'bfDónde est la responsabilidad?
Cuando era niña, mi madre trabajaba como maestra de costura en Las Tablas. Todos los años, durante ciertos días del mes de abril, leían por la radio la lista de los maestros que eran nombrados ese año y dónde. A nosotras en casa nos ponían a escuchar por horas para ver si leían el nombre de mi madre y así saber que la habían nombrado nuevamente. Era un suplicio pensar si decían o no su nombre. Hasta que vino don José Daniel Crespo como Ministro de Educación, a solicitud de su esposa, doña Elida Campodónico de Crespo, quien era educadora, y le creó la Ley 47 del 46 que dio estabilidad a los educadores del país. Todo ser consciente consideró que lo merecían y, desde entonces, gozan de ese privilegio. Considero que no deben perderlo. Pero lo cierto es que muchos de ellos no lo merecen y hacen lo indecible para perderlo, en cualquier momento.
Si bien es cierto que existe un número plural de estos sacrificados seres que son excelentes profesionales, hay otros que hacen daño a la profesión con los desparpajos de no querer enseñar lo que les corresponde, con un poco me importa hacia la educación y los estudiantes y una indiferencia hacia los valores cívicos y morales. Todos los años lo vemos en las huelgas, en las pérdidas de clases, en la falta de respeto, en educadores asesinados; en fin, son muchos los problemas existentes con relación a esto. Cada día que pasa me impresionan más los episodios relacionados con la educación y pienso que lo he visto todo... ¡Mentira!
Lo sucedido en el Instituto Nacional, mi Alma Mater, hace un tiempo con la violencia que causaron en las calles, no tuvo nombre. ¿Dónde están los padres de esos niños? ¿Qué hacían los profesores que no los detuvieron? ¿Qué enseñanza de valores les inculcan para que aprendan respeto y otros más? La autoridad brilló por su ausencia en aquellos momentos y el vandalaje privó sobre la cordura, con grandes perjuicios. La ciudadanía estaba escandalizada al ver cómo destrozaban todo el colegio y no hay sanción ninguna para ellos ni para los padres.
Decidieron irse de vacaciones de todos modos, los alumnos y los educadores, a pesar de las órdenes del Ministerio. Los profesores se declararon en huelga de brazos caídos, los estudiantes hicieron lo que les vino en ganas y el Ministerio se cruzó de brazos. Señores: no tenemos autoridad, no hay responsabilidad para con la enseñanza, no les importa si llegan mal preparados a la Universidad que ya no los esperará y fracasarán casi todos. Hay una ausencia de profesionalismo que les indique lo correcto que deben hacer para cumplir sus obligaciones.
La educación y la cultura son las únicas que pueden sacar a esos muchachos de la pobreza; las enseñanzas que puedan recibir les abrirá las puertas para tener acceso a los poderes del mundo. Sin conocimientos no pueden surgir. Miremos el ejemplo de otros continentes: los mejores son de primera por la sólida educación que recibe su juventud; los pobres no saldrán jamás de la pobreza, continuarán viviendo de las dádivas que les da el mundo, se alimentarán a medias y pocos tendrán acceso a los poderes mundiales. Es hora de que pensemos en Panamá, en la necesidad de salir del tercer mundo sobre la base de una educación completa, con conocimientos profundos, grandes programas educativos, acceso a aprender los valores, sobre todo el respeto a la autoridad, a saber manejarla, a tener noción de dónde está ubicada y a utilizarla sin desenfreno cuando sea necesario. Analicemos el significado de una buena educación que ha permitido a miles de panameños humildes en otras épocas, llegar a formar parte de la clase media con estudios y valores.
Los padres que impongan su autoridad; los educadores que cumplan sus deberes de enseñar; los estudiantes que se comporten como tal que ya tendrán tiempo de hacer otras cosas y las autoridades de educación que manden, que se desenvuelvan en el papel que les corresponde por ser rectoras de ese sector de la vida nacional. No sucedan más los espectáculos que presenciamos últimamente. Loor al ser abnegado que cuida...
marisin@cableonda.net
Si bien es cierto que existe un número plural de estos sacrificados seres que son excelentes profesionales, hay otros que hacen daño a la profesión con los desparpajos de no querer enseñar lo que les corresponde, con un poco me importa hacia la educación y los estudiantes y una indiferencia hacia los valores cívicos y morales. Todos los años lo vemos en las huelgas, en las pérdidas de clases, en la falta de respeto, en educadores asesinados; en fin, son muchos los problemas existentes con relación a esto. Cada día que pasa me impresionan más los episodios relacionados con la educación y pienso que lo he visto todo... ¡Mentira!
Lo sucedido en el Instituto Nacional, mi Alma Mater, hace un tiempo con la violencia que causaron en las calles, no tuvo nombre. ¿Dónde están los padres de esos niños? ¿Qué hacían los profesores que no los detuvieron? ¿Qué enseñanza de valores les inculcan para que aprendan respeto y otros más? La autoridad brilló por su ausencia en aquellos momentos y el vandalaje privó sobre la cordura, con grandes perjuicios. La ciudadanía estaba escandalizada al ver cómo destrozaban todo el colegio y no hay sanción ninguna para ellos ni para los padres.
Decidieron irse de vacaciones de todos modos, los alumnos y los educadores, a pesar de las órdenes del Ministerio. Los profesores se declararon en huelga de brazos caídos, los estudiantes hicieron lo que les vino en ganas y el Ministerio se cruzó de brazos. Señores: no tenemos autoridad, no hay responsabilidad para con la enseñanza, no les importa si llegan mal preparados a la Universidad que ya no los esperará y fracasarán casi todos. Hay una ausencia de profesionalismo que les indique lo correcto que deben hacer para cumplir sus obligaciones.
La educación y la cultura son las únicas que pueden sacar a esos muchachos de la pobreza; las enseñanzas que puedan recibir les abrirá las puertas para tener acceso a los poderes del mundo. Sin conocimientos no pueden surgir. Miremos el ejemplo de otros continentes: los mejores son de primera por la sólida educación que recibe su juventud; los pobres no saldrán jamás de la pobreza, continuarán viviendo de las dádivas que les da el mundo, se alimentarán a medias y pocos tendrán acceso a los poderes mundiales. Es hora de que pensemos en Panamá, en la necesidad de salir del tercer mundo sobre la base de una educación completa, con conocimientos profundos, grandes programas educativos, acceso a aprender los valores, sobre todo el respeto a la autoridad, a saber manejarla, a tener noción de dónde está ubicada y a utilizarla sin desenfreno cuando sea necesario. Analicemos el significado de una buena educación que ha permitido a miles de panameños humildes en otras épocas, llegar a formar parte de la clase media con estudios y valores.
Los padres que impongan su autoridad; los educadores que cumplan sus deberes de enseñar; los estudiantes que se comporten como tal que ya tendrán tiempo de hacer otras cosas y las autoridades de educación que manden, que se desenvuelvan en el papel que les corresponde por ser rectoras de ese sector de la vida nacional. No sucedan más los espectáculos que presenciamos últimamente. Loor al ser abnegado que cuida...
marisin@cableonda.net