Busitos colegiales
Parece que no nos damos cuenta, pero el país ha crecido, y en algunos sectores las cosas se siguen haciendo de la misma manera, con las mismas herramientas y las mismas concepciones de cuando éramos una pequeña nación con escasa población.
Tal es el caso de los buses colegiales. Cierto grado de disciplina se ha obtenido después de mucha insistencia, pero lo que no ha variado es el trato. Diariamente cada bus colegial traslada no menos de 20 niños a distintos colegios. El recorrido empieza lo más temprano posible, lo que significa que el primer niño que sube al transporte debe estar en pie por lo menos a las 5 y 30 de la mañana. Es decir una hora y media antes de entrar a clases. Para ello ha debido levantarse por lo menos a las cuatro y 45 de la mañana.
Luego se viaja por el mismo periodo de tiempo. ¿Cómo puede una persona que conduce, hacerlo y vigilar a más de veinte niños que ponen en juego todas sus energías e inventivas, mientras viajan? Por la tarde, el mismo chico que fue recogido primero, ahora resulta último, y de la una de la tarde en que sale del colegio va llegando a casa a las tres de la tarde, luego de dos horas de recorrido.
El conductor no puede ser la misma persona que recoge y cuida a los chicos. La inventiva de los muchachos crea situaciones de riesgo que es necesario prever, para lo cual esos transportes deben contar con otra persona exclusivamente para atender y vigilar a los estudiantes.
Es necesario que esta situación se solucione ahora, que aún no ha ocurrido nada grave, para que después no tengamos que lamentarnos.
Tal es el caso de los buses colegiales. Cierto grado de disciplina se ha obtenido después de mucha insistencia, pero lo que no ha variado es el trato. Diariamente cada bus colegial traslada no menos de 20 niños a distintos colegios. El recorrido empieza lo más temprano posible, lo que significa que el primer niño que sube al transporte debe estar en pie por lo menos a las 5 y 30 de la mañana. Es decir una hora y media antes de entrar a clases. Para ello ha debido levantarse por lo menos a las cuatro y 45 de la mañana.
Luego se viaja por el mismo periodo de tiempo. ¿Cómo puede una persona que conduce, hacerlo y vigilar a más de veinte niños que ponen en juego todas sus energías e inventivas, mientras viajan? Por la tarde, el mismo chico que fue recogido primero, ahora resulta último, y de la una de la tarde en que sale del colegio va llegando a casa a las tres de la tarde, luego de dos horas de recorrido.
El conductor no puede ser la misma persona que recoge y cuida a los chicos. La inventiva de los muchachos crea situaciones de riesgo que es necesario prever, para lo cual esos transportes deben contar con otra persona exclusivamente para atender y vigilar a los estudiantes.
Es necesario que esta situación se solucione ahora, que aún no ha ocurrido nada grave, para que después no tengamos que lamentarnos.