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Basta de demagogia


El problema de los medicamentos no es nuevo en Panamá. Inclusive, en otros países existe debido a que la estructura del mercado y las grandes ganancias que genera. La solución del problema de medicamentos no es privativo de la Caja de Seguro Social (CSS), quien es el mayor comprador. Igualmente, el problema no es sólo de salud puesto que en el fondo el medicamento es un bien y su recomendación por el especialista pudiese generar barreras de entrada a otros medicamentos de marca o genéricos de similar principio activo, que exista en el mercado, no permitiendo al paciente obtener el medicamento al menor costo, a la vez que desincentiva la entrada de nuevos medicamentos.
Uno de los principales problemas que se presenta se refiere a la propia definición del mercado en la industria farmacéutica. Considerar toda la industria como un mercado único es poco realista, porque sería involucrar productos de diferentes aplicaciones. Por otro lado, una definición demasiado restringida también tiene los mismos problemas porque en muchas ocasiones un mismo producto tiene varias aplicaciones terapéuticas. Otros autores consideran que el problema del mercado de medicamentos está referido a una situación de información incompleta y asimétrica. Los laboratorios farmacéuticos ofrecen las distintas medicinas con un nombre comercial. Ello permite no promocionar la sustancia activa que constituye la parte principal de las medicinas. Los laboratorios tienen incentivos para no promocionar esta información porque en mercados oligopólicos la diferenciación del producto es esencial. No promocionar la información tiene consecuencias económicas significativas para los consumidores.
Pero lo verdaderamente importante es que la diferencia de precios entre laboratorios puede llegar a ser muy grande, y el consumidor difícilmente llegará a saberlo. Este problema podría llegar a agravarse si los médicos recetan medicamentos de las marcas comerciales más caras. Los gobiernos pueden jugar un papel importante para atenuar este problema de información, si exigiera a los laboratorios promocionar el nombre de la sustancia activa. En este caso es muy probable que el consumidor preguntará en la farmacia por el medicamento más barato, y entonces podría elegir comprar el más barato en el mercado.
En Panamá el mercado de los medicamentos constituye uno de los más difíciles de regular por la cantidad de prácticas restrictivas que se distinguen en su estructura. En un informe técnico de la CLICAC de abril de este año, se llega a la conclusión de que en este mercado se presentan varias actividades que restringen la competencia constituyendo limitaciones y distorsiones, que se pueden resumir de la siguiente manera:
Mercados que en su estructura, incluso a nivel internacional, muestran un alto nivel de concentración. Se realizan prácticas que segmentan mercados y restringen la competencia en diversos niveles de la cadena de distribución y comercialización.
Productos que el consumidor se ve obligado a comprar cualquiera sea su precio. El sistema de patentes, necesario para incentivar la innovación tecnológica, contribuye a favorecer la segmentación de mercados y al uso de monopolios temporales (amparados legalmente) que elevan los precios.
Mercados con altos niveles de asimetría de información, que eleva los costos de transacción para que los consumidores puedan identificar opciones adecuadas.
Las restricciones legales de acceso al mercado, derivadas principalmente de sistemas de control sanitario, elevan los costos de entrada al mercado y generan tendencias a la elevación de precios, tanto por los costos que tienen que asumir los que ingresan al mercado (y que se traslada finalmente al nivel de precios) como los costos que finalmente no pueden ser asumidos por potenciales entrantes y que repercuten en una menor cantidad de competidores en el mercado, lo que a su vez contribuye a generar precios más altos por menos competencia.
Ante esta problemática, la CLICAC estudió la situación que ha culminado en un Anteproyecto de Ley en la Asamblea Legislativa. Las autoridades de la CSS y algunos funcionarios que han estado catalogando a la CLICAC como una institución despreocupada por la calidad de los medicamentos, desconocen que la CLICAC ha propuesto que se formalice por ley el control posterior para garantizar la calidad de los medicamentos que efectivamente entran al mercado, teniendo presente que hasta el momento no se hacen controles posteriores. ¿Cómo sabemos los consumidores que los medicamentos en el mercado son iguales a las muestras que se presentan en el registro sanitario? ¿Cómo se garantizará la calidad? ¿Por qué la CSS no dice nada al respecto?
Consideramos que las autoridades de la CSS y algunos grupos interesados, en vez de pedir la eliminación de la CLICAC y acusarla de inoperante, deberían haber contribuido desde un principio a la solución de este problema. ¿Cómo es posible que a estas alturas su Director Jované irresponsablemente plantee que va a presentar una propuesta alterna, sin especificar nada concreto? La lógica de la demagogia consiste en criticar y no proponer en el momento preciso. El país necesita propuestas claras; la idea es sumarse y mejorar los proyectos y no criticar por criticar. Basta de demagogia, es hora de legislar. El paciente y los consumidores esperan.

101 años de Panamá América

 
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