default

'bfCómo vendr?


Para Ricardo González esa frase -¿Cómo vendrá?- no deja de ser impactante y dolorosa a pesar de escucharla a diario. El cubano especialista en adicciones comparó al vicio con las guerras, hambrunas o grandes desastres naturales.
Qué gusto escuchar a funcionarios cuando dominan su trabajo. Hace poco tuve la oportunidad de oír varias charlas durante el II Congreso Internacional acerca de nuevas tendencias en Materia de Prevención, Rehabilitación, Narcotráfico, Blanqueo de Capitales y Terrorismo. Un evento organizado por la Asamblea Nacional, la DEA y CONAPRED.
El Dr. Ricardo González respaldó sus declaraciones con cifras. Dijo que el 12.4% de las muertes del planeta se debe al consumo de estupefacientes. Lo asombroso es que de este por ciento, sólo el 0.4 se refiere a las drogas ilícitas. El número no toma en cuenta las muertes por accidentes, violencia, narcotráfico etc.
La isla no es excepción. El sistema ha podido con muchas cosas, pero no con la drogas ni el alcohol. Un 5% de los cubanos son alcohólicos.
El problema alcanza dimensiones dramáticas a nivel mundial. González nos hizo una exposición curiosa que cuantificaba en años el tiempo que hemos desperdiciado a consecuencia de las drogas que modifican la conducta; el alcohol, cocaína, marihuana etc. Comenta que anualmente se pierden 330 millones de años por discapacidad y muerte prematura a consecuencia del consumo de drogas en sus diferentes categorías.
Es que al alcohol no le conocemos el peligro hasta que nos transforma. La gente cree que en poca cantidad es inofensivo, pero no realiza que es la puerta de inicio a la adicción.
Como en todo vicio, la atención se centra en quien consume y deja a un lado el entorno. Los familiares guardan otra cifra oculta del problema, hasta ahora sólo conocemos un ápice, pero si escarbamos al fondo se agravaría potencialmente la situación.
Pero González está clarito en lo que debe hacerse. Menciona la importancia de las políticas estatales en materia de prevención, tratamiento, y cifras de la población adicta.
CONAPRED, como nos dice Laura Montenegro, es el ente coordinador que maneja esa información en Panamá.
La directora Montenegro ha mencionado una encuesta del 2003 que, según ella, Panamá lidera el consumo de drogas en Centroamérica. Un documento que, hace diez meses, me interesé en investigar a fondo. En ese tiempo, le pregunté frente a su escritorio, qué margen de error tenía la encuesta. Me respondió que no tenía margen de error.
Recibí con preocupación sus palabras. Toda encuesta tiene un margen de error que oscila de 0 a 3%. En este Congreso insistí en conocer el porcentaje del documento que ventila en los medios. Nuevamente declaró: "bueno, yo le decía que para establecer la encuesta cuáles son los errores uno tiene que compararlos con otros años para determinar entonces cuál es".
Es evidente que quien lidera CONAPRED aún no se ha interesado en su trabajo, al menos en este renglón. Desconoce referencias fundamentales de documentos que comenta a la prensa. Durante el cónclave, tampoco supo responder cuál era la población adicta del país tanto en número como composición, inquietud también formulada en su despacho en aquel momento. Situación que pone en desventaja a todos los panameños. Descartar datos primordiales en la materia imposibilita concretar planes de trabajo efectivos a favor de quienes caen en la adicción por ignorancia, quienes la sufren, o encarnan este infierno.
Es por eso que cuando hablamos de nuestras funciones en la vida, debemos observar muy bien si nuestras acciones están surtiendo efecto, si logramos resultados concretos. Qué puesto ocupamos, o si a pesar de no ser los más idóneos para el cargo, nos informamos. Tratar de articular ideas para hacer lo mejor posible.
El doctor cubano cerró su charla con broche de oro. Describió las necesidades del ser humano, desde las más llanas hasta las más altas, estas últimas las calificó como espirituales. Lo espiritual, agregó, trasciende lo personal, y se define por asumir como propias las necesidades de otros.
¿Qué pasa cuando no hay espiritualidad? Se es tremendamente egoísta, cruel, irresponsable, y desleal; en pocas palabras, se pierde la responsabilidad humana. "Cuánto se denigra la humanidad cuando hay un consumo masivo de alcohol o droga", afirmó.
La humanidad se siente sólo cuando estamos sobrios, de lo contrario, se pierden nuestras facultades.
Las drogas que modifican nuestro comportamiento neutralizan la zona cerebral que controla la conducta y desinhibe el "monstruo" que llevamos dentro. El efecto de la droga, cualquiera que ésta sea, implica una degradación moral en quien la consume.
González diferenció un adicto de un tomador social así: Si pasa de lo social a lo habitual, si se convierte en un estilo de vida o embriaguez fortuita, o si transforma severamente la conducta haciéndose esclavo del trago.
La confrontación del adicto y los tratamientos de rehabilitación son la mejor medicina para liberarse del círculo vicioso.
Es una lástima que veamos hogares desgarrarse a causa de estos vicios. Es trágico que la sociedad tolere patrocinios y publicidad de alcohol sin la debida orientación de campañas formadoras de criterio.
Mucho es el trabajo que queda pendiente en las instituciones gubernamentales, pero más ardua es la labor social que exija de nuestros gobernantes políticas acertadas para contrarrestar el consumo de alcohol, cocaína, marihuana, y cigarrillo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América