Boicot a Miss Mundo
Una mujer nigeriana, divorciada, dio a luz su tercer hijo y, por este motivo, fue condenada a muerte por lapidación. La causa de esta medida draconiana fue que en el estado de Katsina, Nigeria, donde la divorciada reside, rige la Sharia, una ley islámica que, primero, considera adulterio que una mujer sin esposo tenga hijos, y, segundo, castiga este concepto de adulterio distinto al de las leyes occidentales, con la pena máxima.
A partir de la condena a lapidación, Amina Lawal se ha convertido en símbolo de la minusvalorización de las mujeres de Nigeria. Y como el certamen Miss Mundo se efectuará en Nigeria, en señal de rechazo a las bárbaras leyes del país africano, no participarán en el evento las representantes de Francia, Bélgica, Suiza, Noruega, Dinamarca, Costa de Marfil, Kenia y España, atendiendo a exhortaciones de los parlamentos de estos países.
La onda del repudio llegó a Panamá. Ni corta ni perezosa, la Asamblea aprobó un llamado a la candidata de Panamá a Miss Mundo, para que se sume al boicot, y desista de seguir en competencia. Sin embargo, la candidata panameña, con razones propias y buenas maneras, insiste en viajar a Nigeria. ¿Debe intervenir la aspirante panameña, atendiendo los llamados de solidaridad a favor de Amina Lawal? ¿O debe mantener su decisión individual?
El debate se ha abierto en la opinión pública. Creemos que debe respetarse la decisión de la joven panameña. Ella asumió la responsabilidad de participar en Miss Mundo, pero ella no eligió la sede del certamen, ni debe, por tanto, recibir incriminaciones que sólo conciernen a Nigeria. En esta época de nostálgicos de Hitler y Stalin en la que todo se pretende regular -qué se debe leer en la prensa, qué debemos ver en el cine y la televisión-, es saludable que las personas decidan libremente, prescindiendo de consideraciones de quienes confunden totalitarismo ideológico y cucufatería con principios de moral que no coacten el libre albedrío.
A partir de la condena a lapidación, Amina Lawal se ha convertido en símbolo de la minusvalorización de las mujeres de Nigeria. Y como el certamen Miss Mundo se efectuará en Nigeria, en señal de rechazo a las bárbaras leyes del país africano, no participarán en el evento las representantes de Francia, Bélgica, Suiza, Noruega, Dinamarca, Costa de Marfil, Kenia y España, atendiendo a exhortaciones de los parlamentos de estos países.
La onda del repudio llegó a Panamá. Ni corta ni perezosa, la Asamblea aprobó un llamado a la candidata de Panamá a Miss Mundo, para que se sume al boicot, y desista de seguir en competencia. Sin embargo, la candidata panameña, con razones propias y buenas maneras, insiste en viajar a Nigeria. ¿Debe intervenir la aspirante panameña, atendiendo los llamados de solidaridad a favor de Amina Lawal? ¿O debe mantener su decisión individual?
El debate se ha abierto en la opinión pública. Creemos que debe respetarse la decisión de la joven panameña. Ella asumió la responsabilidad de participar en Miss Mundo, pero ella no eligió la sede del certamen, ni debe, por tanto, recibir incriminaciones que sólo conciernen a Nigeria. En esta época de nostálgicos de Hitler y Stalin en la que todo se pretende regular -qué se debe leer en la prensa, qué debemos ver en el cine y la televisión-, es saludable que las personas decidan libremente, prescindiendo de consideraciones de quienes confunden totalitarismo ideológico y cucufatería con principios de moral que no coacten el libre albedrío.