Buses colegiales ¿servicio o peligro?
¿Usted tiene conocimiento de quién es la persona encargada de transportar a sus hijos a la escuela en el bus colegial? ¿Conoce del estado psicológico del conductor? ¿Si éste ha tenido algún problema con las autoridades?
Muchos padres de familia no se preocupan por investigar quien son estos personajes, a los que sin darse cuenta, le ponen la seguridad y la vida de sus hijos en sus manos.
Si bien es cierto, los buses colegiales no sobresalen en las cifras de accidentes de tránsitos, sin embargo, el problema radica en otras situaciones que se registran en un bus colegial, sobre todo los días viernes, donde suelen dejar más tarde de los normal a los estudiantes, por los paseos a los restaurantes de comidas rápidas, donde se suscitan otras situaciones.
El Panamá América conversó con algunos estudiantes de la Universidad de Panamá, que en sus años escolares viajaban en estos transportes. Mireya Gálvez relató que en una ocasión el conductor del transporte pasó a recogerla con fuerte aliento alcohólico.
Explicó que no dijo nada porque en ese momento creyó que no era algo relevante y más cuando que el conductor le dijo que nada más se había tomado una cerveza. Señaló que a esta persona era común observarlas realizar regatas con otros transportes, actividad que por ser jóvenes alentaban e ignoraban el peligro al que se enfrentaban.
Michelle Ramos recordó que los viernes el conductor del colegial después de dejar a los pasajeros se quedaba con dos de las muchachas y se iban para la calzada de Amador a tomar cervezas y a escuchar música.
Indicó que también se iban para un restaurante de comida chatarra en la vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) y observaba como en otros colegiales los estudiantes de escuelas públicas y privadas libaban y consumían drogas.
Reveló que trataron de hacer de los estacionamientos de Plaza Carolina un lugar de "parqueo", donde los aparatos de música sonaban a todo volumen, hasta que las unidades del Tránsito les prohibieron esta práctica.
Por su parte, fuentes de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) manifestaron que periódicamente realizan operativos contra estos transportes, donde se les ha decomisado bocinas, equipos de sonido, papel ahumado, troneras, entre otras irregularidades.
Explicaron que una vez retenidos estos aparatos se procede al decomiso. Agregaron que la mayoría de los conductores de buses colegiales son personas serias, sin embargo, existe una cantidad minúscula que hacen daño a los responsables.
Cabe señalar que a pesar de estos operativos es común observar a estos transportes con las mismas prácticas, lo que evidencia que los operativos de la ATTT deben ser más seguidos y constantes para evitar estas situaciones.
Muchos padres de familia no se preocupan por investigar quien son estos personajes, a los que sin darse cuenta, le ponen la seguridad y la vida de sus hijos en sus manos.
Si bien es cierto, los buses colegiales no sobresalen en las cifras de accidentes de tránsitos, sin embargo, el problema radica en otras situaciones que se registran en un bus colegial, sobre todo los días viernes, donde suelen dejar más tarde de los normal a los estudiantes, por los paseos a los restaurantes de comidas rápidas, donde se suscitan otras situaciones.
El Panamá América conversó con algunos estudiantes de la Universidad de Panamá, que en sus años escolares viajaban en estos transportes. Mireya Gálvez relató que en una ocasión el conductor del transporte pasó a recogerla con fuerte aliento alcohólico.
Explicó que no dijo nada porque en ese momento creyó que no era algo relevante y más cuando que el conductor le dijo que nada más se había tomado una cerveza. Señaló que a esta persona era común observarlas realizar regatas con otros transportes, actividad que por ser jóvenes alentaban e ignoraban el peligro al que se enfrentaban.
Michelle Ramos recordó que los viernes el conductor del colegial después de dejar a los pasajeros se quedaba con dos de las muchachas y se iban para la calzada de Amador a tomar cervezas y a escuchar música.
Indicó que también se iban para un restaurante de comida chatarra en la vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) y observaba como en otros colegiales los estudiantes de escuelas públicas y privadas libaban y consumían drogas.
Reveló que trataron de hacer de los estacionamientos de Plaza Carolina un lugar de "parqueo", donde los aparatos de música sonaban a todo volumen, hasta que las unidades del Tránsito les prohibieron esta práctica.
Por su parte, fuentes de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) manifestaron que periódicamente realizan operativos contra estos transportes, donde se les ha decomisado bocinas, equipos de sonido, papel ahumado, troneras, entre otras irregularidades.
Explicaron que una vez retenidos estos aparatos se procede al decomiso. Agregaron que la mayoría de los conductores de buses colegiales son personas serias, sin embargo, existe una cantidad minúscula que hacen daño a los responsables.
Cabe señalar que a pesar de estos operativos es común observar a estos transportes con las mismas prácticas, lo que evidencia que los operativos de la ATTT deben ser más seguidos y constantes para evitar estas situaciones.