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Boca cerrada, exilio o tumba


Miami (AIPE) - El peligroso monstruo crece en las democracias enfermas de Latinoamérica como el hijo díscolo que malos padres no quieren reprender y no lo hacen porque esconden sus propias suciedades bajo el silencio.

El engendro se nutre por la complicidad y la impunidad. Las víctimas deben optar por censurarse o exiliarse o terminan en la tumba. Tres sentencias fatales para un periodista.

Los que detentan el poder, desde gobernantes deshonestos hasta bandidos, saben que la información es oro. Para sesgarla usan las leyes del Estado, o las quebrantan; amenazan a los comunicadores para obligar a la censura y en último lugar se valen de la violencia. La muerte es un modo útil y encubridor de reprimir. No necesita ser física. El asesinato moral es una manera sutil de liquidar, denigrando a su oponente, exponiéndolo a la picota pública.

Otra forma es la muerte jurídica, la cárcel, o desapareciendo al opositor u obligándolo al exilio. Finalmente aplican el atentado físico, si ninguno de los anteriores métodos surte efecto.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) desde Miami expresó consternación en marzo, "por la espiral de violencia que azota al periodismo”. La UNESCO, desde París, denunció la inseguridad para ejercer el oficio y el riesgo de la impunidad ante los crímenes.

En el último año, más de 35 periodistas fueron asesinados en Latinoamérica. En México, el país de mayor riesgo en la región, han muerto 17 reporteros y 15 desaparecidos; en Colombia 7 asesinados, Honduras 5 y Guatemala 4.

En Venezuela, donde acribillaron a dos periodistas, la judicialización es un instrumento que usa el gobierno para obligar a la autocensura. Hugo Chávez, empleando su poder despótico, mandó a detener al ex gobernador del Zulia Oswaldo Álvarez, por haber criticado en la televisión las reacciones del gobierno ante algunos informes mundiales.

Por otra parte, arrestaron y se anunció un juicio contra el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, "por ofender la majestad presidencial".

El periodismo Latinoamericano atraviesa por una de sus más difíciles épocas, acorralado por el narcotráfico, la corrupción oficial asociada con delincuentes y el excesivo poder de gobernantes autoritarios y abusivos. © www.aipenet.com

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