Beneficios de la Cinta Costera (1)
El Plan Metropolitano que regulará el desarrollo futuro de las ciudades de Panamá y Colón se formalizó por medio de la Resolución de Gabinete No. 159 de 26 de noviembre de 1998. Sin embargo, el proyecto "Mejoramiento Ambiental Urbano Metropolitano" (Pan/98/006) se había puesto en marcha desde mayo de ese mismo año.
De las cosas que se discutieron dentro de ese grupo interdisciplinario, el Sistema de Espacios Abiertos (SEA) resultó de las más afortunadas para incrementar la conciencia ciudadana sobre el uso público y aprovechamiento racional de dichos elementos urbanos.
A manera de referencia, recuerdo que en enero de 1997 publiqué una serie de escritos cuyo tema medular se centraba en destacar el vínculo que existe entre el malecón Balboa y la bahía de Panamá. Cité, entonces, que Río de Janeiro es la ciudad más espectacular que haya visitado.
También dije que hay otras - como París y Venecia - que el ser humano las ha convertido en piezas exquisitas de arquitectura y urbanismo. Sin embargo, Río fundió su extraordinaria belleza natural con el trabajo tesonero de planificadores, arquitectos y paisajistas como Lucio Costa, Oscar Niemeyer y Roberto Burle Marx. El trazado de sus vías y edificaciones frente al mar, junto al inculcado respeto por esos maravillosos espacios públicos que conforman sus renovadas playas, parques e imponentes cerros, han forjado una verdadera relación armónica entre dicha urbe y sus moradores.
En uno de sus muy afortunados artículos, el arquitecto Alvaro González Clare planteó lo que a su juicio - opinión que comparto en su totalidad - determina la esencia del problema urbano frente al daño que genera la falta de sensibilidad para con nuestra ciudad y sus habitantes.
La ausencia de un ejemplo vertical por parte de las autoridades directamente relacionadas con el asunto y el manejo irresponsable de proyectos, tanto públicos como privados, se han convertido en las principales causas de esa apatía que afecta al principal centro habitacional de la República de Panamá.
Con el ánimo de que el lector perciba el impacto de este interesante concepto, la cinta costera se extenderá a lo largo de dos polos terminales comprendidos - por el momento - entre la desembocadura del río Mataznillo hasta las inmediaciones del Mercado de Mariscos.
El ancho de la misma no será menor de 50 metros y complementará las actividades que se desarrollan en los espacios abiertos colindantes, tales como los parques Urraca, Anayansi y el mirador Balboa. El enlace entre estos elementos se dará a través de pasos peatonales, ya sean soterrados o aéreos, localizados estratégicamente en varios puntos del desarrollo que nos ocupa.
Las funciones que se llevarán a cabo dentro de la cinta costera serán todas de carácter público y destinadas a fortalecer, aparte de los aspectos socioculturales de la urbe, ese sano esparcimiento que demanda la población en general.
Demás está decir que el saneamiento de la bahía se convierte en asunto de vital importancia para lograr los propósitos del proyecto en referencia, así como también el análisis macro de este aporte planificador respecto a otros graves problemas que aquejan diariamente a la ciudad de Panamá.
Los planes viales, el desplazamiento periférico con peajes, el transporte público, además de la integración de este sector de la ciudad con el barrio de San Felipe y el proyecto de Amador, serán algunos de los tópicos sobre los cuales profundizaré la semana entrante.
De las cosas que se discutieron dentro de ese grupo interdisciplinario, el Sistema de Espacios Abiertos (SEA) resultó de las más afortunadas para incrementar la conciencia ciudadana sobre el uso público y aprovechamiento racional de dichos elementos urbanos.
A manera de referencia, recuerdo que en enero de 1997 publiqué una serie de escritos cuyo tema medular se centraba en destacar el vínculo que existe entre el malecón Balboa y la bahía de Panamá. Cité, entonces, que Río de Janeiro es la ciudad más espectacular que haya visitado.
También dije que hay otras - como París y Venecia - que el ser humano las ha convertido en piezas exquisitas de arquitectura y urbanismo. Sin embargo, Río fundió su extraordinaria belleza natural con el trabajo tesonero de planificadores, arquitectos y paisajistas como Lucio Costa, Oscar Niemeyer y Roberto Burle Marx. El trazado de sus vías y edificaciones frente al mar, junto al inculcado respeto por esos maravillosos espacios públicos que conforman sus renovadas playas, parques e imponentes cerros, han forjado una verdadera relación armónica entre dicha urbe y sus moradores.
En uno de sus muy afortunados artículos, el arquitecto Alvaro González Clare planteó lo que a su juicio - opinión que comparto en su totalidad - determina la esencia del problema urbano frente al daño que genera la falta de sensibilidad para con nuestra ciudad y sus habitantes.
La ausencia de un ejemplo vertical por parte de las autoridades directamente relacionadas con el asunto y el manejo irresponsable de proyectos, tanto públicos como privados, se han convertido en las principales causas de esa apatía que afecta al principal centro habitacional de la República de Panamá.
Con el ánimo de que el lector perciba el impacto de este interesante concepto, la cinta costera se extenderá a lo largo de dos polos terminales comprendidos - por el momento - entre la desembocadura del río Mataznillo hasta las inmediaciones del Mercado de Mariscos.
El ancho de la misma no será menor de 50 metros y complementará las actividades que se desarrollan en los espacios abiertos colindantes, tales como los parques Urraca, Anayansi y el mirador Balboa. El enlace entre estos elementos se dará a través de pasos peatonales, ya sean soterrados o aéreos, localizados estratégicamente en varios puntos del desarrollo que nos ocupa.
Las funciones que se llevarán a cabo dentro de la cinta costera serán todas de carácter público y destinadas a fortalecer, aparte de los aspectos socioculturales de la urbe, ese sano esparcimiento que demanda la población en general.
Demás está decir que el saneamiento de la bahía se convierte en asunto de vital importancia para lograr los propósitos del proyecto en referencia, así como también el análisis macro de este aporte planificador respecto a otros graves problemas que aquejan diariamente a la ciudad de Panamá.
Los planes viales, el desplazamiento periférico con peajes, el transporte público, además de la integración de este sector de la ciudad con el barrio de San Felipe y el proyecto de Amador, serán algunos de los tópicos sobre los cuales profundizaré la semana entrante.