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Buena imagen en hospitales públicos


Quien tenga oportunidad de apersonarse al hospital del Niño y a la sala de Maternidad del Hospital Santo Tomás y haya tenido igual experiencia hace diez años, podrá comparar y obtener un positivo contraste, resultado del esfuerzo sucesivo de varios gobiernos, en particular los de Mireya Moscoso y Martín Torrijos. Además, no debe dejarse de lado el valioso aporte del sector privado, a través del Club 20-30 que con sus donaciones y participación en el patronato que administra el primero de ambos centros, no solo ha enriquecido el equipo con que cuenta sino que contribuye a diario con la prestación de un servicio eficiente.
Ambos operan en regios edificios, bien dotados, tanto de instrumental como de personal; el ambiente es amplio, limpio, ordenado, cómodo y de buena atención. En la sección de maternidad, en particular, hay servicios y medicamentos de avanzada, no siempre disponibles en los hospitales privados. Hay exámenes que se ensayan sobre pacientes con amenaza de pérdida, capaces de anticipar un aborto espontáneo, que son probados únicamente en esa sala. Existe mística, buen semblante, sonrisas. Los departamentos de servicio social funcionan como reloj suizo, asegurándose que nada sea gratuito, salvo para quien no pueda pagar. El objetivo es la autogestión, generar sus propios ingresos para mantener la calidad y alto nivel del servicio.
No es casualidad, pues, que cuando las cosas se complican con algún niño en algún otro hospital, una ambulancia traslade al pequeño paciente hacia el Hospital del Niño que es el mejor dotado y especializado del país y quizás de toda América Central y el Caribe, para orgullo de los panameños.

101 años de Panamá América

 
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