Caja de Ahorros, retomando el rumbo
Luego de reportar el año pasada pérdidas cercanas a los B/. 4.6 millones, la Caja de Ahorros acaba de anunciar que cerrará el 2005 con ganancias superiores a los B/. 6 millones, lo que se considera un logro de la actual directiva y de su gerente general, Sergio Altamiranda, sin excluir el trabajo de su predecesor, Eudoro Jaén.
Es una excelente noticia para el banco estatal que con más ahínco fomenta el ahorro y el crédito popular, pero que necesitaba recobrar su imagen de una seria administración, cuestionada por algunos bajo pasadas administraciones, en especial en el rubro de fideicomisos, que mostró señales negativas.
Haber destinado parte de sus fondos a préstamos de tinte político que, de antemano, se sabían de difícil recuperación, como en el caso de los concedidos al transporte colectivo y a la constructora PYCSA, no fue en su momento lo más aconsejable.
Por ello, hubo que hacer grandes reservas por potenciales pérdidas que fue la principal causa de las pérdidas de final del año pasado. Ese, por fortuna, es capítulo superado. Ahora toca a la actual administración y gerencia, redoblar esfuerzos por una mayor modernización, eficiencia y competitividad. Todavía sus intereses no son lo bajos que quisiéramos, comparativamente hablando, aunque se procura darle más agilidad y agresividad en la oferta de nuevos productos.
Para el año 2006 queremos verla continuar en sus esfuerzos por fomentar el ahorro, las libretas de navidad, de ahorro escolar, las de ahorro y depósitos a plazo, los certificados de depósito y, sobre todo, seguir apoyando la construcción y adquisición de viviendas en términos flexibles y seguros para la institución.
Es una excelente noticia para el banco estatal que con más ahínco fomenta el ahorro y el crédito popular, pero que necesitaba recobrar su imagen de una seria administración, cuestionada por algunos bajo pasadas administraciones, en especial en el rubro de fideicomisos, que mostró señales negativas.
Haber destinado parte de sus fondos a préstamos de tinte político que, de antemano, se sabían de difícil recuperación, como en el caso de los concedidos al transporte colectivo y a la constructora PYCSA, no fue en su momento lo más aconsejable.
Por ello, hubo que hacer grandes reservas por potenciales pérdidas que fue la principal causa de las pérdidas de final del año pasado. Ese, por fortuna, es capítulo superado. Ahora toca a la actual administración y gerencia, redoblar esfuerzos por una mayor modernización, eficiencia y competitividad. Todavía sus intereses no son lo bajos que quisiéramos, comparativamente hablando, aunque se procura darle más agilidad y agresividad en la oferta de nuevos productos.
Para el año 2006 queremos verla continuar en sus esfuerzos por fomentar el ahorro, las libretas de navidad, de ahorro escolar, las de ahorro y depósitos a plazo, los certificados de depósito y, sobre todo, seguir apoyando la construcción y adquisición de viviendas en términos flexibles y seguros para la institución.