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Barbados fue suma de consensos


Bajo el presagio de una magnífica organización cuidada hasta el último detalle por el gobierno de Barbados, los días 2, 3 y 4 de junio se desarrolló con todo éxito el trigésimo segundo período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA. El ciclo de actividades que se cierra y también se inicia con la reunión ordinaria anual de la asamblea general estuvo precedido de algunas circunstancias excepcionales, pues durante los doce meses que transcurrieron desde el encuentro del año pasado, en San José de Costa Rica, se aprobó la Carta Democrática y fuimos sacudidos por los ataques terroristas el 11 de septiembre del año pasado, y se produjo el golpe de estado en Venezuela que dio lugar a la aplicación, por primera vez y con éxito, del instrumento que adoptamos para preservar y defender la democracia.
La asamblea general de la OEA, por ser el máximo encuentro de todos los cancilleres del hemisferio, como es de esperar siempre despierta expectativas que se miden en sus resultados, y así como algunos de esos encuentros han dejado poca huella, el de Barbados puede considerarse como uno de los más exitosos.
Como he explicado en algún artículo anterior, hasta no hace mucho tiempo, el ritual anual congregaba a los jefes de la diplomacia interamericana que utilizaban esa tribuna para largas exposiciones en las que revisaban todos los aspectos de las relaciones internacionales. Ahora, por el contrario, bajo un formato más dinámico, los cancilleres se concentran en dos o tres temas de actualidad. Ello permite que al final de la jornada pueda hacerse inventario de las posiciones y deducir el rumbo que queremos seguir colectivamente.
En el encuentro de Barbados se dialogó sobre tres temas: 1) "Enfoque Multidimensional de la Seguridad Hemisférica", propuesto por el gobierno anfitrión. 2) "Seguimiento y Desarrollo de la Carta Democrática", propuesto inicialmente por Panamá y copatrocinado por los países centroamericanos y Perú. 3) "La OEA, la Democracia y el Libre Comercio".
Sobre los tres temas hubo enjundiosas exposiciones a las que me referiré de manera discriminada en un artículo posterior. Por ahora quiero destacar que se reafirmó el reconocimiento general de la relación indisoluble que existe entre la prevalencia de un clima de seguridad a lo interno de nuestros países, la existencia de regímenes efectivamente democráticos y la superación de los obstáculos que impiden o dificultan el desarrollo, entre los que ocupa puesto importante el libre comercio, pero en condiciones equitativas.
A la asamblea general se llegó con algunos vaticinios de posibles confrontaciones como secuela de la reciente crisis venezolana. Sin embargo, tanto en ese caso como en la revisión que se hizo de la situación en Haití se lograron pronunciamientos balanceados y adoptados por consenso, que son indicadores del ánimo constructivo que caracterizó a la reunión.
Además, y como uno de los puntos principales de la asamblea, se adoptó por consenso la "Convención Interamericana contra el Terrorismo", que fue suscrita inmediatamente por la mayoría de los estados presentes, entre ellos Panamá, y se tomaron pasos concretos para la celebración de la conferencia sobre Seguridad Hemisférica, acordándose realizarla en México, en mayo del 2003.

101 años de Panamá América

 
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