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'bfPanam se encamina hacia la anarqua?


NO HAY DUDA que vivimos en una democracia, sistema que se encuentra en gran peligro. Si la democracia fracasa, qué viene después es muy difícil predecirlo; por lo que todos los ciudadanos, unos más otros menos, los que creen en él, tienen que contribuir a defender y fortalecer el sistema.
El peligro está en la falta de credibilidad en nuestras instituciones y en los hombres públicos. El panameño, lamentablemente, no cree en nada ni en nadie. Existe una especie de conformismo en que los ciudadanos se sienten con derechos, pero no obligaciones. La ley, consideran, es para otros no para él, que se siente privilegiado.
Existen las instituciones: un gobierno democráticamente electo, una Asamblea Nacional, cuyos diputados fueron escogidos por el pueblo; y un sistema judicial funcional. No obstante, ninguno de los poderes está cumpliendo debidamente con su responsabilidad. Unos por omisión y otros por acciones que no se compaginan con las expectativas generales.
Si hacemos un rápido recorrido y analizamos las actuaciones de los distintos grupos de opinión pública, podemos con facilidad llegar al convencimiento de que todos actúan bajo la premisa de "no me importa". Los individuos han ido cayendo en una especie de apatía que no les permite ver más allá de sus intereses personales. Se ha ido, igualmente, perdido todo sentido de responsabilidad.
Las familias, con contadas excepciones, se han ido resquebrajando. Los padres no influyen sobre sus hijos y estos carentes de todo principio actúan muchas veces de una forma irracional. Los valores se desconocen. Existe en algunos el propósito, que no disimulan, de enlodar la imagen de nuestros próceres, de denigrar los hombres y las acciones de bien; así como de debilitar todas nuestras instituciones, en lugar de tratar de mejorarlas.
Si no damos pronto un alto y vamos rectificando posiciones nos encaminamos hacia una anarquía con todos sus males y problemas. Aquí vemos que todo el mundo hace lo que quiere. No hay obligaciones, respeto y mucho menos sanciones adecuadas para quienes piensan que el país gira alrededor de ellos y no al revés.
Nuestro principal problema no son las instituciones; ellas están funcionando bien o mal. Son los individuos, los hombres que conforman la sociedad. Estos han ido, poco a poco, perdiendo el sentido de respeto, de la moral y de responsabilidad frente a la sociedad y el propio país.
Es la actuación del hombre, la persona, la que ha ido contribuyendo a que nuestro país se encuentre en este descalabro moral que pone en peligro la democracia y la convivencia pacífica de que hemos venido disfrutando.
No es tarde para rectificar, pero tenemos que actuar con rapidez buscando la forma en que los individuos vuelvan a tener su autoestima y que los valores morales prevalezcan en todos, principalmente en las familias.
Carlos Pineda: "Hace más de 10 años que está así de sucio, creo que las autoridades deben venir a poner mano dura".

101 años de Panamá América

 
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