Cadena nacional de combustibles
"Compita" viene de competir, y la iniciativa estatal ha venido a paliar en algo los daños que ha causado y permitido el Estado contra el sector agropecuario y el pueblo panameño, respectivamente, por poner en práctica políticas erradas que combatimos desde que fueron propuestas. Fuimos víctimas de nuestro análisis visionario.
Hoy nos preguntamos, y le pregunto a los funcionarios involucrados en el tema que planteo, ¿qué impide que se desarrolle una cadena nacional de combustibles que ponga en cintura la especulación de que somos víctimas tanto las industrias y el comercio, como todo el pueblo, por parte del oligopolio de las petroleras que, además, venden al por menor? Con ella, el Estado, el pueblo, ahorraría millones al año. Se beneficiaría nuestra economía en general.
Los subsidios, en este caso, son una aberración y discriminación imperdonable que, al final, paga el pueblo y queda en manos de las petroleras.
Es muy delicado, peligroso y oneroso que los combustibles, la electricidad y la telefonía estén en manos extrañas y abusadoras. Por otro lado, no es cierto que la generación de energía deba ser hidroeléctricas. Existen otras posibilidades menos comprometedoras, menos dañinas al medio ambiente y menos exterminadoras de la endeble salud de los panameños.
¿Hasta cuándo negociados e improvisaciones en un Estado indolente?