Buen discurso, señora
Me alegró escuchar comentarios tan positivos hacia el discurso de doña Mireya en el acto de traspaso del Canal. Se decía que su discurso había llenado expectativas y, sobre todo, que se había crecido al reconocer la labor de Omar Torrijos. Tienen razón en alabar el discurso de la señora Mireya
Sin embargo, aunque se han ido por el lado de que habló sobre Torrijos, no es ese el verdadero valor del discurso. Si bien fortaleció su figura dándole a Torrijos el mérito que tiene e invitando a sus familiares en forma especial, demostró que se ubicó en el puesto de Presidenta de todos los panameños; de una mandataria que en el momento más importante de la historia actual (no sé si estará bien dicho), ha sabido unir en vez de dividir; ha sabido dar el lugar que merecen aquellos que verdaderamente trabajaron para lograr lo que culminará el 31 de diciembre; olvidó su partidismo para hablar como dirigente, olvidó la política barata y ni siquiera hizo alusión al Dr. Arnulfo Arias, porque él no jugó ningún papel importante en este hecho sin precedentes.
Así es como tiene que gobernar, Sra. Presidenta. Así es como usted hará grande al país que la mayoría le entregó en custodio durante cinco años. Así será como enseñe a sus colaboradores que harán un mejor gobierno si abandona la política partidista y el hecho de haber sido antes oposición. Enseñará al PRD que en oposición en gobierno, una mandataria debe estar por encima de mezquindades y rencores.
Si bien es cierto que ustedes fueron afectados por los regímenes militares, también lo fuimos una mayoría de los panameños. Pero, si tanto usted como nosotros seguimos recordando y alimentando la amargura, iremos hacia atrás y el país entero nos recordará como retrógrados e inconscientes.
Estoy segura que después de su discurso, la economía del país ha ganado puntos. Usted dio, con sus palabras, una impresión de seguridad, de estabilidad y de que va a encaminar el país por el sendero del progreso y la positividad.
Veo cómo, la única crítica negativa es hacia el protocolo deficiente. Pero, eso es secundario. Lo importante es la unión de los panameños, la madurez y la concienciación de que los intereses del país están sobre los particulares, sobre los partidistas y sobre las mezquindades.
La felicito, Señora Presidenta. Así como haré críticas cuando considere que no está bien encaminada, le daré mis parabienes cuando ponga la magistratura que representa y el país que gobierna, en el lugar que merece.
Los panameños necesitamos sentarnos a dialogar para comprender los problemas que tienen solución y dejar de lado los que molesten. No es posible que porque Torrijos firmó el tratado, los arnulfistas tengan que replegarse. Y porque los arnulfistas reciben el Canal, los PRD deben abstenerse de asistir a los actos. La grandeza de espíritu y de mente nos indica que debemos ignorar las diferencias para reconocer sólo los que nos une. El Canal es, históricamente, lo que nos ha identificado como país y como parte del mundo. Pues, aprovechemos la oportunidad de demostrar al mundo que sabemos recibirlo con júbilo nacional y general, porque el Canal es de todos y nadie tiene el privilegio de su pertenencia. Ojalá continuemos por ese camino de entendimiento y tolerancia.
Sin embargo, aunque se han ido por el lado de que habló sobre Torrijos, no es ese el verdadero valor del discurso. Si bien fortaleció su figura dándole a Torrijos el mérito que tiene e invitando a sus familiares en forma especial, demostró que se ubicó en el puesto de Presidenta de todos los panameños; de una mandataria que en el momento más importante de la historia actual (no sé si estará bien dicho), ha sabido unir en vez de dividir; ha sabido dar el lugar que merecen aquellos que verdaderamente trabajaron para lograr lo que culminará el 31 de diciembre; olvidó su partidismo para hablar como dirigente, olvidó la política barata y ni siquiera hizo alusión al Dr. Arnulfo Arias, porque él no jugó ningún papel importante en este hecho sin precedentes.
Así es como tiene que gobernar, Sra. Presidenta. Así es como usted hará grande al país que la mayoría le entregó en custodio durante cinco años. Así será como enseñe a sus colaboradores que harán un mejor gobierno si abandona la política partidista y el hecho de haber sido antes oposición. Enseñará al PRD que en oposición en gobierno, una mandataria debe estar por encima de mezquindades y rencores.
Si bien es cierto que ustedes fueron afectados por los regímenes militares, también lo fuimos una mayoría de los panameños. Pero, si tanto usted como nosotros seguimos recordando y alimentando la amargura, iremos hacia atrás y el país entero nos recordará como retrógrados e inconscientes.
Estoy segura que después de su discurso, la economía del país ha ganado puntos. Usted dio, con sus palabras, una impresión de seguridad, de estabilidad y de que va a encaminar el país por el sendero del progreso y la positividad.
Veo cómo, la única crítica negativa es hacia el protocolo deficiente. Pero, eso es secundario. Lo importante es la unión de los panameños, la madurez y la concienciación de que los intereses del país están sobre los particulares, sobre los partidistas y sobre las mezquindades.
La felicito, Señora Presidenta. Así como haré críticas cuando considere que no está bien encaminada, le daré mis parabienes cuando ponga la magistratura que representa y el país que gobierna, en el lugar que merece.
Los panameños necesitamos sentarnos a dialogar para comprender los problemas que tienen solución y dejar de lado los que molesten. No es posible que porque Torrijos firmó el tratado, los arnulfistas tengan que replegarse. Y porque los arnulfistas reciben el Canal, los PRD deben abstenerse de asistir a los actos. La grandeza de espíritu y de mente nos indica que debemos ignorar las diferencias para reconocer sólo los que nos une. El Canal es, históricamente, lo que nos ha identificado como país y como parte del mundo. Pues, aprovechemos la oportunidad de demostrar al mundo que sabemos recibirlo con júbilo nacional y general, porque el Canal es de todos y nadie tiene el privilegio de su pertenencia. Ojalá continuemos por ese camino de entendimiento y tolerancia.