Calles para peatones, aceras para bueoneros
El poco espacio para los peatones en las aceras de las avenidas en Calidonia, continúa, a pesar de las constantes quejas de los usuarios del sector que solicitan un mejor uso para esta servidumbre pública.
En este concurrido sector, las aceras parecieran estar edificadas para que los propietarios de almacenes coloquen sus escaparates con los artículos que ofrecen, y no para los transeúntes.
Este desorden data desde hace varios años y hasta la fecha, pareciera que no hay manera de solucionar esta problemática.
Sumado a la acción de los propietarios de almacenes existen los improvisados buhoneros, quienes ante la necesidad de obtener su sustento, se han ubicado en este importante sector comercial, contribuyendo a la incomodidad de los peatones.
Durante la gestión alcaldicia de Mayín Correa se creó el Mercado de Buhonerías que aún funciona en las inmediaciones del Museo del Hombre Panameño, para desalojar las aceras de Calidonia; sin embargo, aparentemente, más han podido los buhoneros que las autoridades.
Cabe señalar, que durante el actual periodo alcaldicio, la situación persiste.
La cantidad de buhoneros instalados en ambas aceras de Calidonia, es tal, que los transeúntes se ven en la necesidad de caminar por las calles, arriesgando su integridad física, ante el poco espacio que les queda.
Y el problema es que esta vía, es una de las más transitadas por los buses denominados "diablos rojos", quienes avanzan sin Dios ni ley, combinación ésta que puede ocasionar algún accidente con consecuencias fatales.
Como si fuera poco, la proliferación de kioscos de venta de alimentos a lo largo de esta avenida comercial, contribuye a agravar la situación, puesto que para las miles de personas que por diferentes motivos se movilizan por este sector, no hay espacio para caminar.
Quienes se dedican a este tipo de economía informal ofrecen desde zapatos, pantalones, correas, sombreros, suéteres, hasta accesorios y reparación de teléfonos celulares, y un sinnúmero de actividades.
El problema es preocupante, pues en muchos de los puestos donde estos pequeños comerciantes colocan sus productos, son los espacios que los indigentes y los denominados "piedreros" utilizan para dormir y hasta para hacer sus necesidades fisiológicas durante la noche.
Como si fuera poco, estas improvisadas tiendas se prestan para la realización de actos que riñen contra la moral.
El corregidor de este sector, Juan Carlos Bazán, ha señalado en varias oportunidades que los censos que se ha desarrollado con los buhoneros, han determinado que el 80 por ciento de éstos no residen en el corregimiento.
Según el funcionario, la mayoría de estas personas provienen del distrito de San Miguelito.
Información suministrada por el Municipio de Panamá destaca que periódicamente se desarrollan acciones para detectar el status de quienes se dedican a esta práctica, iniciativa que se efectúa en coordinación con el Sindicato de Buhoneros de Panamá.
En estas acciones se han ubicado a buhoneros extranjeros indocumentados que proceden de Colombia, República Dominicana, Perú y Ecuador.
Cabe señalar, que la buhonería en la capital es regulada por el Decreto Alcaldicio No. 25 y el Artículo 288 de la Constitución de la República, normas que reservan de forma exclusiva para los nacionales, el ejercicio de esta actividad, y exigen una serie de requisitos a quienes se dediquen al comercio al por menor.
En este concurrido sector, las aceras parecieran estar edificadas para que los propietarios de almacenes coloquen sus escaparates con los artículos que ofrecen, y no para los transeúntes.
Este desorden data desde hace varios años y hasta la fecha, pareciera que no hay manera de solucionar esta problemática.
Sumado a la acción de los propietarios de almacenes existen los improvisados buhoneros, quienes ante la necesidad de obtener su sustento, se han ubicado en este importante sector comercial, contribuyendo a la incomodidad de los peatones.
Durante la gestión alcaldicia de Mayín Correa se creó el Mercado de Buhonerías que aún funciona en las inmediaciones del Museo del Hombre Panameño, para desalojar las aceras de Calidonia; sin embargo, aparentemente, más han podido los buhoneros que las autoridades.
Cabe señalar, que durante el actual periodo alcaldicio, la situación persiste.
La cantidad de buhoneros instalados en ambas aceras de Calidonia, es tal, que los transeúntes se ven en la necesidad de caminar por las calles, arriesgando su integridad física, ante el poco espacio que les queda.
Y el problema es que esta vía, es una de las más transitadas por los buses denominados "diablos rojos", quienes avanzan sin Dios ni ley, combinación ésta que puede ocasionar algún accidente con consecuencias fatales.
Como si fuera poco, la proliferación de kioscos de venta de alimentos a lo largo de esta avenida comercial, contribuye a agravar la situación, puesto que para las miles de personas que por diferentes motivos se movilizan por este sector, no hay espacio para caminar.
Quienes se dedican a este tipo de economía informal ofrecen desde zapatos, pantalones, correas, sombreros, suéteres, hasta accesorios y reparación de teléfonos celulares, y un sinnúmero de actividades.
El problema es preocupante, pues en muchos de los puestos donde estos pequeños comerciantes colocan sus productos, son los espacios que los indigentes y los denominados "piedreros" utilizan para dormir y hasta para hacer sus necesidades fisiológicas durante la noche.
Como si fuera poco, estas improvisadas tiendas se prestan para la realización de actos que riñen contra la moral.
El corregidor de este sector, Juan Carlos Bazán, ha señalado en varias oportunidades que los censos que se ha desarrollado con los buhoneros, han determinado que el 80 por ciento de éstos no residen en el corregimiento.
Según el funcionario, la mayoría de estas personas provienen del distrito de San Miguelito.
Información suministrada por el Municipio de Panamá destaca que periódicamente se desarrollan acciones para detectar el status de quienes se dedican a esta práctica, iniciativa que se efectúa en coordinación con el Sindicato de Buhoneros de Panamá.
En estas acciones se han ubicado a buhoneros extranjeros indocumentados que proceden de Colombia, República Dominicana, Perú y Ecuador.
Cabe señalar, que la buhonería en la capital es regulada por el Decreto Alcaldicio No. 25 y el Artículo 288 de la Constitución de la República, normas que reservan de forma exclusiva para los nacionales, el ejercicio de esta actividad, y exigen una serie de requisitos a quienes se dediquen al comercio al por menor.