Basura y multas
¿A veces usted, amigo lector, no se siente como marginado de la sociedad, que sin decirlo sus amigos lo evitan o simplemente no hablan contigo? No se ha preguntado en muchos casos por qué. ¿No será que usted es desaseado? Se siente usted como el peor de los mortales. ¡Claro!, pero nos hemos puesto a pensar, los que vivimos en este país, en un individuo que se llama Panamá; ¿dirá usted por qué? La respuesta es muy sencilla. La basura que a diario vemos regada en las calles u avenidas es el individuo desaliñado, malhumorado y a veces hasta sin bañarse llamado Panamá, el cual nadie quiere visitar, ni hablar de él.
Así es nuestro país, se encuentra inmerso en una batalla titánica para limpiar nuestra ciudad y el interior, del arrojo de desechos orgánicos e inorgánicos por parte de ciudadanos irrespetuosos con falta de conciencia. Sin embargo, el problema de la basura está siendo combatido por todos a través de diferentes instituciones que involucran iniciativas municipales, administrativas (concesión) y legislativas.
Una de estas iniciativas fue la Ley 30 aprobada el 12 de julio del año pasado, que faculta a policías, corregidores, alcaldes y gobernadores a sancionar con multas de 5 a 500 balboas al que bote o arroje basura en lugares públicos.
El proyecto presentado por el legislador Lenín Sucre sanciona además al que raye paredes, edificios públicos y privados; así como aquel que deponga en lugares públicos excretas humanas o permitan a sus animales hacerlo. Pero nuestro artículo está concentrado en formular un llamado de atención a las comunas municipales, a promover mediante campañas el cumplimiento de la Ley por parte de los ciudadanos, ya que su desobediencia será castigada con la única forma de entendimiento: la multa o castigo al bolsillo.
Los alcaldes a nivel nacional ( con excepción de Juan Carlos Navarro), deben entender que la aplicación de esta Ley tendrá un impacto directo de limpieza en sus calles y avenidas; mientras que, por otro lado, si los panameños insisten en tirar la basura, mejorarán las arcas municipales. Nuestro país está cambiando su imagen con mega proyectos de turismo que a mediano y largo plazo producirán paseos hacia lugares públicos, siendo necesario estar en una ciudad o comunidad del interior limpia y bella para beneficio de todos.
Así es nuestro país, se encuentra inmerso en una batalla titánica para limpiar nuestra ciudad y el interior, del arrojo de desechos orgánicos e inorgánicos por parte de ciudadanos irrespetuosos con falta de conciencia. Sin embargo, el problema de la basura está siendo combatido por todos a través de diferentes instituciones que involucran iniciativas municipales, administrativas (concesión) y legislativas.
Una de estas iniciativas fue la Ley 30 aprobada el 12 de julio del año pasado, que faculta a policías, corregidores, alcaldes y gobernadores a sancionar con multas de 5 a 500 balboas al que bote o arroje basura en lugares públicos.
El proyecto presentado por el legislador Lenín Sucre sanciona además al que raye paredes, edificios públicos y privados; así como aquel que deponga en lugares públicos excretas humanas o permitan a sus animales hacerlo. Pero nuestro artículo está concentrado en formular un llamado de atención a las comunas municipales, a promover mediante campañas el cumplimiento de la Ley por parte de los ciudadanos, ya que su desobediencia será castigada con la única forma de entendimiento: la multa o castigo al bolsillo.
Los alcaldes a nivel nacional ( con excepción de Juan Carlos Navarro), deben entender que la aplicación de esta Ley tendrá un impacto directo de limpieza en sus calles y avenidas; mientras que, por otro lado, si los panameños insisten en tirar la basura, mejorarán las arcas municipales. Nuestro país está cambiando su imagen con mega proyectos de turismo que a mediano y largo plazo producirán paseos hacia lugares públicos, siendo necesario estar en una ciudad o comunidad del interior limpia y bella para beneficio de todos.