Bochornosa porfía
La codicia que tanto hemos repudiado en los señores diputados que conformaron la Asamblea Nacional del anterior gobierno, para pesar y vergüenza del pueblo panameño no ha desaparecido. La nueva camada tiene ahora voraces defensores de los privilegios de que gozaban cínicamente los anteriores y de los cuales no quieren desprenderse.
La aparente pureza de quienes en campaña se ofrecieron al escrutinio público tanto en la radio como por la prensa y en televisión, no fueron más que engaño. De entre los nuevos diputados resulta tan descarado como lastimoso el espectáculo que acaban de ofrecer en defensa de las vergonzosas canonjías, con voracidad de tigre herido, de las que disfrutaban los de ayer.
Después de la escandalosa podredumbre de la compra de votos y conciencias que se dio en su recinto en el pasado, el pudor hacía obligante que los diputados rindan declaración jurada de sus bienes tanto al inicio de sus labores como al final de las mismas sin cobijarse con sospechosa resistencia a ello, al par que despojarse de los irritantes privilegios que tan denodadamente pretenden retener.