Cable & Wireless o explotación al pueblo
La privatización del INTEL a la transnacional Cable & Wireless por el gobierno perredista, continúa causando estragos en la estrecha economía de las clases más necesitadas del país por sus altas tarifas y por la prepotencia frente a reclamaciones de usuarios por el deficiente servicio que se está brindando. Conocemos infinidades de casos de usuarios cuyas tarifas en los tiempos del INTEL eran de 8 y 9 balboas mensuales, en la actualidad, luego de la privatización, han ascendido a 30 y hasta cuarenta balboas lo que representa una verdadera explotación a los panameños. Los recibos de cobro, por lo general, llegan tarde a manos de los usuarios y pese a que se cancela 8 días antes del plazo fijado por la empresa, se corta el servicio con saña y prepotencia como una burla a un pueblo que en otras latitudes, ya habrá hecho justicia por sus propias manos.
La transnacional Cable & Wireless está viviendo en el tiempo de las "vacas gordas" y estamos seguros de que la inversión que hiciera en la compra de acciones del INTEL, muy pronto será recuperada y continuará aumentando sus millones en base a la explotación del sudor y sacrificios de los más necesitados de este país.
Nos duele, profundamente, que panameños se presten para divulgar a lo largo y a lo ancho de la patria las bondades de una empresa que se ha ganado la repulsa de la población panameña. Ello es ser cómplice de la injusticia y el atropello a usuarios que están pendientes y en espera de que la nueva administración de gobierno que se inicia en septiembre de 1999, resuelva esta situación creada por la administración gubernamental actual en nombre de leyes neoliberales que están empobreciendo y sumiendo en la miseria y en el hambre a todos los que vivimos en este suelo.
Los planes de gobierno del candidato triunfante en las elecciones del 2 de mayo de 1999, deben ir, directamente, a acabar con privatizaciones que como la del INTEL, IRHE y ahora la del IDAAN en proyecto, traerán males mayores a la nación.
El pueblo está cansado de promesas incumplidas y cuando llegue el momento sabrá rechazar las aspiraciones de aquellos que anhelan el poder para satisfacer ambiciones partidistas y muy personales; de aquellos que se han olvidado de que hay una nación sumida en grandes problemas de falta de salud, de ignorancia de falta de viviendas, de educación, de justicia, de una justicia que dignifique al ciudadano; de aquellos que como el Partido Revolucionario Democrático han defraudado por más de veinticinco años los legítimos anhelos de superación de un país que tiene derecho a vivir con bienestar y dignidad.
La transnacional Cable & Wireless está viviendo en el tiempo de las "vacas gordas" y estamos seguros de que la inversión que hiciera en la compra de acciones del INTEL, muy pronto será recuperada y continuará aumentando sus millones en base a la explotación del sudor y sacrificios de los más necesitados de este país.
Nos duele, profundamente, que panameños se presten para divulgar a lo largo y a lo ancho de la patria las bondades de una empresa que se ha ganado la repulsa de la población panameña. Ello es ser cómplice de la injusticia y el atropello a usuarios que están pendientes y en espera de que la nueva administración de gobierno que se inicia en septiembre de 1999, resuelva esta situación creada por la administración gubernamental actual en nombre de leyes neoliberales que están empobreciendo y sumiendo en la miseria y en el hambre a todos los que vivimos en este suelo.
Los planes de gobierno del candidato triunfante en las elecciones del 2 de mayo de 1999, deben ir, directamente, a acabar con privatizaciones que como la del INTEL, IRHE y ahora la del IDAAN en proyecto, traerán males mayores a la nación.
El pueblo está cansado de promesas incumplidas y cuando llegue el momento sabrá rechazar las aspiraciones de aquellos que anhelan el poder para satisfacer ambiciones partidistas y muy personales; de aquellos que se han olvidado de que hay una nación sumida en grandes problemas de falta de salud, de ignorancia de falta de viviendas, de educación, de justicia, de una justicia que dignifique al ciudadano; de aquellos que como el Partido Revolucionario Democrático han defraudado por más de veinticinco años los legítimos anhelos de superación de un país que tiene derecho a vivir con bienestar y dignidad.