Batiburrillo
Son varios los acontecimientos que quitan la tranquilidad del panameño común. El problema del agua y la necesaria reorganización del Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), el intento de comprar hospitales privados en quiebra por parte de la Caja de Seguro Social, el veto por parte de la presidenta Mireya Moscoso de la ley sobre textos escolares y, finalmente, la declaratoria de huelga e los trabajadores de la bananera y el papel poco feliz que juega, en los conflictos laborales, el Ministerio del Trabajo. Obviamente no son las únicas preocupaciones que desvelan al panameño preocupado, pero yo diría que son, quizás, las más sentidas.
Como deseamos abarcar, aunque sea brevemente, los variados temas enunciados, nos vemos obligados a sacrificar la profundidad que hubiera deseado y que se merece cada tema por separado. Los enumeraremos para su mejor comprensión, no sin antes señalar que en los mismos se hayan comprometidos segmentos significativos de la administración del Estado: Educación, Trabajo, Acueductos y Alcantarillados y Seguro Social, incluyendo el problema más general de salud.
Sobre el problema del IDAAN pareciera pertinente hacer varias precisiones. La primera es que el proyecto de reorganización del IDAAN permanece como un proyecto clandestino. Lo que se presentó a las sesiones extraordinarias es un proyecto de ley que modifica la ley del Fondo Fiduciario, que permitiría la utilización de un capital de B/. 150 millones en la ampliación de la planta potabilizadora de Chilibre y la construcción de una línea de distribución paralela. Sobre esto, las posiciones son encontradas. Por un lado los que plantean que se puede y debe utilizar el capital del Fondo Fiduciario para resolver los problemas, puntualmente se¤alados, en tanto que otros piensan que se debe utilizar sólo los intereses de aquél sin tocar el capital mismo. Pero la definición también incluye otros problemas: frente a la administración y/o propiedad de la empresa, algunos opinan que debe ser privatizada (de manera total o algunos de sus servicios), mientras que otros opinan que debe haber concesiones administrativas y los que opinamos que debe subsistir como una corporación pública, autónoma y rentable. Finalmente, podemos distinguir los que opinan que basta una reorganización administrativa para recuperar la eficiencia y los que opinan que existirá, a largo plazo, un problema de producción del agua potable en la ciudad de Panamá. Estos son los ejes del debate y sobre ellos volveremos.
El problema de la salud en general y del Seguro Social en particular. En el sector subsisten problemas de gran complejidad, desde la necesidad de un nuevo modelo de administración hospitalaria hasta los intentos de compra, por parte de la dirección del Seguro Social, de hospitales privados en quiebra. Aquí, quizás de manera menos evidente, también existen posiciones contrapuestas. Desde aquellos que pensaron que privatizando los servicios de salud y por esa vía también la seguridad social, se resolvía los problemas de la atención de salud hasta los que aceptando que la salud es un problema social y obligación imprescindible del Estado. La cuestión no radica tanto en la eventual adquisición de instalaciones hospitalarias siempre y cuando el precio de las mismas no sea sobrevalorado, sino en el modelo de gestión administrativa y médica que requieren los nuevos tiempos. A fin de cuenta, ya en Panamá existen varios modelos desde el público estatal de un hospital como el Santo Tomás o el general del Seguro Social, o el modelo de patronato como el del Ni¤o, o el modelo del nuevo San Miguel Arcángel. La discusión debe hacerla toda la sociedad.
Sobre la ley de textos escolares creo que el veto presidencial fue inadecuado y, de alguna manera, inaugura un nuevo debate. El veto mantiene la anarquía educativa, permite que la educación siga siendo una mercancía con todo lo que ello significa, deja a los padres de familia en manos de due¤os de colegios privados inescrupulosos y, como si fuera poco, premia la ineficiencia de las autoridades educativas a las cuales no se les conoce un solo proyecto serio. Lo más grave de la situación es que la Ministra de Educación participó en los debates legislativos que dan origen a la ley vetada, le da su apoyo y luego se retracta olímpicamente, con el falaz argumento de la "globalización" del conocimiento. ¨Tendrá acceso un ni¤o de nuestra campi¤a a esos "libros" portadores de un conocimiento globalizado?. Recuerdo una hermosa canción de Mercedes Sosa, esa cantante argentina que ha sido la veneración de nuestra generación y dedicada a la maestra argentina, aquella que trabaja "donde no llega la tiza y el libro es una quimera". Realidad objetiva y porfiada ante la que se estrellan la demagogia de autoridades irresponsables. (simgonp@sinfo.net)
Como deseamos abarcar, aunque sea brevemente, los variados temas enunciados, nos vemos obligados a sacrificar la profundidad que hubiera deseado y que se merece cada tema por separado. Los enumeraremos para su mejor comprensión, no sin antes señalar que en los mismos se hayan comprometidos segmentos significativos de la administración del Estado: Educación, Trabajo, Acueductos y Alcantarillados y Seguro Social, incluyendo el problema más general de salud.
Sobre el problema del IDAAN pareciera pertinente hacer varias precisiones. La primera es que el proyecto de reorganización del IDAAN permanece como un proyecto clandestino. Lo que se presentó a las sesiones extraordinarias es un proyecto de ley que modifica la ley del Fondo Fiduciario, que permitiría la utilización de un capital de B/. 150 millones en la ampliación de la planta potabilizadora de Chilibre y la construcción de una línea de distribución paralela. Sobre esto, las posiciones son encontradas. Por un lado los que plantean que se puede y debe utilizar el capital del Fondo Fiduciario para resolver los problemas, puntualmente se¤alados, en tanto que otros piensan que se debe utilizar sólo los intereses de aquél sin tocar el capital mismo. Pero la definición también incluye otros problemas: frente a la administración y/o propiedad de la empresa, algunos opinan que debe ser privatizada (de manera total o algunos de sus servicios), mientras que otros opinan que debe haber concesiones administrativas y los que opinamos que debe subsistir como una corporación pública, autónoma y rentable. Finalmente, podemos distinguir los que opinan que basta una reorganización administrativa para recuperar la eficiencia y los que opinan que existirá, a largo plazo, un problema de producción del agua potable en la ciudad de Panamá. Estos son los ejes del debate y sobre ellos volveremos.
El problema de la salud en general y del Seguro Social en particular. En el sector subsisten problemas de gran complejidad, desde la necesidad de un nuevo modelo de administración hospitalaria hasta los intentos de compra, por parte de la dirección del Seguro Social, de hospitales privados en quiebra. Aquí, quizás de manera menos evidente, también existen posiciones contrapuestas. Desde aquellos que pensaron que privatizando los servicios de salud y por esa vía también la seguridad social, se resolvía los problemas de la atención de salud hasta los que aceptando que la salud es un problema social y obligación imprescindible del Estado. La cuestión no radica tanto en la eventual adquisición de instalaciones hospitalarias siempre y cuando el precio de las mismas no sea sobrevalorado, sino en el modelo de gestión administrativa y médica que requieren los nuevos tiempos. A fin de cuenta, ya en Panamá existen varios modelos desde el público estatal de un hospital como el Santo Tomás o el general del Seguro Social, o el modelo de patronato como el del Ni¤o, o el modelo del nuevo San Miguel Arcángel. La discusión debe hacerla toda la sociedad.
Sobre la ley de textos escolares creo que el veto presidencial fue inadecuado y, de alguna manera, inaugura un nuevo debate. El veto mantiene la anarquía educativa, permite que la educación siga siendo una mercancía con todo lo que ello significa, deja a los padres de familia en manos de due¤os de colegios privados inescrupulosos y, como si fuera poco, premia la ineficiencia de las autoridades educativas a las cuales no se les conoce un solo proyecto serio. Lo más grave de la situación es que la Ministra de Educación participó en los debates legislativos que dan origen a la ley vetada, le da su apoyo y luego se retracta olímpicamente, con el falaz argumento de la "globalización" del conocimiento. ¨Tendrá acceso un ni¤o de nuestra campi¤a a esos "libros" portadores de un conocimiento globalizado?. Recuerdo una hermosa canción de Mercedes Sosa, esa cantante argentina que ha sido la veneración de nuestra generación y dedicada a la maestra argentina, aquella que trabaja "donde no llega la tiza y el libro es una quimera". Realidad objetiva y porfiada ante la que se estrellan la demagogia de autoridades irresponsables. (simgonp@sinfo.net)