default

¡Cada loro anda buscando su estaca!


AUNQUE EL segundo domingo de mayo del 2009, cuando volveremos a las urnas para escoger al próximo presidente o presidenta de la República, está a 39 meses de distancia, tal parece que ya comenzó la rebatiña por las estacas.
Parece que nuestros políticos partidistas hubieran vivido en los tiempos de mi abuelo, quien, por saber mucho del comportamiento de los pajarracos, cuando éstos comenzaban a pelear por alcanzar el punto más alto, siempre decía: ¡Cada loro anda buscando su estaca!
En Panamá, siguiendo con la figura de mi abuelo, los partidos son las únicas estacas que permiten encumbrarse hasta la cima del árbol del poder. Por consiguiente, mientras no se cambie la legislación vigente, todo el que aspire a controlar la curumbita tiene que, primero, controlar su estaca. ¡Así de simple es la cosa!
Por los años 50, cuando nuestra política la dominaba el partido Coalición Patriótica Nacional (alianza oligárquico-cuartelaria), que sirvió de plataforma para que llegaran al poder el coronel Remón Cantera (jefe de la Policía) y Ernesto de la Guardia, la cuota para inscribir partidos políticos fue rebajada a 5,000 adherentes; automáticamente, éstos florecieron, igual que los hongos después de la lluvia; y llegamos a tener más de 20. Ahora, son: 7 y medio; el otro partido liberal, todavía debe completar algunos trámites para ser reconocido, legalmente. Así, se explican las luchas que a diario presenciamos por controlar cada una de esas estacas; el loro que no tenga la suya, es mejor que se vaya a volar a otra parte.
Como nuestros actuales partidos son asociaciones de intereses sin ideología específica y carentes de programas políticos, la diferencia básica entre ellos es que unos tienen el poder y los otros quisieran tenerlo. La rivalidad entre los partidos es sólo una descarada lucha por llegar al poder. Desde luego, no me sorprenderé si algunos de los dirigentes de los 7 y medio, considerándose ofendido por el juicio anterior, salen a la defensa de sus "gloriosos partidos". Lo importante no es lo que ellos quieran creer o decir sino la percepción popular, que está ¡más clara que el agua de la tinaja¡ Y las luchas que se vienen librando a lo interno de los partidos así lo confirman.
En el camino hacia las postulaciones para las elecciones del 2009, el caso de Solidaridad fue el primer ejemplo de lo que sucede, y continuará sucediendo con los partidos panameños. Un partido de bolsillo, gracias a la hábil judada de postular al expresidente Endara, pasó a ser, nominalmene, por los votos que éste arrastró, la segunda fuerza política. Pero no bien pasaron las elecciones, los mismos que le buscaron para que los sacara del anonimato forzaron su alejamiento, quedándose, en apariencia, con un partido de primera fila y, además, con la segunda tajada más grande del subsidio electoral. Pero como pasa siempre este tipo de antropofagia política se desata, la vorágine interna de Solidariad no se detendrá, y pronto veremos más acrimonias y otros desplazamientos. ¡Todo sea por el control de la estaca¡
Lo del Molirena es cuento de nunca acabar, que rivaliza con cualquiera de los culebrones de moda. Y la reciente bendición de "los tres ejemplares magistrados" no devolverá la armonía al gallinero, que bien podría ser rebautizado la "jaba de los cangrejos". (Mi abuelo decía que no era necesario taparlas, pues los otros cangrejos siempre bajan al que trata de escalar sus paredes). Más antes que tarde, volverá a desatarse la lucha por el control de la estaca.
Por los lados del Partido Panameñista, estamos en la víspera de otra batalla interna; los diferentes bandos ya comenzaron a tomar posiciones. En ese colectivo, la lucha está decantada entre los parciales de un sempiterno precandidato, que no controla ninguna estaca pero que quisiera montarse en varias a la vez, para correr con mejores posibilidades que en su fallido intento anterior.
En las toldas oficiales, mi vaticinio inicial es que el "team martín" tratará de jugar la carta de la reelección directa, o indirecta si no les queda alternativa, por lo que el desgarramiento interno no es inminente; pero, como ninguna de esas dos vías prosperará, vendrá, de eso pueden estar seguros.
Lo hasta ahora dicho, excluidos los llamados liberales, que no pinchan ni cortan, nos deja pendiente comentar sobre el ex presidente Endara y el dueño de los supermercados.
Guillermo Endara tiene dos alternativas: inscribir su partido, es decir, sembrar su propia estaca o esperar que alguien le ceda una, como ocurrió cuando lo postuló Solidaridad. Cuál puede ser ese "generoso y desinteresado" partido, escapa a mi imaginación. Francamente no lo veo.
En cambio, el dueño de los 99, como tiene su propia estaca, y ninguno de sus subalternos osará disputarle su propiedad, puede proclamarse candidato cuando le venga en ganas, pues, como dueño de la orquesta, ésta sólo tocará el CD que le suene bien a sus oídos. Bueno sería que después de haber sembrado y regado (entiéndase comprado) su estaca, él permitiera que otro viniera a encaramarse en ella. Esos desprendimientos, si alguna vez existieron, fue en los tiempos de las pajaritas preñadas.
Las conclusiones son simples: los dueños de los partidos están convencidos de que ellos siguen siendo los guionistas indiscutidos de la tragicomedia política que vivimos en Panamá; y hasta hoy, tienen razón. Sin embargo, creo que al restregárnoslo con la arrogancia de que hacen alarde, cometen un errol garrafal. El desprestigio de los partidos, cada día se desliza por una pendiente más pronunciada. Y la ciudadanía terminará por reaccionar.
Entre más se ausculta a los ciudadanos de a pie, aquellos que son solamente números electorales para los partidos, más convencido estoy de que la factura viene en camino.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América