Basura regada ¿Por qué?
Arquitecto
Es constante la queja de autoridades, periódicos, televisoras, radioemisoras, etc., y público en general sobre los vertederos clandestinos de basura que existen a lo largo de vías públicas en toda la República. Mucho se ha hablado, nada se hace y el problema persiste. La ley del menor esfuerzo predomina y la basura también. Aparentemente el hábito de tirar basura está generalizado. Por qué no estudiarlo para ver si se puede canalizar a algo positivo, ya que los que así botan la basura saben lo que están haciendo. No todo es represión. Hay maneras de modificar la conducta humana con promoción, incentivos económicos, etc.. A continuación haremos dos propuestas. Veremos qué opinan los que saben de basura.. y los que no saben también.
Las personas que tiran la basura hacen el esfuerzo de colocarla en bolsas, transportarla, buscar un lugar apropiado, tirarla y salir huyendo. Este esfuerzo (que tiene su costo) con la debida complementación e instrucción podría ser canalizado a algo útil que ayudara tanto al infractor como a la comunidad.
En caseríos, pueblos, lugares apartados, en donde es prácticamente imposible establecer un sistema de recolección y disposición de la basura ¿por qué no implementar instalaciones que cuenten también con incineradores, o quemadores rústicos, en lugares estratégicos, municipales, que puedan ser operados por una o dos personas, bajo el control del cuerpo de bomberos, salud, etc., a donde ese infractor pueda tirar (o hasta vender) sus desperdicios, sin remordimientos y sin necesidad de salir huyendo. Tal vez así le convenga hasta llevarla seleccionada y los operadores aprovechar lo que se pueda reciclar (plásticos, madera, aceites, metales, vidrio, llantas; Panamá importa cuatrocientas cincuenta mil (450,000) por año). El propósito es integrar a la comunidad en la solución, concentrar la basura en algún lugar y darle valor que es la clave del problema.
Es preferible esto a tener sin respuestas el problema y las bolsas de basura "adornando", apestando, contaminando y alimentando alimañas y roedores en los bordes de caminos, calles y carreteras en todo el país. ¿O, no?
En relación a recursos económicos observamos lo siguiente. Todos sabemos de dónde proviene la basura. Vamos a recordarlo. La basura proviene de todo lo que compramos. Al comprar cualquier cosa, comida, zapatos, naranjas, etc., compramos también basura, pero no pagamos por botarla. Esperamos que otro la recoja y disponga de ella. En la ciudad esto se paga con la cuenta de agua y siempre nos dicen que los fondos son insuficientes. Con el sistema actual nunca alcanzarán, no está basado en la productividad. Unos pagan, otros no. ¿Por qué no eliminar ese sistema injusto y cambiarlo por uno en el cual todos paguemos por botar la basura al comprarla, en el cual, los que más compran, paguen más?... ¿Cómo?... Se pagaría con un impuesto de 1% (+) en todas las compras. No sería un gran aumento al costo de lo que compremos y se pagaría conjuntamente al 5% (un centavo por cada dólar, o sea unos diez centavos por diez dólares, ¿protestaría usted?). Así tendrían fondos los municipios y de acuerdo a lo que en cada uno se consuma y tal vez les alcance para obras de ornato, etc., y estarían pendientes de su "partida circuital".
En otros países existen distintos sistemas y funcionan bien. En Alemania se industrializa, se usa para producir energía, abonos, etc. En Curitiva, Brasil, la basura clasificada se cambia por alimentos, pasajes en los transportes públicos, etc., tienen valor. Si en Panamá se comprara e industrializara tendría valor y tendríamos ciudades limpias. Y los fondos vendrían de quienes producen la basura. La clave de todo está en las políticas, incentivos y el respaldo que se obtenga de la comunidad. ¿qué opina usted?
Es constante la queja de autoridades, periódicos, televisoras, radioemisoras, etc., y público en general sobre los vertederos clandestinos de basura que existen a lo largo de vías públicas en toda la República. Mucho se ha hablado, nada se hace y el problema persiste. La ley del menor esfuerzo predomina y la basura también. Aparentemente el hábito de tirar basura está generalizado. Por qué no estudiarlo para ver si se puede canalizar a algo positivo, ya que los que así botan la basura saben lo que están haciendo. No todo es represión. Hay maneras de modificar la conducta humana con promoción, incentivos económicos, etc.. A continuación haremos dos propuestas. Veremos qué opinan los que saben de basura.. y los que no saben también.
Las personas que tiran la basura hacen el esfuerzo de colocarla en bolsas, transportarla, buscar un lugar apropiado, tirarla y salir huyendo. Este esfuerzo (que tiene su costo) con la debida complementación e instrucción podría ser canalizado a algo útil que ayudara tanto al infractor como a la comunidad.
En caseríos, pueblos, lugares apartados, en donde es prácticamente imposible establecer un sistema de recolección y disposición de la basura ¿por qué no implementar instalaciones que cuenten también con incineradores, o quemadores rústicos, en lugares estratégicos, municipales, que puedan ser operados por una o dos personas, bajo el control del cuerpo de bomberos, salud, etc., a donde ese infractor pueda tirar (o hasta vender) sus desperdicios, sin remordimientos y sin necesidad de salir huyendo. Tal vez así le convenga hasta llevarla seleccionada y los operadores aprovechar lo que se pueda reciclar (plásticos, madera, aceites, metales, vidrio, llantas; Panamá importa cuatrocientas cincuenta mil (450,000) por año). El propósito es integrar a la comunidad en la solución, concentrar la basura en algún lugar y darle valor que es la clave del problema.
Es preferible esto a tener sin respuestas el problema y las bolsas de basura "adornando", apestando, contaminando y alimentando alimañas y roedores en los bordes de caminos, calles y carreteras en todo el país. ¿O, no?
En relación a recursos económicos observamos lo siguiente. Todos sabemos de dónde proviene la basura. Vamos a recordarlo. La basura proviene de todo lo que compramos. Al comprar cualquier cosa, comida, zapatos, naranjas, etc., compramos también basura, pero no pagamos por botarla. Esperamos que otro la recoja y disponga de ella. En la ciudad esto se paga con la cuenta de agua y siempre nos dicen que los fondos son insuficientes. Con el sistema actual nunca alcanzarán, no está basado en la productividad. Unos pagan, otros no. ¿Por qué no eliminar ese sistema injusto y cambiarlo por uno en el cual todos paguemos por botar la basura al comprarla, en el cual, los que más compran, paguen más?... ¿Cómo?... Se pagaría con un impuesto de 1% (+) en todas las compras. No sería un gran aumento al costo de lo que compremos y se pagaría conjuntamente al 5% (un centavo por cada dólar, o sea unos diez centavos por diez dólares, ¿protestaría usted?). Así tendrían fondos los municipios y de acuerdo a lo que en cada uno se consuma y tal vez les alcance para obras de ornato, etc., y estarían pendientes de su "partida circuital".
En otros países existen distintos sistemas y funcionan bien. En Alemania se industrializa, se usa para producir energía, abonos, etc. En Curitiva, Brasil, la basura clasificada se cambia por alimentos, pasajes en los transportes públicos, etc., tienen valor. Si en Panamá se comprara e industrializara tendría valor y tendríamos ciudades limpias. Y los fondos vendrían de quienes producen la basura. La clave de todo está en las políticas, incentivos y el respaldo que se obtenga de la comunidad. ¿qué opina usted?