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Bioterrorismo: La nueva amenaza


Tal vez a consecuencia de la globalización de los mercados y del impulso al libre comercio internacional, el tema de la salud animal y vegetal, al igual que el de la seguridad nacional alimentaria, ha cobrado importancia a nivel mundial. Hace aproximadamente tres meses, con el peligro de ingreso a territorio nacional de la fiebre aftosa y otras enfermedades exóticas, como lo es la encefalopatía espongiforme bovina, mejor conocida como el "mal de las vacas locas", diversos sectores del quehacer nacional tomaron conciencia del problema y se movilizaron para rápidamente, con el esfuerzo de todos, lograr actualizar la legislación vigente sobre la materia de frente a la nueva situación que encarábamos; este esfuerzo se vio cristalizado principalmente, con la promulgación de la Ley 24 de 2001, que endureció las sanciones administrativas y penales para estos casos, y con el Decreto Ejecutivo No.138 de 29 de mayo de 2001, que creó la Comisión Nacional de Salud Animal. Desafortunadamente, hoy nos vemos en la necesidad de, una vez más, unir esfuerzos con el fin de prepararnos para enfrentar un nuevo peligro: El Bioterrorismo.
Desde hace mucho tiempo, los seres humanos han utilizado agentes biológicos o toxinas naturales o artificiales como elementos de ataque. Desde 1960, el Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey (California) ha registrado 111 actos de terrorismo o crímenes biológicos, la mayoría fallidos, estadística que ha alertado a las autoridades de varios países, especialmente, en los Estados Unidos (EU) en donde, después de que el último de los 18 casos de todo el siglo XX en ese país fue reportado en 1974, vemos cómo súbitamente se está diseminando en el interior de EU.
En nuestro país, estas situaciones son, afortunadamente hasta la fecha, extrañas; en Panamá no se han registrado casos de ántrax. Sin embargo, después de la alarma causada por el reporte de diversos casos de esa enfermedad en los Estados Unidos, luego del infame ataque terrorista del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, la factibilidad de ataques bioterroristas es un fenómeno cada vez más real que teórico. Lo que antes veíamos como una idea lejana, ahora la sentimos más próxima.
Las armas biológicas, a diferencia de otro tipo de armas convencionales, son relativamente fáciles de producir, esconder y utilizar. Al mismo tiempo, estas armas biológicas son comparativamente más mortíferas enteras y el peligro, inicialmente, puede ser silencioso. Las consecuencias del bioterrorismo no se limitan solamente al elevado número de víctimas humanas que podría ocasionar en una población determinada, sino que, los efectos sobre la salud humana, los animales, las plantas y cultivos y el medio ambiental en general, implican un perjuicio inconmensurable. Adicionalmente, las economías de los países, gracias al pánico que infunde la sola idea de estar expuesto a este tipo de peligros, se ven afectadas negativamente.
La Comisión Nacional de Salud Animal, la Asociación Panameña de Médicos Veterinarios y la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Panamá, se unieron para organizar un simposium, con la participación de distinguidos expositores, nacionales e internacionales, con el objetivo de crear conciencia sobre esta nueva realidad que enfrentamos y coordinar esfuerzos en la sociedad para establecer pronto, qué medidas tenemos que tomar para estar preparados frente a esta amenaza y qué podríamos hacer para mitigar los efectos de una eventual situación de bioterrorismo. Por parte de la Comisión Nacional de Salud Animal, nos comprometemos a impulsar la conformación de un equipo que revise la legislación vigente y presentar al Ejecutivo, por medio del MIDA, un anteproyecto de ley que actualice nuestra legislación a las realidades y peligros que representan los terroristas modernos, reforzando, específicamente, la protección jurídica de nuestro patrimonio animal y vegetal. La mayoría de estas medidas servirían para hacer frente a plagas propagandas internacionalmente y para reaccionar ante brotes de enfermedades, independientemente de sus causas u origen.
Manifestamos nuestro apoyo a la iniciativa del gobierno, expresada por el canciller José Miguel Alemán, de ratificar cuatro instrumentos de la ONU contra el terrorismo e impulsar la ratificación en la Asamblea Legislativa del estatuto que crea el Tribunal Penal Internacional, entre otras medidas contra el terrorismo que se están adoptando en Panamá. Exhortamos a toda la comunidad a tomar conciencia sobre la amenaza del bioterrorismo y sus efectos nocivos sobre la salud humana, los animales, plantas y cultivos y el medio ambiente en general, y a ofrecer toda la colaboración posible para enfrentarla.
Condenamos cualquier acción por parte de personas irresponsables dirigida a aprovechar esta situación para realizar falsas denuncias de terrorismo o bioterrorismo, o infundir por cualquier medio alarma y zozobra en la población, con el consecuente perjuicio para la estabilidad social, la economía nacional y la salud mental de los habitantes.
Este tipo de actos deben ser censurados y reprochados severamente por toda la sociedad y promoveremos como parte de la necesaria revisión a las leyes vigentes, que se aumenten significativamente las penas para este tipo de conductas.
* El autor es coordinador de la Comisión Nacional de Salud Animal

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