Bretón de los Herreros (1796-1873)
Manuel Bretón de los Herreros fue un poeta y dramaturgo español, típico burgués madrileño, muy exitoso. Buen colmillo y comprensiblemente gordo, tenía sus excentricidades.
Al cumplir sus setenta años, entró a una pastelería donde nunca antes había estado y no le conocían. Ordenó un gran pastel que tuviera siete velitas que representaran diez años cada una. Tras su confección se lo presentaron preguntándole a quién se lo dedicaba. Respondió que a Manuel Bretón de los Herreros.
-¿Le conoce usted?
-Sí, de pie a cabeza.
-Bien. Lo envolveremos.
-No hace falta. Soy yo y lo comeré aquí mismo.
Partió un buen trozo y repartió el resto entre los demás clientes.
Don Manuel no era muy tolerante con las mujeres en materia literaria. Y cuando Gertrudis Gómez de Avellaneda estrenó su drama "El hilo del destino, despectivamente dijo: -Más le valiera a esta señora conocer el destino del hilo.
Tuvo de vecino a un médico de apellido Mata y, cosa corriente, no se llevaban bien. Un día al regresar a casa, encontró pegado en la puerta un letrero que decía: "En esta habitación no vive ningún Bretón".
Al día siguiente, en la puerta de entrada al apartamento del vecino, apareció pegado un letrero que decía:
"Vive en esta vecindad cierto médico poeta que al fin de cada receta firma "Mata", y es verdad".