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Buenos días Panamá


Terminadas las elecciones se dieron curiosas incidencias políticas, como por ejemplo, el rotundo triunfo de Mireya sobre Martín y Alberto. Y a cambio de esa victoria ocurrió el rotundo triunfo del PRD sobre el arnulfismo, al capturar ese partido la mayoría absoluta de la Cámara. También se produjo otra eventualidad: el triunfo de Juan Carlos Navarro, sobre Miguel Antonio Bernal y Mayín Correa.
Lógicamente, a impulsos de la euforia natural que el triunfo mireyista representó, se comenzaron a escuchar voces de conciliación, de elogios, de unidad nacional, de concertación, de paz y de concordia.
La hemorragia de complacencia mutua, se vio alentada, cuando se descubrió lo de la Asamblea, pues enseguida se escuchó hablar de que Mireya tendría que contemporizar con los legisladores mayoritarios, para poder gobernar. Lo que, por supuesto trajo de nuevo al primer plano, de la inevitable concertación.
Todos los adversarios, que así se llama ahora los políticos para no herirse mutuamente llamándose enemigos, reconocieron el triunfo de sus oponentes y se prepararon para sentarse en la mesa del festín cuando llegue la hora. Los medios bajaron su tono y comenzaron a llamar a la triunfadora "Doña Mireya" dejando a un lado la confianza.
Este amelcochado instante panameño, nos permitirá a todos respirar, al fin, el aire puro de la hermandad nacional. Y todos pensamos que así nos iríamos hasta que los fulgores de la reversión canalera, estallaran en una emocionada y gloriosa fiesta nacional a fin de año. Más no fue así. Había una cuenta que saldar. Un cabo suelto: ¡Mayín Correa!
Sus enemigos, que no merecen llamarse adversarios, no podían dejar pasar la oportunidad de tratar de aplastarla definitivamente, de modo que, utilizando la ductibilidad de algunos medios y el odio cafre que cientos propietarios de periódicos y televisoras le tienen a la alcaldesa, montaron la persecución más indigna, cobarde y despreciable, que se ha visto al final de una jornada política.
Se habla de que los panameños fuimos los que ganamos porque hemos entrado, al fin, en una "cultura política", como reza la frase de clisé.
Ya no nos agarramos a puñetazos, ni a tiros, como antes, después de cada elección. Ahora todos son besitos, abrazos y promesas de un romance feliz hasta el fin de nuestros días.
Pero quisiéramos saber. ¿Cómo se califica a una jauría que golpea 24 horas las puertas del recinto sagrado que es el hogar de cualquier persona, aullándole al público que la alcaldesa "está escondida", que no deja verse, que no los quiere recibir o que salió del país en fuga.
Todo Panamá ha presenciado el desarrollo de la campaña política, gracias al orthicon y a la prensa escrita y hablada. Y todo Panamá siguió hasta el último paso de Mayín Correa durante los meses que duró la campaña.
Exageradamente combativa tal vez, aprovechó todas las tribunas, y todas las oportunidades a su alcance, para imprimirle energía y velocidad a una alianza que había nacido lisiada. ¿Cuántos conocen la dolencia bronquial que afecta su sistema respiratorio...? En medio de la campaña se vio obligada por los facultativos a recluirse en su casa, varias veces, sin que trascendiera al público su problema de salud.
¿No era entonces natural que después del esfuerzo desplegado y del resultado eleccionario que le había sido totalmente adverso, por numerosas razones que a su debido tiempo analizarán los politólogos del patio, Mayín Correa se recluyera en su casa a descansar?. Alguien se pregunta acaso por dónde anda en estos momentos Alberto o Martín?
¿Qué ley obliga a los políticos a que, terminada la contienda se tiren al piso del vencedor...? Está muy bien que lo hagan los que en el fondo quieren realmente la paz y el sosiego del país o les agrada esa práctica. Pero eso no obliga, en nada, a quienes sencillamente perdieron y se van para su casa.
No. Para Mayín, ¡no! Había que sacarla al circo frente el entorno hogareño, para provocarla y pedirle mórbidamente que insultara a Juan Carlos, que no para de hablar y de amenazar, enloquecido por una soberbia adolescente que, más bien debió ser una muestra de condescendencia y grandeza de espíritu, de quien ha triunfado... y se apresta a ser mejor.
Y por eso lo representante de ciertos medios han estado vigilando, echando a Mayín Correa y las televisoras no cesan de insertar la cuña, en forma de glosa, que insiste: "Nada se sabe de Mayín Correa. Continúa escondida".
Y como eso no era suficiente, a pesar de que las vacaciones de la alcaldesa finalizaron, el 5 de mayo, y que algún día tendría que retornar a su trabajo, que dura hasta el 31 de agosto de 1999, sacaron luego al tapete, la solicitud que se aplica a todo el mundo en casos similares hecha por la abogada del presidente pidiendo el arraigo de Mayín Correa para que no "escape" del país, como una vulgar criminal que escapa de la justicia en las sombras de la noche.
El periódico La Prensa le dio seis columnas. Las televisoras del consorcio del presidente, no perdieron el tiempo tampoco. Y, uniendo fuerzas con los sempiternos detractores de Mayín, han venido creando una fábula, cuya interrogante principal es ¿Dónde está Mayín? Salió por el Darién, o por Paso Canoa...? ¿Dónde está la delincuente acusada de cinco años de trabajo intenso dejando obras por doquier? Qué se hizo la mujer que hace dos o tres meses provocó que la mayoría de los partidos se humillaran frente a ella pidiéndole su nombre para subsistir...?
¡A la carga, al ataque! ahora que está caída. Hay que denigrarla, hasta lo último. Hay que impedirle que respire. Hay que forzarla a renunciar. Para ella no hay coqueteos, ni sonrisas de melaza, ni promesas de concertación.
Y así, estamos contemplando ese fenómeno. Mientras los antiguos enemigos se abrazan y se hacen promesas. Mientras los perredistas encabezados por el mandatario, declaran sonrientes, que no habrá problemas en la transición, y que lo ideal es un gobierno de concertación... por la puerta de la cocina se hacen señas: "¡métele duro!... que no salga del país, a pesar de que es inmune por dos meses más, acosándola con los auditores, aunque sea ella la que ha pedido una auditoría en todas y cada una de las direcciones de la alcaldía.
Y nuevamente está Mayín Correa en la primera estación del camino al Calvario. Otra vez con la cruz de ser quien es y no dejarse doblegar. Pongan atención señores de la jauría: "Hoy va a trabajar como cualquier día del año, como cualquier funcionario dedicado a servir. Orgullosa de sus convicciones. Dueña de su futuro. Es el precio de quienes tienen el valor para pelear por sus convicciones, en este país.
Durante el fragor de la campaña un estulto, para usar el término con que Ricardo Arias Calderón bautizó a Bobby Eisenmann, sacó una hoja suelta en la que, una vez más acusaba a Mayín de nepotismos y pretendiendo alargar la lista, para hacerle según ellos, más daño a su candidatura, me colocaron a mí y a mi familia en la lista de los favorecidos con el nepotismo de la alcaldesa. Créanme que me sentí honrado. Porque en este país en donde la amistad es una planta exótica, la palabra amigo está desapareciendo del diccionario y yo soy amigo de los Correa desde hace 40 años. Ponerme en esa hojita fue un reconocimiento a nuestra amistad.
En todo Panamá se habla hoy de concordia. Pero no habrá concordia ni paz en este país, mientras se irrespete de tal manera a las personas, pues los escarnios, las intrigas, las diatribas, son la semilla de la discordia.
Los gobernantes deben tener una perspectiva clara sobre este aspecto, sino quieren ser detectados como mentirosos. Los periodistas, los que son, no los que asaltan los micrófonos y las cámaras para servir a sus intereses políticos, los periodistas, digo, deben guardar la equidad que su profesionalismo les exige.
Pero los que quieren hacer leña del árbol caído, están equivocados. Yo estoy seguro de que su condición de roble hará salir adelante a Mayín sin problemas en su futuro, cualquiera que éste sea, pero apuesten a que ya tenemos una mujer presidenta, tendremos muchas más y habrá muchas Mayines que corregirán las faltas de ella y saldrán adelante, pero que siempre la tendrán como un ejemplo de lucha y combatividad en defensa de lo que ellas creen.
Adelante con tu cruz Mayín... la gloria está siempre al final del Calvario.

101 años de Panamá América

 
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