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Biografía de una gran dama


La Mami Arias, recientemente, dio a conocer su libro "El Camino Recorrido". Inicialmente la distinguida dama pensaba limitar su libro a su descendencia inmediata, pero cuando la escritora Gloria Guardia de Alfaro leyó el borrador, la instó a que no le privara al público en general y a los futuros historiadores tan interesantes relatos.

Mientras distinguidos panegíricos hacían una justa descripción de la vida de Doña Rosario Arias de Galindo, yo me remontaba a mi época de juventud e hice interiormente un recuerdo muy propio de mi querida Tía Mamy. Ella fue con mi madre Raquel Galindo de Lewis, ya fallecida, más que una cuñada, más que la esposa de su hermano Gabriel, era otra hermana. A la Mamy la veía casi a diario en mi casa. Ella tenía un amor, muy poco común, hacia la familia. A la Tía Mamy la considerábamos mis hermanos y yo, algo muy querido, como parte integral de nuestra familia. Con los años se fue cimentando nuestra amistad. Ella y Gabriel mantuvieron con Itza y conmigo una estrecha relación que nos permitió disfrutar mucho de ellos.

Recuerdo bien que siendo muy joven la admiraba mucho por su dedicación, admiración y respeto por su padre, el Dr. Harmodio Arias. Fue una hija ejemplar.

En su libro "El Camino Recorrido", de 317 páginas de su interesantísima vida que publica ahora al cumplir sus 89 años, hace en él un recuento admirable de las distintas etapas de su vida. Además de hacer un recorrido del Panamá de ayer, deja muy en claro su recia personalidad, su constancia y su carácter muy firme, al tener que enfrentarse a situaciones muy difíciles en su vida.

Aún para aquellas personas que no han tenido el privilegio de conocer a la Mamy Arias de Galindo, este libro será de gran interés porque deja muy claras sus preocupaciones constantes por el bienestar de su país y el fortalecimiento de la democracia panameña. Es también "El Camino Recorrido" un material de referencia muy importante para los historiadores del mañana.

La autora tuvo en su vida grandes vicisitudes, desde su niñez hasta el presente, pasando en el ínterin por las muchas tragedias familiares que tuvo, entre ellas, la muerte de su esposo, el inolvidable Tío Gabriel, a quien atendió con abnegación, en especial en sus últimos días de vida.

Me siento dichoso de haber pasado muchos años de mi vida muy cerca de Tía Mamy y verla actuar siempre con una sonrisa, a pesar de todos los difíciles momentos que tuvo que enfrentar. Supo siempre sobreponerse a cualquier división social que por distintas circunstancias políticas se le presentaron. Actuó en todo momento como una "Gran Dama".

101 años de Panamá América

 
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