Brecha de la pobreza se expande
Con las reformas al sistema tributario incrementa la pobreza, y la brecha entre los que menos tienen y los que más poseen se expande en Panamá, ya que ahora ese trabajador y servidor público que devengaba por mes menos de B/.300.00, y que estaba exonerado del pago del Impuesto sobre la Renta, hoy está pagando ese 5%. Por ejemplo: un vaso de refresco en un supermercado cualquiera paga ese 5%, y un vaso de soda o gaseosa en un establecimiento de comidas rápidas, también paga ese porcentaje. Entonces, el que antes no pagaba el Impuesto sobre la Renta y el 5% en los servicios, ahora no se beneficia. Y los que devengan salarios de más o menos 850 balboas por mes y más, seguirán pagando ambos impuestos, claro está, de parte de comercios que superan los 36 mil balboas de ingreso anual. Mensualmente 850 balboas de salario no son nada en estos tiempos que todo anda por las nubes. Por algo la propuesta de CONATO de un salario mínimo de 745 balboas por mes era muy razonable.
Estas modificaciones tributarias no son justas y mucho menos equitativas. Esas empresas y grandes cadenas, cuyo ingreso bruto anual supera los B/.36,000.00, incrementarán sus ganancias mucho más. Veamos con el ejemplo simple de uno o varios vasos de refresco. B/.0.30 costo del vaso de refresco por 5% (.05) da como resultado 1.5 centavos, o sea un centavo y medio, pero estos grandes y potentados empresarios redondean a dos centavos. Al declarar al fisco presentarán que se consumieron, por ejemplo, 500 vasos de refrescos, cuyo costo unitario equivale a 30 centésimos de balboas; o sea 150 balboas, cuyo impuesto del 5% representa B/.7.50, pero han cobrado a todos esos 500 clientes, en total la suma de B/.10.00, ingresando a sus arcas B/. 2.50.
Esas sumas, además que sabemos que no serán remitidas al fisco nacional, deben ser enviadas a las organizaciones sin fines de lucro o de beneficencia o, cuando más, a los niños y jóvenes empacadores de mercancías de los supermercados. Si no es así, nosotros, los consumidores de refrescos, sodas y dulces, al estar formando fila para comprarlos y degustarlos, deberíamos hacer un solo pedido para que el impuesto sea menor.
Hasta cuándo tanta sinvergüencería, y nosotros que lo permitimos.
Estas modificaciones tributarias no son justas y mucho menos equitativas. Esas empresas y grandes cadenas, cuyo ingreso bruto anual supera los B/.36,000.00, incrementarán sus ganancias mucho más. Veamos con el ejemplo simple de uno o varios vasos de refresco. B/.0.30 costo del vaso de refresco por 5% (.05) da como resultado 1.5 centavos, o sea un centavo y medio, pero estos grandes y potentados empresarios redondean a dos centavos. Al declarar al fisco presentarán que se consumieron, por ejemplo, 500 vasos de refrescos, cuyo costo unitario equivale a 30 centésimos de balboas; o sea 150 balboas, cuyo impuesto del 5% representa B/.7.50, pero han cobrado a todos esos 500 clientes, en total la suma de B/.10.00, ingresando a sus arcas B/. 2.50.
Esas sumas, además que sabemos que no serán remitidas al fisco nacional, deben ser enviadas a las organizaciones sin fines de lucro o de beneficencia o, cuando más, a los niños y jóvenes empacadores de mercancías de los supermercados. Si no es así, nosotros, los consumidores de refrescos, sodas y dulces, al estar formando fila para comprarlos y degustarlos, deberíamos hacer un solo pedido para que el impuesto sea menor.
Hasta cuándo tanta sinvergüencería, y nosotros que lo permitimos.