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Caídas


Mientras nuestros medios informativos nos comunican sobre el movimiento del dinero en bancos del poderoso país norteamericano por acá nuestros expertos, ante la obvia perplejidad que se suscita en el ciudadano, nos sosiegan asegurándonos que el efecto por acá no va a ser tan grande, o si se siente, no va a ser desesperante.

Escuché que en la Bolsa de Japón no les entusiasmó mucho el rescate que el gobierno norteamericano le dio a la banca con los 7 mil millones de dólares, aunque en otros lares la reacción fue de alivio.

Por otro lado, vemos que en Suramérica personeros de distintos países abogaron por la creación de un sistema económico independiente del sistema norteamericano, lo cual suena interesante, ya que estar amarrados como estamos a los vaivenes norteños con sus alzas y sus bajas, es una invitación a intentar, por lo menos, a amarrar su caballo a otro poste.

El lenguaje de los economistas no es de fácil entendimiento. Lo que sí llega al alcance del publico es que el dólar vale menos que el euro y que existen oscilaciones casi diarias por las fluctuaciones de las bolsa.

Esta famosa bolsa ha dejado a muchos sin sus ahorros, como sucedió recientemente entre nosotros. Se sabe que nuestro país ha colocado los fondos fiduciarios de las ventas del IRHE e INTEL en bancos norteamericanos y el dinero de la Autoridad del Canal, asimismo. Y ahí viene la perplejidad y el temblor de la voz en los que tienen que dar explicaciones. ¿Está este dinero del país en lugar seguro? ¿O no se puede preguntar?

Qué lamento tan grande sería si estos temblores de la Bolsa, afectaran los ahorros del país. Es casi axiomático entre nosotros que todo lo que ocurre en el país del norte es perfecto, es seguro, es maravilloso. Es el país de las oportunidades que explica el éxodo tanto de profesionales como de gente que quiere probar fortuna y sigue siendo una tentación, y últimamente lo experimentamos con los panameños detenidos en el Estado de Mississippi, en condición de ilegales. Hecho que sorprendió a muchos. Y vale una reflexión o muchas sobre esta debacle económica. Ahora que estamos en la ampliación del canal, ahora que habrá cambio en el gobierno del norte, que el petróleo sube y baja y la crisis alimentaria. Nadie sabe qué es lo que es real y lo que es inflado. Entre nosotros también tenemos nuestras caídas de confianza al oír el presupuesto de gastos para el 2009, año electorero, donde sabemos lo poderoso caballero que es don Dinero. El profeta Jeremías nos lo recuerda cuando dice en c.17,v5: "Maldito el hombre que confía en otro hombre"; y en v.7 "Bendito el hombre que confía en Yavé".

101 años de Panamá América

 
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