¿Calidad educativa o aumento salarial?
Ensayemos una respuesta y por un momento imaginemos que un constructor de obra colocara mal una viga y el edificio se cayera, y ante la pérdida de dinero, tiempo y víctimas, la respuesta que nos diera es que "está mal pagado". Y qué ocurriría si un pescador nos vendiera un pescado dañado y se excusara afirmando que "gana muy poco". Incluso un camarero nos podría tirar las bebidas encima y ni siquiera se disculparía pues "el sueldo no le alcanza". Ejemplos así abundan, pues la inmensa mayoría de los trabajadores no ganan lo suficiente. Pero los trabajadores se esfuerzan en dar un mejor servicio y obtener el reconocimiento que se merecen.
Hoy, todos entendemos que la calidad del desempeño laboral nunca debería estar por debajo de las reivindicaciones económicas. Lo único que sustenta un mejoramiento salarial es un trabajo bien hecho. En cambio la opinión pública en nuestro país percibe graves deficiencias del profesorado. Diversos estudios destacan el estancamiento académico, el ausentismo, el bajo nivel de exigencia y la falta de actualización de los métodos de enseñanza como los principales problemas que aquejan al docente. Estos factores se unen de manera dramática a la responsabilidad incumplida por el Ministerio de Educación de dotar al profesor de los colegios públicos con el equipamiento adecuado, el uso de nuevas tecnologías como soporte académico, la evaluación organizacional exhaustiva y la aplicación inmediata de normas de corrección a los problemas enunciados.
Y a los problemas de la educación se suman la falta de atención a los factores "externos" de índole socialógico y que afectan el rendimiento escolar: la nutrición, la sexualidad juvenil, los valores sociales y familiares, la inseguridad y la precariedad económica están incidiendo, tanto o más que la educación formal, en el resultado final del educando.
El tema es complejo por lo que causa alarma el anuncio de los docentes de posponer la discusión de la calidad educativa para "después" de ver atendidas sus demandas. ¿Será cierto que algo cambiará si se cumplan sus reivindicaciones gremiales? Nadie sabe. Pero la incredulidad pública se basa en los masivos índices de fracasos escolares que reportan las estadísticas nacionales. Es el momento de reconsiderar el orden de las prioridades de la educación, y en ningún caso son primeros los docentes sino los estudiantes.
Taiwán mantiene relaciones diplomáticas con Panamá desde 1949 y hace pocos años firmaron un tratado de libre comercio.
Hoy, James Huang se reúne con 15 representantes diplomáticos.
El canciller taiwanés, arribó a Panamá el domingo por la noche y partirá mañana hacia Costa Rica.
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El tema es complejo por lo que causa alarma el anuncio de los docentes de posponer la discusión de la calidad educativa para "después" de ver atendidas sus demandas. ¿Será cierto que algo cambiará si se cumplan sus reivindicaciones gremiales? Nadie sabe. Pero la incredulidad pública se basa en los masivos índices de fracasos escolares que reportan las estadísticas nacionales. Es el momento de reconsiderar el orden de las prioridades de la educación, y en ningún caso son primeros los docentes sino los estudiantes.
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