To be or not to be, that is the question!
El famoso dilema, tal y como lo dejara planteado Shakespeare hace 400 años, sigue tan vigente como entonces. Para prueba, bastaría con repasar la situación en que se encuentra el candidato del continuismo.
Cuando el actual inquilino de Las Garzas le tocó el turno de integrar su equipo de gobierno, seguramente consideró que era paradógico que después de haberse autoproclamado como el más fiel discípulo y seguidor del general Torrijos en su gabinete no figurara nadie de ese apellido. Y para remediar ese detalle hechó mano a la figura, hasta ese momento absolutamente desconocida, del señor Martín Torrijos, nombrándole viceministro de Gobierno y Justicia.
Por experiencia sabemos que esos puestos no pertenecen a la primera línea de la figuración política. Como su nombre lo indica un "vice" no es un ministro y su papel es el de apoyar al jefe de la cartera.
En algunas ocasiones, los vice se encargan del despacho y aunque de forma impropia suele llamárseles, pomposamente, "Ministros Encargados" lo cierto es que sus poderes no aumentan por ese hecho meramente circunstancial.
Esta introducción viene a cuenta, para recalcar que el actual candidato nunca tuvo luz política propia antes de su victoria, para muchos orquestada, en las elecciones primarias del PRD.
Ya en función de candidato del oficialismo, comenzó a gestarse el dilema al que ahora se enfrenta el bisoño aspirante presidencial.
Durante la campaña para la reelección MT, al igual que todos los ministros y viceministros del PRD y de sus aliados, se deshicieron en alabanzas sobre la maravillosa gestión presidencial del actual presidente. Uno tras otro se cuadraron, por lo menos en apariencia, con las aspiraciones reeleccionistas. Después los resultados del referendo demostraron que hubo abundantes deserciones. Muchísimas más de las que pudieron haber sospechado.
¡Vaya usted a saber cuántos se quitaron del ruido y votaron por el no!
Como los primeros sondeos sobre intención de voto, realizados poco después de las primarias del PRD, proyectaban a MT por encima del 40% sus asesores se olvidaron de que el pueblo no sólo había rechazado la reelección sino también los resultados de las políticas económicas neoliberales del actual gobierno.
Ese olvido y la euforia que los embargaba por el éxito del delfín del continuismo les llevó a ratificar, una y otra vez, su respaldo a la gestión del Presidente.
Pero cuando se consolidó la terna de la Unión por Panamá y las encuestas serias, y los propios sondeos que contrata el PRD, que no ven la luz pública, comenzaron a mostrar el descenso de su candidato, entonces comenzó la metamorforis.
Como primer paso, el delfín del continuismo se manifestó en desacuerdo con la privatización del IDAAN; pero se le olvidó que él, sus vicepresidentes y sus más cercanos colaboradores suscribieron el Decreto-Ley que la autorizó y que no ha sido derogado.
Como segundo paso, el delfín del continuismo adoptó como mensaje de campaña su supuesta independencia, mediante la afirmación, repetida hasta la saturación, de que él y el presidente Pérez Balladares son personas distintas. Por supuesto que lo son; pero eso no cambia el hecho de que ambos son abanderados del mismo partido y de que el Sr. Torrijos lo rodean las mismas personas y le financian la campaña los mismos grupos de intereses que han apoyado y se han beneficiado de la gestión del actual presidente.
Como tercer paso, el delfín del continuismo, ante el creciente rechazo popular a las medidas neoliberales de la presente administración, ha desvelado un magno "seudo programa de gobierno", en el que a ratos y en forma demagógica adopta posiciones hasta contrarias al gobierno del señor Pérez Balladares.
Tal parece que el Sr. Torrijos olvida que su candidatura salió de las entrañas del PRD y que todas esas medidas fueron apoyadas públicamente por él y por todos los partidos que lo postulan, en un acto realizado en ATLAPA hace sólo unos cuantos meses, cuando lanzaron la fallida campaña reeleccionista.
Y, finalmente, el delfín del continuismo ahora "nos deslumbra" con "sus descubrimientos": 1) de que las finanzas del Estado están en crisis, como resultado de la enorme deuda pública que arrastra nuestro país y 2) de que las medidas económicas del gobierno han producido "efectos negativos", sobre los sectores más pobres del país.
Posiblemente allí no quedará la cosa. Tal vez, el día menos pensado, cuando se haga más evidente el deterioro de su candidatura, el delfín del continuismo, en un arranque de desesperación, o para las apariencias y de común acuerdo con su mentor, cuál extraterrestre recién aterrizado, concluya su metamorfosis, radicalizando su distanciamiento del gobierno y del partido que lo engendró.
Imagino que el delfín del continuismo debe estar inmerso en un dilema similar al del Hamlet Shakesperiano: ¿cómo seguirse apoyando en la maquinaria que lo engendró y le hizo candidato presidencial y, a la vez, librarse del lastre de la gestión de su mentor? o ¿cómo ser el candidato del PRD y, a la vez, no serlo (o aparentar no serlo).
"SER O NO SER, ES EL DILEMA"
¿Cómo lo resolverá el señor Torrijos? Ya tendremos oportunidad de verlo, cuando avancemos hacia el 2 de mayo. Lo que sí me atrevo a vaticinar es que cualquiera que sea el camino que escoja, su derrota será segura.
Cuando el actual inquilino de Las Garzas le tocó el turno de integrar su equipo de gobierno, seguramente consideró que era paradógico que después de haberse autoproclamado como el más fiel discípulo y seguidor del general Torrijos en su gabinete no figurara nadie de ese apellido. Y para remediar ese detalle hechó mano a la figura, hasta ese momento absolutamente desconocida, del señor Martín Torrijos, nombrándole viceministro de Gobierno y Justicia.
Por experiencia sabemos que esos puestos no pertenecen a la primera línea de la figuración política. Como su nombre lo indica un "vice" no es un ministro y su papel es el de apoyar al jefe de la cartera.
En algunas ocasiones, los vice se encargan del despacho y aunque de forma impropia suele llamárseles, pomposamente, "Ministros Encargados" lo cierto es que sus poderes no aumentan por ese hecho meramente circunstancial.
Esta introducción viene a cuenta, para recalcar que el actual candidato nunca tuvo luz política propia antes de su victoria, para muchos orquestada, en las elecciones primarias del PRD.
Ya en función de candidato del oficialismo, comenzó a gestarse el dilema al que ahora se enfrenta el bisoño aspirante presidencial.
Durante la campaña para la reelección MT, al igual que todos los ministros y viceministros del PRD y de sus aliados, se deshicieron en alabanzas sobre la maravillosa gestión presidencial del actual presidente. Uno tras otro se cuadraron, por lo menos en apariencia, con las aspiraciones reeleccionistas. Después los resultados del referendo demostraron que hubo abundantes deserciones. Muchísimas más de las que pudieron haber sospechado.
¡Vaya usted a saber cuántos se quitaron del ruido y votaron por el no!
Como los primeros sondeos sobre intención de voto, realizados poco después de las primarias del PRD, proyectaban a MT por encima del 40% sus asesores se olvidaron de que el pueblo no sólo había rechazado la reelección sino también los resultados de las políticas económicas neoliberales del actual gobierno.
Ese olvido y la euforia que los embargaba por el éxito del delfín del continuismo les llevó a ratificar, una y otra vez, su respaldo a la gestión del Presidente.
Pero cuando se consolidó la terna de la Unión por Panamá y las encuestas serias, y los propios sondeos que contrata el PRD, que no ven la luz pública, comenzaron a mostrar el descenso de su candidato, entonces comenzó la metamorforis.
Como primer paso, el delfín del continuismo se manifestó en desacuerdo con la privatización del IDAAN; pero se le olvidó que él, sus vicepresidentes y sus más cercanos colaboradores suscribieron el Decreto-Ley que la autorizó y que no ha sido derogado.
Como segundo paso, el delfín del continuismo adoptó como mensaje de campaña su supuesta independencia, mediante la afirmación, repetida hasta la saturación, de que él y el presidente Pérez Balladares son personas distintas. Por supuesto que lo son; pero eso no cambia el hecho de que ambos son abanderados del mismo partido y de que el Sr. Torrijos lo rodean las mismas personas y le financian la campaña los mismos grupos de intereses que han apoyado y se han beneficiado de la gestión del actual presidente.
Como tercer paso, el delfín del continuismo, ante el creciente rechazo popular a las medidas neoliberales de la presente administración, ha desvelado un magno "seudo programa de gobierno", en el que a ratos y en forma demagógica adopta posiciones hasta contrarias al gobierno del señor Pérez Balladares.
Tal parece que el Sr. Torrijos olvida que su candidatura salió de las entrañas del PRD y que todas esas medidas fueron apoyadas públicamente por él y por todos los partidos que lo postulan, en un acto realizado en ATLAPA hace sólo unos cuantos meses, cuando lanzaron la fallida campaña reeleccionista.
Y, finalmente, el delfín del continuismo ahora "nos deslumbra" con "sus descubrimientos": 1) de que las finanzas del Estado están en crisis, como resultado de la enorme deuda pública que arrastra nuestro país y 2) de que las medidas económicas del gobierno han producido "efectos negativos", sobre los sectores más pobres del país.
Posiblemente allí no quedará la cosa. Tal vez, el día menos pensado, cuando se haga más evidente el deterioro de su candidatura, el delfín del continuismo, en un arranque de desesperación, o para las apariencias y de común acuerdo con su mentor, cuál extraterrestre recién aterrizado, concluya su metamorfosis, radicalizando su distanciamiento del gobierno y del partido que lo engendró.
Imagino que el delfín del continuismo debe estar inmerso en un dilema similar al del Hamlet Shakesperiano: ¿cómo seguirse apoyando en la maquinaria que lo engendró y le hizo candidato presidencial y, a la vez, librarse del lastre de la gestión de su mentor? o ¿cómo ser el candidato del PRD y, a la vez, no serlo (o aparentar no serlo).
"SER O NO SER, ES EL DILEMA"
¿Cómo lo resolverá el señor Torrijos? Ya tendremos oportunidad de verlo, cuando avancemos hacia el 2 de mayo. Lo que sí me atrevo a vaticinar es que cualquiera que sea el camino que escoja, su derrota será segura.