Buenas carreteras, ¿mejor desarrollo?
Desde hace siglos se ha vinculado el sistema de carreteras con el desarrollo de los países. Panamá, con su pequeña geografía, no escapa de esta percepción. A nivel comercial, industrial y aún en la prestación de servicios, un buen sistema de carreteras permite que los equipos, productos y servicios lleguen a la población y que la población en su perfil productivo, vierta sus productos hacia las regiones del país e incluso fuera de sus fronteras.
Durante el gobierno del ex presidente Pérez Balladares existió el interés de una red vial que beneficiara al pueblo panameño; sin embargo, a más de diez años de realizadas estas obras, el estado actual de las carreteras es crítico, inclusive en la ciudad de Panamá. Existe un deterioro progresivo de las vías que son, en su mayoría, reparadas con parches de asfalto que ni siquiera cumplen paliativamente con la solución, la carencia de hombros y fuertes barreras protectoras que puedan evitar la muerte de aquellos que pierden el control al conducir un vehículo. ¿Quiénes nos afectamos? Pues todos los conductores y peatones.
La gran cantidad de baches, brechas, hundimientos, discontinuidades y derrumbes son agentes etiológicos de los innumerables accidentes que ocurren en nuestras carreteras y cada día cobran mayor cantidad de vidas. Además, la ingente cantidad de dinero que se invierte por daños ocasionados a los vehículos por el mal estado de las calles, incide directamente en la economía de los panameños, que con el alza del nivel de vida, ahora tienen que sumar los gastos de refacción del auto, de combustible y de posibles lesiones por accidentes debido a este terrible problema.
Nuestros gobiernos deben estructurar políticas y estrategias para el mantenimiento de las carreteras, pero utilizando materiales de calidad y de mayor longevidad; y construirlas con especificaciones de calidad y durabilidad. Esto producirá una mayor y mejor movilidad de todos los panameños y, en consecuencia, mayor productividad.