Bush, Gore, elecciones y democracia en EU
Abogado y político
Hay quienes vienen asombrados de los resultados que arrojaron las actuales elecciones en Estados Unidos. La estrecha diferencia dentro del marco del sistema de elecciones en este país fue lo que exhibió a cabalidad cuál es la base legal y constitucional que se toma en cuenta para legitimar la elección. En los Estados Unidos no hay elección directa para elegir al Presidente de la República. El sistema es muy propio y data desde el momento en que se decidió que los colegios electorales de los estados son los que decidían la elección a Presidente.
Los electores, que son 538, arrojan las cifras necesarias para que dentro de este proceso híbrido se escoja al Presidente. Los votos para Presidente de la República sirven dentro de estos colegios electorales, pero no fuera de ellos y la victoria de George W. Bush se logró dentro de este sistema legal apegado a la Constitución de este país.
En las elecciones directas, el voto de la mayoría de los ciudadanos escoge al presidente. En el sistema parlamentario se escogen los miembros del parlamento y éstos, a su vez, al Primer Ministro, que es el Ejecutivo.
Hay latinos, sobre todo, los que quieren adaptar nuestro sistema al americano, que no entienden que para que se unieran los estados en este país, fue condición esencial el que se aceptara la configuración política y administrativa de los distintos Estados de forma igualitaria.
Los pequeños estados, así como los grandes, escogen sus propios gobernadores, cámaras legislativas y funcionarios de Estado. La autonomía de estos entes tienen juridicidad propia. Por ejemplo para el Senado cada Estado elige dos senadores, sin consideración a población.
El sistema de elección americano es mecanizado en su mayoría y esta vez, como en otras ocasiones, muchas máquinas fueron ineficientes y perjudicaron a muchos votantes, lo que causó confusión y angustias al proceso, más cuando aparecía un margen muy estrecho entre ambas contendientes. Igual ocurrió en las elecciones, Nixon Kennedy, en donde el margen del ganador fue muy estrecho, dándose circunstancias calamitosas. Al final Nixon cedió.
Así Bush es hoy Presidente legítimo de los Estados Unidos y por eso lo reconoció su contendor Al Gore, con las aprehensiones propias a una lucha electoral en donde la judicatura intervino para salvar el principio constitucional.
Pero esta legitimidad las ha reconocido el partido opositor Demócrata con sus más altos dirigentes y todos los otros órganos del gobierno americano.
Esta unificación de fuerza política, de reconocimiento de todos los estamentos de la nación y de todos los resortes de poder, es lo que le da la fortaleza granítica a los Estados Unidos de América. Es una fuerza interior vital a su propio entender de lo que es su democracia para asegurar esta cohesión nacional. Y esto, pésele a quien le pese, funciona porque el pueblo americano participó en la creación de sus instituciones.