Caja de Seguro Social o caja de resonancia ideológica
LOS SECTORES que se oponen a cualquier transformación en la Caja de Seguro Social (CSS) comienzan a comprender a cabalidad su pérdida de poder ideológico y político a la salida de la anterior administración de esa entidad. Señalamos esto, debido a lo observado en la última llamada a manifestación realizada ellos y que tenían como objetivo demostrar una fuerza contra las necesitadas reformas a la CSS.
Ello merece que los panameños nos detengamos un momento a analizar lo que se dio durante la pasada administración en la Caja de Seguro Social y que tenía todos los ribetes de una "cabeza de playa ideológica" con miras a la conformación de una estructura, llámese partido político, que permitiera a esos sectores recalcitrantes que se oponen a todo tener una cantera de formación de cuadros, que a su vez eran subvencionados con el dinero de los asegurados.
Así surgieron comités de defensa de la seguridad social en los corregimientos que en la mayoría de los centros hospitalarios y policlínicas pretendían co-administrar, con las autoridades institucionales plenamente establecidas por la institución en base a la Ley Orgánica que la rige. De igual forma de la enorme influencia de sectores que hasta entraban y salían por la puerta que solamente utiliza el director.
Ahora comenzamos a comprender el por qué de la abultada planilla encontrada por la nueva administración, la cual se elevó de 17 mil funcionarios en 1999 a casi 23 mil para finales del 2004. De allí también, la enorme desproporción de personal administrativos en comparación con el personal del área de salud (enfermeras, médicos, laboratoristas etc.
Las cifras demuestran que de cada cinco personas nombradas, tres eran administrativos y dos de salud. Y ni hablar de la cantidad de asesores los cuales ascendían en 65, cuando el máximo deberían ser solamente cinco.
Lo cierto es que este bastión ideológico se perdió sin que hasta la fecha estos sectores haya podido recuperarlo, sobre todo por la forma como su mentor administró la institución bajo su responsabilidad.
Hoy nada puede justificar la forma como se administró durante los últimos años esa institución, la que en estos momentos se encuentra sumida en la más profunda crisis de su historia, donde ya se utilizan partes de sus reservas, poniendo en peligro los cheques de miles de jubilados y pensionados.
En ese momento no pudo comprender el "administrador" que todas esas decisiones terminarían de afectar las finanzas de la Caja de Seguro Social. Tal vez por ello sus compañeros del hermano pueblo nicaragüense lo calificaron de incapaz, porque a pesar de su verbo e imagen personal, no pudo articular programas coherentes y eficaces para este mundo moderno sobre todo después de la caída del muro de Berlín.
No es posible querer construir una "cabeza de playa ideológica", en una sociedad como la panameña, que no se identifica con este tipo de sistemas económicos, políticos, y en donde la primera institución de seguridad social del país no puede ni debe verse involucrada, como se quiso hacer en el pasado reciente.
Ello merece que los panameños nos detengamos un momento a analizar lo que se dio durante la pasada administración en la Caja de Seguro Social y que tenía todos los ribetes de una "cabeza de playa ideológica" con miras a la conformación de una estructura, llámese partido político, que permitiera a esos sectores recalcitrantes que se oponen a todo tener una cantera de formación de cuadros, que a su vez eran subvencionados con el dinero de los asegurados.
Así surgieron comités de defensa de la seguridad social en los corregimientos que en la mayoría de los centros hospitalarios y policlínicas pretendían co-administrar, con las autoridades institucionales plenamente establecidas por la institución en base a la Ley Orgánica que la rige. De igual forma de la enorme influencia de sectores que hasta entraban y salían por la puerta que solamente utiliza el director.
Ahora comenzamos a comprender el por qué de la abultada planilla encontrada por la nueva administración, la cual se elevó de 17 mil funcionarios en 1999 a casi 23 mil para finales del 2004. De allí también, la enorme desproporción de personal administrativos en comparación con el personal del área de salud (enfermeras, médicos, laboratoristas etc.
Las cifras demuestran que de cada cinco personas nombradas, tres eran administrativos y dos de salud. Y ni hablar de la cantidad de asesores los cuales ascendían en 65, cuando el máximo deberían ser solamente cinco.
Lo cierto es que este bastión ideológico se perdió sin que hasta la fecha estos sectores haya podido recuperarlo, sobre todo por la forma como su mentor administró la institución bajo su responsabilidad.
Hoy nada puede justificar la forma como se administró durante los últimos años esa institución, la que en estos momentos se encuentra sumida en la más profunda crisis de su historia, donde ya se utilizan partes de sus reservas, poniendo en peligro los cheques de miles de jubilados y pensionados.
En ese momento no pudo comprender el "administrador" que todas esas decisiones terminarían de afectar las finanzas de la Caja de Seguro Social. Tal vez por ello sus compañeros del hermano pueblo nicaragüense lo calificaron de incapaz, porque a pesar de su verbo e imagen personal, no pudo articular programas coherentes y eficaces para este mundo moderno sobre todo después de la caída del muro de Berlín.
No es posible querer construir una "cabeza de playa ideológica", en una sociedad como la panameña, que no se identifica con este tipo de sistemas económicos, políticos, y en donde la primera institución de seguridad social del país no puede ni debe verse involucrada, como se quiso hacer en el pasado reciente.