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Buzón


Estimados señores de El Panamá América: Me dirijo a ustedes para tratar el artículo publicado en su edición dominical del 17 de noviembre, pág. 4-A, y escrito por Ileana Golcher, relacionado con el idioma inglés y cómo éste se enseña tradicionalmente en las escuelas de Panamá. En general me parece excelente y comparto la idea que una de las deficiencias existentes en su enseñanza en las aulas de clase, es que se le da mayor énfasis a la parte de la gramática durante los doce años (primaria y secundaria), que a la de conversación, lo que trae como consecuencia que la persona al salir de la escuela posee una limitada capacidad para hablar y comunicarse en inglés.
Se deben complementar las áreas de gramática, ortografía y conversación, para así lograr una mejor compresión del idioma y poder hablarlo en forma correcta y fluida. Pero, regresando al porque de mi nota, es que al final del artículo, su autora hace mención a la existencia en Panamá de cuatro colegios que no utilizan el sistema tradicional de enseñanza del Inglés, ya que imparten todas las materias en ese idioma, salvo Estudios Sociales y Español.
Sin ánimo de tener a menos a los colegios mencionados en este artículo, debo expresar en mi calidad de ex alumno del mismo (Clase 82), que se omitió al Colegio Episcopal de Panamá, que por más de 40 años ha educado estudiantes en los idiomas de ingles, francés y en los últimos años, el japonés, utilizando no únicamente el sistema de complementar la gramática, la ortografía y la conversación, sino también la de enseñar a pensar en el idioma que se desea hablar, logrando así que sus egresados puedan integrar con facilidad a un campo laboral tan exigente como lo es el de Panamá.
Atentamente
Rodrigo G. Chiari A.
Carlos Osvaldo Murillo tenía cinco meses de estar en la Academia. Se notaba orgulloso de pertenecer a la ACAPOL porque, según dijo, debido a su función de llevar seguridad a los ciudadanos "quise ser parte de esa seguridad y quiero que el trabajo que yo desempeñe de aquí en adelante vaya en vías de contribuir al desarrollo de mi país y mi provincia". "Me parece que la Policía es una entidad de mucho prestigio y respeto dentro de la nación", expresó.
Sus metas son seguir la universidad, y debido a que la misma institución brinda esa oportunidad, se puede ir de meta en meta y alcanzar cada una, manifestó. Lo más difícil es vencer el temor, los entrenamientos son duros, pero cada uno lleva al perfil de policía, de un hombre de desarrollo y de oportunidades.
Su día comienza en la mañana, con un trote y ejercicios. Luego pasa al comedor, después se iza el pabellón, y luego a las aulas donde se imparten las clases. Posteriormente almuerza. Después se baja el pabellón, estudia y duerme desde las 9:00 p.m. hasta las 5:00 de la mañana.
La convivencia al principio es complicada, pero con el tiempo y las actividades se relacionan unos con otros con el objetivo de librarse del estrés y de conformar una familia entre todos los estudiantes. Es de Bocas del Toro, pero está preparado psicológicamente para ejercer donde se le asigne. Practican con revólveres calibre 38 y con fusiles M-16.

101 años de Panamá América

 
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