"Botellas técnicas"
Causa estupor ver la pelea de perros que se ha formado entre el Organo Ejecutivo y el Legislativo. El primero, entre otras cosas, tratando de que se apruebe un magistrado de la Corte Suprema de Justicia y se ratifique funcionarios que por ley deben tener la aprobación de la Asamblea Legislativa, aparte que se quiere usar el Fondo Fiduciario para cancelar préstamos y abrir el compás para nuevas transacciones. El segundo, que no quieren que le recorten las partidas circuitales y le aprueben contratos de botellas "técnicas" que es la nueva modalidad para distinguir a los que por obra y gracia de acuerdos de trastienda, pelechan salarios de cuatro mil balboas mensuales. ¡Qué abuso!. Mientras un pueblo se debate para ver cómo subsiste.
Los legisladores cuentan con un ingreso de siete mil balboas y cuatro mil para su personal, que incluye: asesores, chofer, secretaria, con lo cual pueden ayudar a sus allegados y copartidarios, pero es más fácil que sea el erario público que corra con estos gastos. Hoy vemos abogados, secretarios y asesores, todos técnicos que reciben sueldo de la Asamblea Legislativa. Esto no se vio ni en la época de la dictadura. Lo puedo afirmar, porque fui legislador en el período de 1984 a 1989. Si en el ámbito de ese Organo hay un departamento de Asesoría Legal, si cuentan con un secretario general y un subsecretario, ¿por qué las comisiones deben tener abogados aparte? Y ¿qué decir de los secretarios técnicos?. Convendría saber qué puestos ocupan el resto de los que contrataron y cuáles son sus funciones.
El desorden imperante es la causa de la mayoría de los problemas que estamos viviendo. Se sigue jugando con la empresa privada que debe ser el nervio de la economía. Así vemos la nueva ley de días de asueto por festividades. Con el respeto que me merecen los colonenses, haber declarado el 5 de noviembre como fiesta nacional no se justifica. Ya saldrán los veragüenses a pedir su día nacional y ¿por qué no, los chiricanos?. Aquí también gritamos, pero lo importante, es producir y crecer. Es posible que esa sea una de las razones que siempre se nos critica y se nos llama regionalistas, pero honor que se nos hace. Se dice que cada día que se agrega a la vagancia, cuesta veintiocho millones al país; no sé si estos cálculos son correctos, pero el efecto multiplicador, ¿a dónde llega?.
Una Asamblea Legislativa que piense no políticamente, sino en la Nación, debió eliminar días y no agregar. No se justifica tantos días libres, especialmente en noviembre, mes de la Patria. O celebramos el 3 de noviembre o el 28 y punto. Con el respeto que se merecen los mártires de enero, el 9 es día de jolgorio y de paseos a la playa. No hay ningún acto que signifique dolor, por lo tanto debe eliminarse y que el gobierno de turno haga los recordatorios cada año.
He abandonado el tema original de mi escrito, pero todo guarda relación con lo que con buena voluntad se puede lograr, por un Panamá mejor. Que los poderes del Estado se dediquen a buscar soluciones y olviden la politiquería, que nos está asfixiando. No sólo recortando el Presupuesto General del Estado se logrará mejores días. Hay que hacer recortes a todos los niveles, incluyendo las "botellas técnicas".
Los legisladores cuentan con un ingreso de siete mil balboas y cuatro mil para su personal, que incluye: asesores, chofer, secretaria, con lo cual pueden ayudar a sus allegados y copartidarios, pero es más fácil que sea el erario público que corra con estos gastos. Hoy vemos abogados, secretarios y asesores, todos técnicos que reciben sueldo de la Asamblea Legislativa. Esto no se vio ni en la época de la dictadura. Lo puedo afirmar, porque fui legislador en el período de 1984 a 1989. Si en el ámbito de ese Organo hay un departamento de Asesoría Legal, si cuentan con un secretario general y un subsecretario, ¿por qué las comisiones deben tener abogados aparte? Y ¿qué decir de los secretarios técnicos?. Convendría saber qué puestos ocupan el resto de los que contrataron y cuáles son sus funciones.
El desorden imperante es la causa de la mayoría de los problemas que estamos viviendo. Se sigue jugando con la empresa privada que debe ser el nervio de la economía. Así vemos la nueva ley de días de asueto por festividades. Con el respeto que me merecen los colonenses, haber declarado el 5 de noviembre como fiesta nacional no se justifica. Ya saldrán los veragüenses a pedir su día nacional y ¿por qué no, los chiricanos?. Aquí también gritamos, pero lo importante, es producir y crecer. Es posible que esa sea una de las razones que siempre se nos critica y se nos llama regionalistas, pero honor que se nos hace. Se dice que cada día que se agrega a la vagancia, cuesta veintiocho millones al país; no sé si estos cálculos son correctos, pero el efecto multiplicador, ¿a dónde llega?.
Una Asamblea Legislativa que piense no políticamente, sino en la Nación, debió eliminar días y no agregar. No se justifica tantos días libres, especialmente en noviembre, mes de la Patria. O celebramos el 3 de noviembre o el 28 y punto. Con el respeto que se merecen los mártires de enero, el 9 es día de jolgorio y de paseos a la playa. No hay ningún acto que signifique dolor, por lo tanto debe eliminarse y que el gobierno de turno haga los recordatorios cada año.
He abandonado el tema original de mi escrito, pero todo guarda relación con lo que con buena voluntad se puede lograr, por un Panamá mejor. Que los poderes del Estado se dediquen a buscar soluciones y olviden la politiquería, que nos está asfixiando. No sólo recortando el Presupuesto General del Estado se logrará mejores días. Hay que hacer recortes a todos los niveles, incluyendo las "botellas técnicas".