Bufonadas y pre candidaturas
Todo acto político debe ser producto de una seria reflexión. Se trata que el actuar y el quehacer de los hombres dedicados a la actividad política se traduzca en orientación, docencia y compromiso real con la población.
En el caso de las pre candidaturas presidenciales, que han proliferado como hongos, hay en ellas más de sátira que de cualquier otra cosa, lo que de hecho descalifica la "intención", si es que la hay, de una presentación seria y honesta en puridad comprometida con los panameños. No promueven, ni dirección, ni compromiso, ni docencia. Sólo con una excepción, éstas han preferido el entremés como escenario válido como si de bufones se tratara.
No falta el que con poses mesiánicas, prefiere escuchar lo que le dicen, sin opinar absolutamente nada: "El pueblo habla y él escucha". Tampoco el que al aparecer apurado, sufre de un mimetismo extraordinario: "vendedor de raspado", "recogedor de basura", "albañil", "reggaesero", "pescador", y todo cuanto se le ocurra, pretendiendo ser lo que no se es, y sentir lo que no se siente. Y de la misma manera, el que con una propuesta política estilo "supositorio"; es decir, de "acción rápida", resolvería todos los problemas del país, en pocos meses. Este se muestra como el redentor de Panamá, al cual habría que venerar por el milagro que haría. Así también el conocido "Sr. Exoneración", quien con una varita mágica, solucionaría la crisis nacional. Este ha encontrado el momento propicio para el "show", sin dejar de pensar en la huida -como en ocasión anterior- que deberá emprender si no arriba a la meta.
El drama se fue completando con un "defensor de natura", que aspira a un "gran país", como lo hizo con la "gran ciudad", con uno de "seguridad sanitaria" que en un momento prefirió el mensaje, de que es mejor decir: "Aquí corrió, que aquí quedó", con un "ex obrero", que ni suena ni truena, y con una "cupida", que optó por la anatomía orgánica, tomando el corazón, y no la cabeza, porque como ésta contiene el encéfalo, no se quiso correr el riesgo de que al pensar, como es la tarea principal de la testa, se dieran cuenta de que era mejor , "no estar con ella".
Desde la retaguardia, avanza, para ocupar un puesto de vanguardia, una pre candidatura que, con la experiencia en el ejercicio de gobierno, apuesta al país y a los panameños. Ha preferido, la moralización como objetivo fundamental, para que, en efecto, no sea la rapiña de los fondos públicos, la corrupción, el amiguismo y el cinismo, la ruta por donde debe transitar la nación. A su haber, tiene una larga y probada trayectoria a favor de la democracia en Panamá, como también en su propia carne y hueso, el escarnio de un militarismo que hoy algunos de los aspirantes reniegan.
Frente al espectáculo, queda rechazar todo cuanto represente socarronería, y optar por una vanguardia moralizadora para el bien del país, que es de todos.