Bipartidismo panameño
Desde la invasión de 1989 se han alternado el poder presidencial el panameñismo y el PRD. Por esa razón y muchas otras, pienso que el PRD perderá las elecciones generales de 2009. Lo anterior me sugiere que se ha querido establecer un sistema bipartidista, con éxito por ahora, a pesar de la existencia de múltiples partidos además de los dos supuestos principales.
Siendo esto así y teniendo en cuenta que continúa la corrupción -el megadelito de los partidos políticos existentes y probablemente de los que se inscriban en el futuro- si esto es permitido por los que mangonean la politiquería vernacular continuará la sinrazón de que los dos "superpartidos" aludidos seguirán con su juego de "primero-tú-después-yo", sin que miembros de los nuevos grupos políticos puedan llegar a ocupar el monopolizado solio presidencial. ¡Qué hueso!
Como están las cosas el juego señalado podría continuar, aunque veo un panameñismo por ahora dividido por un reducido grupo de sus miembros que se autodenominan "arnulfistas". De prevalecer esta división es probable que se dé la elección de un oposicionista al PRD que no sea panameñista. Es decir, continuaría la caricatura de democracia que sigue ahí como el negro de la canción, pero con diferente pitongo.
Otra circunstancia digna de destacar en el panorama político actual es que muchos, la mayoría, de los que suenan para correr para la presidencia de la República están quemados por su ausencia de ejecutorias y, varios también, porque suenan elección tras elección, una y otra vez, representando a momias del pasado que debemos cambiar a toda costa. Uno solo de los posibles candidatos que suenan es un joven que pareciera prometer un cambio drástico de la caricatura indicada. Sería sumamente saludable para la higiene moral del país que surgieran otros nombres de jóvenes que no hayan sido contaminados por la politiquería harto conocida. Aclaro que hay "ancianos" que a pesar de su avanzada edad no son momias. Estoy pensando, aunque parezca mentira, en alguien como Chinchorro Carles.
En fin, la mejor alternativa es la instalación de una Asamblea Constituyente. Esto significa la sustitución de los tres poderes del Estado. Como esto es poco menos que imposible dada la realidad politiquera existente, me parece que la mejor alternativa posible es la de un joven, sin trayectoria de corrupción, anti-PRD por supuesto, que esté dispuesto a hacer uso del poder presidencial para corregir, al máximo nivel, toda la porquería que es divulgada a diario en todos los medios de comunicación de Panamá y que no da señas de finalizar.