“Buses articulados, ¡y punto!”
En esos términos contestó la Ministra de Gobierno y Justicia al ser cuestionada en torno a la posibilidad de ampliar la discusión sobre alternativas distintas a la de los buses articulados. Dejó ver así que la administración de Martín Torrijos está casada con esa opción, sin dar razones. Ante semejante actitud, es difícil evitar caer en suspicacias, sobre todo si el principal promotor de la idea es Angelino Harris, el mismo que meses atrás fuera removido de la Autoridad de Tránsito para ser luego nombrado como asesor del mandatario en materia de transporte, en medio de un aluvión de críticas que acusaban a la entidad a su cargo de ineptitud y corrupción.
Las razones, no obstante, las expuso el sucesor de Harris, Severino Mejía, cuando, a falta de argumentos, empleó una expresión descalificadora contra la alternativa del "monorriel", cuando dijo que la misma "es para Disney", lo que constituye un menosprecio a la inteligencia y al conocimiento de los panameños. Disney tiene un regio monorriel que transporta centenares de miles de personas al día, cómodamente, sin ruido, ni contaminación, cosa que según Mejía no nos merecemos. Ojalá pudiera contar el pueblo panameño con un servicio de transporte masivo como ese, que despeje las calles y transite por encima de las actuales vías, a la altura de un cuarto piso de los edificios.
Todas las más modernas ciudades del planeta, y no sólo Disney como pretende hacernos creer Severino Mejía, tienen monorrieles o subterráneos. ¿O es que Mejía no ha usado jamás el que une al Downtown de Miami con Dade? ¿O jamás montó el que une a Tokio con Hiroshima y otras ciudades, levitando sobre un colchón magnético a 600 kilómetros por hora? ¿Montó Mejía acaso, los monorrieles alemanes o el que une a Shangai con su nuevo puerto? ¿Fue tan siquiera a Venezuela a montar los que acaba de hacer Chávez?
No entendemos con qué atrevimiento, por ignorancia, puede Mejía tomar del aire la cifra de 100 millones de balboas de costo por kilómetro de un monorriel; si el Puente Centenario, suspendido a todo lo ancho del Corte Culebra y a más de 150 metros de altura, no llega a esa cifra.
El empresario Mello Alemán expuso con lujo de detalles, una alternativa de monorriel, con respaldo de empresarios franceses, consistente en que el sector privado emprenda, sin costo para el Estado, la construcción y explotación de un red de monorrieles eléctricos, expandible al resto del país, por una cifra menor al millón de balboas por kilómetro de los diablos rojos articulados de la ministra Gólcher.
Es menester que se tenga más respeto por la opinión ajena o discrepante.
Las razones, no obstante, las expuso el sucesor de Harris, Severino Mejía, cuando, a falta de argumentos, empleó una expresión descalificadora contra la alternativa del "monorriel", cuando dijo que la misma "es para Disney", lo que constituye un menosprecio a la inteligencia y al conocimiento de los panameños. Disney tiene un regio monorriel que transporta centenares de miles de personas al día, cómodamente, sin ruido, ni contaminación, cosa que según Mejía no nos merecemos. Ojalá pudiera contar el pueblo panameño con un servicio de transporte masivo como ese, que despeje las calles y transite por encima de las actuales vías, a la altura de un cuarto piso de los edificios.
Todas las más modernas ciudades del planeta, y no sólo Disney como pretende hacernos creer Severino Mejía, tienen monorrieles o subterráneos. ¿O es que Mejía no ha usado jamás el que une al Downtown de Miami con Dade? ¿O jamás montó el que une a Tokio con Hiroshima y otras ciudades, levitando sobre un colchón magnético a 600 kilómetros por hora? ¿Montó Mejía acaso, los monorrieles alemanes o el que une a Shangai con su nuevo puerto? ¿Fue tan siquiera a Venezuela a montar los que acaba de hacer Chávez?
No entendemos con qué atrevimiento, por ignorancia, puede Mejía tomar del aire la cifra de 100 millones de balboas de costo por kilómetro de un monorriel; si el Puente Centenario, suspendido a todo lo ancho del Corte Culebra y a más de 150 metros de altura, no llega a esa cifra.
El empresario Mello Alemán expuso con lujo de detalles, una alternativa de monorriel, con respaldo de empresarios franceses, consistente en que el sector privado emprenda, sin costo para el Estado, la construcción y explotación de un red de monorrieles eléctricos, expandible al resto del país, por una cifra menor al millón de balboas por kilómetro de los diablos rojos articulados de la ministra Gólcher.
Es menester que se tenga más respeto por la opinión ajena o discrepante.