CADE 2000 y la pobreza
Acaba de terminar CADE 2000 con un tema que he tocado en esta columna en diferentes ocasiones. La pobreza tiene locos a los países pobres y enloquecidos de felicidad a los ricos. Mientras ellos puedan vivir mejor a costa de nosotros, más satisfechos tragarán la píldora sin atorarse.
Tratar este tema en un lugar de empresarios, nos da la pauta del interés que ellos tienen en resolverlo. Vemos que este problema es recíproco porque, si hay pobreza no hay ventas ni desarrollo de las empresas. Me siento contenta de que hayan sacado conclusiones importantes y que no sólo hayan sido sesiones de catarsis, sino que se ha hecho un análisis exhaustivo y se han dado posibilidades de resolverla.
Pero, me pregunto cuál es el papel que juega el gobierno y si éste tiene voluntad política suficiente para tratarla con mentalidad de estadistas, o se quedan atrás como si estuviera en campaña política. Me pregunto si los gobernantes están dispuestos a estudiar profundamente las conclusiones de CADE 2000, o si lo tomarán a la ligera sin comprender la profundidad de las mismas y todo el esfuerzo puesto en este evento quede sólo en palabras.
Mucho ha costado sentar a los que más tienen para hablar sinceramente sobre la pobreza que algunos creen que no les toca por falta de sensibilidad. ¿Están dispuestos los empresarios a acatar las conclusiones sacadas de este fabuloso evento? O, llegada la hora, cierran sus manos y todo queda en palabras.
La tercera pata del trípode, supongo que estuvo allí sentada participando. Me refiero a los trabajadores. Estoy segura de que ellos han comprendido cuál debe ser su papel en la solución de la pobreza; no es cuestión de gritar, despotricar, marchar y oponerse a todo, sólo por oponerse a lo que los enfrente con los empresarios y con el gobierno por considerar que el Ministro de Trabajo es pro empresa privada. ¿Están dispuestos a poner su grano de arena en bien de disminuir la pobreza, no obstaculizando el trabajo o la inversión de quienes pueden hacerlo?
Sucede que los países subdesarrollados tienen que luchar contra los ricos que nos llevan gran ventaja. Recordemos que somos sólo peones de ajedrez en el juego mundial. Pero, si esos países ricos ven que nos gusta vivir como pobres y que lo llevamos en la mente; si se encuentran a un gobierno que no hace nada por colaborar en disminuir la pobreza; si ven que la empresa privada no cede parte de sus ganancias para compartir con los más necesitados; si además, los trabajadores no miran el interés del país y sólo buscan su propio mejoramiento y una constante confrontación con los empresarios, teniéndolos como enemigos en vez de simple contraparte; si los ricos ven que cualquier ayuda que puedan darnos, toma un rumbo desconocido, sin control, sin honestidad, sin voluntad política de hacer bien las cosas; si ven que tenemos una sociedad civil indiferente o mal orientada hacia la crítica destructiva constante y creyendo que son los únicos capaces de resolver los problemas del país; sin hacer nada; entonces no podemos ni quejarnos del aprovechamiento de los ricos con los pobres. Nuestra lucha por salir de la pobreza debe demostrarle a los países ricos que estamos dispuestos a enfrentarlos para defender nuestros derechos y principios. Visto desde este punto de vista, o nos unimos en una lucha común y hacemos frente a nuestro verdadero adversario, o nos lleva candanga al infierno y no podremos ni quejarnos ni culpar a otros, porque sólo nosotros somos responsables de lo que tenemos. ¡Y lo merecemos!
Ha llegado la hora de actuar y dejar de hablar, cosa que a veces hacemos con el único fin de escucharnos. Ha llegado la hora de actuar con seriedad y responsabilidad antes de que la pobreza nos envuelva de verdad y nos afecte seriamente a todos.
Tratar este tema en un lugar de empresarios, nos da la pauta del interés que ellos tienen en resolverlo. Vemos que este problema es recíproco porque, si hay pobreza no hay ventas ni desarrollo de las empresas. Me siento contenta de que hayan sacado conclusiones importantes y que no sólo hayan sido sesiones de catarsis, sino que se ha hecho un análisis exhaustivo y se han dado posibilidades de resolverla.
Pero, me pregunto cuál es el papel que juega el gobierno y si éste tiene voluntad política suficiente para tratarla con mentalidad de estadistas, o se quedan atrás como si estuviera en campaña política. Me pregunto si los gobernantes están dispuestos a estudiar profundamente las conclusiones de CADE 2000, o si lo tomarán a la ligera sin comprender la profundidad de las mismas y todo el esfuerzo puesto en este evento quede sólo en palabras.
Mucho ha costado sentar a los que más tienen para hablar sinceramente sobre la pobreza que algunos creen que no les toca por falta de sensibilidad. ¿Están dispuestos los empresarios a acatar las conclusiones sacadas de este fabuloso evento? O, llegada la hora, cierran sus manos y todo queda en palabras.
La tercera pata del trípode, supongo que estuvo allí sentada participando. Me refiero a los trabajadores. Estoy segura de que ellos han comprendido cuál debe ser su papel en la solución de la pobreza; no es cuestión de gritar, despotricar, marchar y oponerse a todo, sólo por oponerse a lo que los enfrente con los empresarios y con el gobierno por considerar que el Ministro de Trabajo es pro empresa privada. ¿Están dispuestos a poner su grano de arena en bien de disminuir la pobreza, no obstaculizando el trabajo o la inversión de quienes pueden hacerlo?
Sucede que los países subdesarrollados tienen que luchar contra los ricos que nos llevan gran ventaja. Recordemos que somos sólo peones de ajedrez en el juego mundial. Pero, si esos países ricos ven que nos gusta vivir como pobres y que lo llevamos en la mente; si se encuentran a un gobierno que no hace nada por colaborar en disminuir la pobreza; si ven que la empresa privada no cede parte de sus ganancias para compartir con los más necesitados; si además, los trabajadores no miran el interés del país y sólo buscan su propio mejoramiento y una constante confrontación con los empresarios, teniéndolos como enemigos en vez de simple contraparte; si los ricos ven que cualquier ayuda que puedan darnos, toma un rumbo desconocido, sin control, sin honestidad, sin voluntad política de hacer bien las cosas; si ven que tenemos una sociedad civil indiferente o mal orientada hacia la crítica destructiva constante y creyendo que son los únicos capaces de resolver los problemas del país; sin hacer nada; entonces no podemos ni quejarnos del aprovechamiento de los ricos con los pobres. Nuestra lucha por salir de la pobreza debe demostrarle a los países ricos que estamos dispuestos a enfrentarlos para defender nuestros derechos y principios. Visto desde este punto de vista, o nos unimos en una lucha común y hacemos frente a nuestro verdadero adversario, o nos lleva candanga al infierno y no podremos ni quejarnos ni culpar a otros, porque sólo nosotros somos responsables de lo que tenemos. ¡Y lo merecemos!
Ha llegado la hora de actuar y dejar de hablar, cosa que a veces hacemos con el único fin de escucharnos. Ha llegado la hora de actuar con seriedad y responsabilidad antes de que la pobreza nos envuelva de verdad y nos afecte seriamente a todos.