Bush: entre las armas y la pared
En Estados Unidos de América la prensa sí es el "Cuarto Poder", y algunas veces el primero. El escándalo "Watergate" lo mostró. Y tal escándalo es revivido hoy en los grandes medios de prensa por el que fue abogado de Richard Nixon. Precisamente John Dean, entre varios otros analistas, periodistas o políticos, han declarado una especie de alerta nacional sobre las presuntas o posibles manipulaciones de informaciones que se le atribuirían a los servicios de inteligencia tanto británicos como de Estados Unidos, a fin de crear un ánimo nacional en ese país, para declarar la guerra a Irak, con el pretexto de atribuirle a esa nación, ahora devastada, la reducción de armas químicas o biológicas.
El asunto que tiene varios días sonando, está saliendo con fuerza a la propia superficie, amenazando al omnipotente presidente Bush, según el propio ex abogado de Nixon "en el primer gran escándalo en tres décadas que haría palidecer a Watergate". Palabras mayores, que voltearían patas arriba el panorama de afianzamiento sólido e indestructible a corto plazo que parece ser el gobierno de George Bush, dándoles a los demócratas en bandeja de oro una oportunidad de arremeter que ni siquiera podrían soñar actualmente, frente a un liderazgo poco convincente, donde la mayor favorita de las encuestas es Hillary Clinton.
"El público fue informado que Sadam representaba una amenaza inminente", afirmó recientemente el columnista del New York Times, Paul Krugman. "Si esa afirmación fue fraudulenta, la venta de la guerra es, se puede argumentar, el peor escándalo en la historia política estadounidense -peor que Watergate, peor que Irán-contras". Las palabras del columnista podrían ser un regalo para Sadam Hussein y Bin Laden, si están vivitos y coleando, al llevar la posibilidad de que el actual inquilino de la Casa Blanca sea decapitado por un escándalo de proporciones mayores, que las normas constitucionales, según se asegura, castigan con la propia destitución.
Lo anterior no tiene sólo que ver con la ética y la moral, tan distanciada de los actos de los políticos en el mundo entero; puede traernos lecciones a Panamá, donde aprendemos rápido de lo bueno, lo malo y lo feo del extranjero, especialmente de Estados Unidos. Y tiene que ver porque cada vez se aprieta más el nudo en el cuello de los que detentan o buscan detentar el poder, al exigírsele mucho más transparencia en sus actos.
Además, y aquí está tal vez la mayor lección, la arrogancia, la prepotencia, la ostentación, la ausencia de humildad de quienes mandan, son casi siempre factores psicológicos tomados como agravantes al momento de pasar facturas por parte del pueblo, representados generalmente en los medios de comunicación.
George Bush tiene que tener capacidades propias, de lo contrario no habría sido varias veces Gobernador de Texas; es hijo, además, de un gran político, y precisamente de un padre que mandó en la poderosa CIA. Por ello, su entorno íntimo es especialista en la materia de seguridad y de defensa. Eso, precisamente, hace más grave las posibilidades de un escándalo gigantesco, si se comprueba, como parece estarse filtrando que se manipularon los datos de inteligencia para precipitar la guerra contra Irak.
Todo está dependiendo ahora de que se encuentren armas químicas o biológicas, que no aparecen por ninguna parte. Para decirlo en las propias palabras del ex abogado de Nixon, John Dean, veamos por qué el jurista le ha llamado a esa posibilidad, "una fechoría monstruosa":
En un artículo en la publicación especializada de asuntos legales Findlaw"s Legal Commentary, Dean afirma que "si el gobierno de Bush intencionalmente manipuló o tergiversó la información de inteligencia para lograr que el Congreso autorizara -y que el público apoyara-, la acción militar para tomar el control de Irak, entonces eso sería una fechoría monstruosa". Agregó que "si Bush ha llevado al Congreso y a la nación a la guerra con base en información falsa, está frito. La manipulación o el mal uso deliberado de datos de inteligencia de seguridad nacional, si es comprobado, podría ser "un delito mayor" bajo la cláusula de destitución de la Constitución". No todo, por tanto, está dicho en las próximas elecciones de la primera potencia.
El asunto que tiene varios días sonando, está saliendo con fuerza a la propia superficie, amenazando al omnipotente presidente Bush, según el propio ex abogado de Nixon "en el primer gran escándalo en tres décadas que haría palidecer a Watergate". Palabras mayores, que voltearían patas arriba el panorama de afianzamiento sólido e indestructible a corto plazo que parece ser el gobierno de George Bush, dándoles a los demócratas en bandeja de oro una oportunidad de arremeter que ni siquiera podrían soñar actualmente, frente a un liderazgo poco convincente, donde la mayor favorita de las encuestas es Hillary Clinton.
"El público fue informado que Sadam representaba una amenaza inminente", afirmó recientemente el columnista del New York Times, Paul Krugman. "Si esa afirmación fue fraudulenta, la venta de la guerra es, se puede argumentar, el peor escándalo en la historia política estadounidense -peor que Watergate, peor que Irán-contras". Las palabras del columnista podrían ser un regalo para Sadam Hussein y Bin Laden, si están vivitos y coleando, al llevar la posibilidad de que el actual inquilino de la Casa Blanca sea decapitado por un escándalo de proporciones mayores, que las normas constitucionales, según se asegura, castigan con la propia destitución.
Lo anterior no tiene sólo que ver con la ética y la moral, tan distanciada de los actos de los políticos en el mundo entero; puede traernos lecciones a Panamá, donde aprendemos rápido de lo bueno, lo malo y lo feo del extranjero, especialmente de Estados Unidos. Y tiene que ver porque cada vez se aprieta más el nudo en el cuello de los que detentan o buscan detentar el poder, al exigírsele mucho más transparencia en sus actos.
Además, y aquí está tal vez la mayor lección, la arrogancia, la prepotencia, la ostentación, la ausencia de humildad de quienes mandan, son casi siempre factores psicológicos tomados como agravantes al momento de pasar facturas por parte del pueblo, representados generalmente en los medios de comunicación.
George Bush tiene que tener capacidades propias, de lo contrario no habría sido varias veces Gobernador de Texas; es hijo, además, de un gran político, y precisamente de un padre que mandó en la poderosa CIA. Por ello, su entorno íntimo es especialista en la materia de seguridad y de defensa. Eso, precisamente, hace más grave las posibilidades de un escándalo gigantesco, si se comprueba, como parece estarse filtrando que se manipularon los datos de inteligencia para precipitar la guerra contra Irak.
Todo está dependiendo ahora de que se encuentren armas químicas o biológicas, que no aparecen por ninguna parte. Para decirlo en las propias palabras del ex abogado de Nixon, John Dean, veamos por qué el jurista le ha llamado a esa posibilidad, "una fechoría monstruosa":
En un artículo en la publicación especializada de asuntos legales Findlaw"s Legal Commentary, Dean afirma que "si el gobierno de Bush intencionalmente manipuló o tergiversó la información de inteligencia para lograr que el Congreso autorizara -y que el público apoyara-, la acción militar para tomar el control de Irak, entonces eso sería una fechoría monstruosa". Agregó que "si Bush ha llevado al Congreso y a la nación a la guerra con base en información falsa, está frito. La manipulación o el mal uso deliberado de datos de inteligencia de seguridad nacional, si es comprobado, podría ser "un delito mayor" bajo la cláusula de destitución de la Constitución". No todo, por tanto, está dicho en las próximas elecciones de la primera potencia.