Bochornoso espectáculo
Tan deprimente como irritante resultó la disputa protagonizada por dos señoras en la noche del jueves 19 en el Canal 21 de la televisión. Aquello fue una auténtica gallera en que ambas hablaban al mismo tiempo sin que el televidente pudiera seguirlas con precisión. Faltó compostura y altura a las participantes y, lamentablemente, el moderador no cumplió con sus funciones como era de esperarse de él para imponer el orden. Se está ya haciendo pan de cada día en los eventos televisados de intercambio de opiniones que se formen algazaras sin reparo ni paro, dada la lenidad de algunos conductores de los debates.
La situación a que hemos llegado ya hace imperativo que los dueños de las televisoras instruyan a los directores de los debates no permitir interrupciones a los huérfanos y huérfanas de caballerosidad, y de ser necesario, no seguir invitando a programa alguno a los asiduos e impertinentes interruptores.