enaltece al pueblo norteamericano que ha ofrecido claro ejemplo de que ya casi se acabaron los prejuicios raciales que prevalecieron allí en el pasado. Su propuesta de cambio, y manera de luchar por él, poco a poco le fue ganando aprecio y simpatías con lo cual logró el triunfo para la postulación como candidato a presidente de Estados Unidos frente a Hillary Clinton, quien era considerada como la indiscutible ganadora.

Obama, además, supo capear muy bien, primeramente, una embestida cuando se le hizo aparecer por televisión en una foto como miembro de una secta y vestido en forma algo extraña para desacreditarlo; luego, una feroz tempestad por las declaraciones del pastor de su propia iglesia; las palabras de revanchismo racial de éste, sus gesticulaciones y ridículos zarandeos, estaban muy lejos de la serenidad y austeridad que deben caracterizar a personas de idéntico o similar cargo. Por otra parte, él dio muestra de su temple cuando alguien sugirió quedesistiera de su campaña y aceptara ser vicepresidente de la senadora Cinton. Su respuesta fue fulminante: "Yo no estoy corriendo para vicepresidente, sino para presidente".

Ahora hay dos incógnitas por resolver: ¿Quién será la persona escogida, y con acierto, para acompañarlo en la carrera hacia la presidencia en noviembre? ¿Qué virtudes lo caracterizan para regir los destinos de su país si logra obtener la presidencia? Una cosa es luchar para alcanzar el poder, y otra desempeñarlo con dotes de estadista.

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