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Botando el dinero en Armuelles



Pocos medios de comunicación han sido más solidarios con ese sector como el nuestro, sobre todo en momentos en que muchos, interpretando a lo bruto las teorías de la apertura, aconsejaban, poco menos que abandonarlo a la suerte del mercado y a su darwiniana teoría de selección natural, o sea dejar que a sobrevivan los más fuertes. Allí están los supermercados capitalinos repletos de productos extranjeros, bien empacados y de calidad uniforme, sello inconfundible de la ingeniería genética.
A Puerto Armuelles el Gobierno está dándole un subsidio de cerca de un millón de balboas para comprar plaguicidas. Nos asombra, porque se suponía que las cooperativas de trabajadores que, en su momento, forzaron la marcha de la Chiquita Brands, estaban a cargo. Es más, recibieron de la pasada administración varias decenas de millones de balboas en préstamo. ¿Están al día en los pagos o se perdió ese dinero?
Seamos claros, el banano, al menos en Armuelles, es cosa muerta, sin futuro. No podemos competir con Ecuador, con sus precios y costos más bajos.Si es así, debieramos migrar a otro tipo de cultivo. La gente de Azuero está marcando el camino, como líderes en exportación de productos no tradicionales, tales como el melón, piña, sandía y otros. Hay también, un ingenioso y silencioso exportador de flores en El Valle, que es de los más grandes del continente, y nadie lo sabe. Otro, en El Copé, a lo callado, ha hecho de la exportación de ají chombo a Europa, su nicho personal, y nadie lo sabe, ni el Gobierno, a quien quiere lo más lejos posible.Pongámos manos a la obra, Puerto Armuelles no requiere de dádivas y limosnas sino de una agresiva e inteligente reconversión.

101 años de Panamá América

 
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