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Buses “Seguros, Cómodos, Confiables”, ¿pero con qué garantía?


Meses atrás alzamos fuertes críticas a la imposición del gobierno anterior del pobremente gestado Transmóvil, cuyo símbolo todavía llevamos en la placa de circulación.

La respuesta a la promesa de campaña para eliminar los “diablos rojos” impuestos a imagen y semejanza de la dictadura militar que minó libertades y seguridad por dos décadas, está en marcha, nos dicen. Lo denominan Metrobus, igual que proyectos de movilidad urbana en América Latina (México, Quito) y España (Madrid, Valencia). Hasta ahí, todo bien.

Los anuncios del Metrobus tapizan la ciudad, usando imágenes y vídeos del Metrovía de Guayaquil, Ecuador, sin hacer referencia a aquél proyecto. Metrovía no se hizo de la noche a la mañana ni en seis o siete meses; tomó siete años de planeamiento entre autoridades, empresarios y la comunidad.

En Metrovía de Guayaquil no improvisaron, ni se conformaron con visitas puntuales a otro sistema, ni confiaron todo a un puñado de consultores. Participaron en talleres de movilidad urbana sostenible, como los de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Alemania (GTZ por sus siglas en alemán), del programa Embarq del World Resources Institute y del Instituto para Políticas de Transporte y Desarrollo – ITDP.

La ausencia de autoridades panameños y profesionales locales en estos talleres, el último hace un mes en México, demuestra serias deficiencias de preparación para implementar un nuevo sistema de transporte que debe ser sustentable. Dejar Metrobus en manos de consultores, por expertos que sean, es temerario; ellos no pagarán las consecuencias de lo que salga mal.

Sin reingeniería inmediata y profunda en planificación urbana, transformación de infraestructuras atrasadas treinta años, ajuste de usos de suelo, se germina el colapso funcional del proyecto y su virtual quiebra como ocurre en el Transantiago.

Las pérdidas humanas del bus 06 incendiado el 23 de octubre de 2008, exigen cumplir con las más altas especificaciones técnicas de seguridad. No se puede permitir especificaciones a medias como las del pliego de cargos de Metrobus. Existen deficiencias críticas, que permitirían introducir vehículos con defectos que podrían repetir aquella catástrofe.

Plataformas con madera; puertas que sólo se abren hacia adentro que pueden convertirse en trampa mortal en un escenario de emergencia; son incompatibles con normas de la más alta seguridad. La seguridad exigida en el cableado es vaga. El uso ambivalente de estándares norteamericanos sin definirlos explícitamente, y exigir pocas normas del Consejo Económico Social de Naciones Unidas (UN-ECE) en lugar de exigir todas las que correspondan, genera requisitos débiles e inconsistentes que propician vicios ocultos.

Esperamos que antes de la licitación mejoren estas y muchas otras deficiencias que este espacio no nos permite presentar, las cuales describiremos en la dirección movilidadurbanapanama.wordpress.com, día a día, para que los interesados formen su opinión y puedan emitir comentarios.

*Consultor en Tecnologías para el Desarrollo Sostenible.

101 años de Panamá América

 
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