Bosques tropicales y la salud
Antes que Dios creara al hombre, primero hizo las plantas y los árboles. Tres días después creó al hombre y ese mismo día le dijo: "He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer." (Génesis 1:29)
Toda planta, todo árbol, todo fruto para comer era al mismo tiempo preservador de la salud del hombre. Esto lo reafirma la sentencia de Hipócrates al señalar que "tu alimento sea tu única medicina y que tu única medicina sea tu alimento."
Hoy la ciencia ha demostrado que quienes llevan un hábito alimenticio basado en legumbres, granos y frutas son personas que rara vez padecen enfermedades y sobre todo aquellas consideradas incurables; como el cáncer.
El hombre encontró en las plantas, árboles y frutas, además de alimento, medicina; aprendió a reconocer las plantas que le brindaban salud, como lo demuestran "los descubrimientos arqueológicos efectuados en 1975, en una cueva existente en Shanidar (Irak), explorada por Ralph Solecki, en la que se hallaron numerosos restos que indican que hace 60,000 años, en el Paleolítico Medio Superior, el hombre de Neanderthal ya utilizaba plantas medicinales." (Guía Práctica de la Salud Natural. Fascículo 3, Ed 92,S.A. España, pág 52)
Con la aparición de la imprenta, escribió el Dr Carlos Kozel, aparecen "dos libros que tienen parecidas cualidades. Uno enseña la necesidad de la estrecha relación con Dios y el otro la relación con la naturaleza... la Biblia y El Libro de las Yerbas... Ambos libros que ofrecían a la gente salvación del cuerpo y del alma." (Guía de Medicina Natural. Carlos Kozel. Ed de la Misión. Guatemala, l985, pág 53)
Con el advenimiento de la medicina convencional, los medicamentos sintéticos eclipsaron a las tradicionales plantas medicinales, pero éstas no desaparecieron, por diferentes causas; como el costo de los fármacos, y la existencia de hombres que continuaron con la tradición botánica.
Los frecuentes e imprevisibles efectos secundarios de las drogas sintéticas, al igual que la aparición de nuevas enfermedades, y viejas enfermedades difíciles de curar -SIDA, CANCER- ha llevado a los hombres de ciencia a volver sus ojos a las plantas medicinales y buscar la colaboración de los pocos "brujos, curanderos, hierberos" que aún quedan.
La incursión de los científicos en los bosques y selvas tropicales es una carrera contra reloj, debido a que la deforestación está acabando con muchas plantas medicinales y con secretos saludables que guarda la naturaleza en sus bosques. "Es necesario sacar el mayor provecho posible antes que se extingan las especies que en ellos viven. Y precisamente para lograrlo, los científicos (farmacéuticos, académicos y otros investigadores de distintas ramas de la ciencia), se han unido con los que luchan por la conservación del medio, empresarios y gobiernos de varios países... y con los curanderos tradicionales, aquellos nativos que practican la medicina natural." (Oscar Orgallez. Los científicos y los curanderos tradicionales unen sus esfuerzos. Mundo 21. Vol3 No10, 1992, pág 30)
Por otra parte se busca orientar a los "curanderos" con cursos y materias sobre salud y organizar a los que se dedican a las alternativas en salud de tal forma que la práctica de la medicina natural llegue a convertirse en una disciplina de estudio formal.
En ese marco el doctor Harry Castro Stanziola, apunta que "no es verdad, como se piensa, que nuestra medicina, la llamada ortodoxa, rechace los productos vegetales como agentes de curación. Muy por el contrario, cuando se informa que alguno puede poseer efectos curativos, se recogen muestras, se estudian, se observan y de obtenerse resultados favorables se aprovechan."(La Prensa del 7 de agosto de 1997)
La conservación del medio ambiente, sobre todo las áreas de los bosques tropicales de Darién debe implementarse por ley, para de esa forma, proteger las plantas que aún no han sido descubiertas y que podrán brindar la curación a las nuevas y llamadas enfermedades incurables.
Esta tarea no es exclusiva de las autoridades gubernamentales o privadas, cada uno de nosotros, si no podemos cultivar, podemos hacer algo de mayor beneficio: No destruir. Entiéndase esto como no ensuciar, no tirar papeles o envases que puedan retener agua y formar criaderos de mosquitos que pueden propagar enfermedades como el dengue.
Proteger la naturaleza no se limita a los bosques, fauna y flora, también significa protegernos a nosotros mismos. En la medida en que menos cantidad de plásticos consumamos y tiremos a la basura, en esa medida estaremos prolongando la vida de la Tierra y de todo lo que en ella habita.
Toda planta, todo árbol, todo fruto para comer era al mismo tiempo preservador de la salud del hombre. Esto lo reafirma la sentencia de Hipócrates al señalar que "tu alimento sea tu única medicina y que tu única medicina sea tu alimento."
Hoy la ciencia ha demostrado que quienes llevan un hábito alimenticio basado en legumbres, granos y frutas son personas que rara vez padecen enfermedades y sobre todo aquellas consideradas incurables; como el cáncer.
El hombre encontró en las plantas, árboles y frutas, además de alimento, medicina; aprendió a reconocer las plantas que le brindaban salud, como lo demuestran "los descubrimientos arqueológicos efectuados en 1975, en una cueva existente en Shanidar (Irak), explorada por Ralph Solecki, en la que se hallaron numerosos restos que indican que hace 60,000 años, en el Paleolítico Medio Superior, el hombre de Neanderthal ya utilizaba plantas medicinales." (Guía Práctica de la Salud Natural. Fascículo 3, Ed 92,S.A. España, pág 52)
Con la aparición de la imprenta, escribió el Dr Carlos Kozel, aparecen "dos libros que tienen parecidas cualidades. Uno enseña la necesidad de la estrecha relación con Dios y el otro la relación con la naturaleza... la Biblia y El Libro de las Yerbas... Ambos libros que ofrecían a la gente salvación del cuerpo y del alma." (Guía de Medicina Natural. Carlos Kozel. Ed de la Misión. Guatemala, l985, pág 53)
Con el advenimiento de la medicina convencional, los medicamentos sintéticos eclipsaron a las tradicionales plantas medicinales, pero éstas no desaparecieron, por diferentes causas; como el costo de los fármacos, y la existencia de hombres que continuaron con la tradición botánica.
Los frecuentes e imprevisibles efectos secundarios de las drogas sintéticas, al igual que la aparición de nuevas enfermedades, y viejas enfermedades difíciles de curar -SIDA, CANCER- ha llevado a los hombres de ciencia a volver sus ojos a las plantas medicinales y buscar la colaboración de los pocos "brujos, curanderos, hierberos" que aún quedan.
La incursión de los científicos en los bosques y selvas tropicales es una carrera contra reloj, debido a que la deforestación está acabando con muchas plantas medicinales y con secretos saludables que guarda la naturaleza en sus bosques. "Es necesario sacar el mayor provecho posible antes que se extingan las especies que en ellos viven. Y precisamente para lograrlo, los científicos (farmacéuticos, académicos y otros investigadores de distintas ramas de la ciencia), se han unido con los que luchan por la conservación del medio, empresarios y gobiernos de varios países... y con los curanderos tradicionales, aquellos nativos que practican la medicina natural." (Oscar Orgallez. Los científicos y los curanderos tradicionales unen sus esfuerzos. Mundo 21. Vol3 No10, 1992, pág 30)
Por otra parte se busca orientar a los "curanderos" con cursos y materias sobre salud y organizar a los que se dedican a las alternativas en salud de tal forma que la práctica de la medicina natural llegue a convertirse en una disciplina de estudio formal.
En ese marco el doctor Harry Castro Stanziola, apunta que "no es verdad, como se piensa, que nuestra medicina, la llamada ortodoxa, rechace los productos vegetales como agentes de curación. Muy por el contrario, cuando se informa que alguno puede poseer efectos curativos, se recogen muestras, se estudian, se observan y de obtenerse resultados favorables se aprovechan."(La Prensa del 7 de agosto de 1997)
La conservación del medio ambiente, sobre todo las áreas de los bosques tropicales de Darién debe implementarse por ley, para de esa forma, proteger las plantas que aún no han sido descubiertas y que podrán brindar la curación a las nuevas y llamadas enfermedades incurables.
Esta tarea no es exclusiva de las autoridades gubernamentales o privadas, cada uno de nosotros, si no podemos cultivar, podemos hacer algo de mayor beneficio: No destruir. Entiéndase esto como no ensuciar, no tirar papeles o envases que puedan retener agua y formar criaderos de mosquitos que pueden propagar enfermedades como el dengue.
Proteger la naturaleza no se limita a los bosques, fauna y flora, también significa protegernos a nosotros mismos. En la medida en que menos cantidad de plásticos consumamos y tiremos a la basura, en esa medida estaremos prolongando la vida de la Tierra y de todo lo que en ella habita.