Cambiemos la justicia en Panamá
Hablar del verdadero sistema de Justicia es difícil y cuestionable porque no existe en ninguna parte del mundo un sistema de justicia que sea perfecto, ya que sus autores también tienen ciertas fallas y deficiencias. Sin embargo, podemos señalar que un sistema muy estricto que pudiera ser un ejemplo de justicia dura es el sistema judicial estadounidense donde los sentenciados tienen diversas modalidades de pagar sus condena ante un juicio que determinará el destino de su vida, la condena a cadena perpetua, la silla eléctrica. Es duro cuando se comete un crimen o se efectúa un robo sin importar las consecuencias, lo esencial y fundamental es que pague su precio sin importar las consecuencias. Es ahí donde los gobernantes deben ser enérgicos con todos los que cometen un crimen en nuestro país, sin importar el nivel o condición social.
Nuestro país se caracteriza por ser de tránsito, sin embargo, durante los últimos años, uno de los problemas ha sido el incremento de las pandillas juveniles que han causado el descontrol y el desasosiego urbano, poniendo en peligro a muchas personas que viven en sectores humildes donde existen personas que desean superarse frente al elevado incremento de la violencia en Panamá.
Lamentablemente en nuestro país existe un sistema judicial muy deficiente donde los menores de edad están amparados bajo la conocida Ley del Menor y la Familia. Es hora que las autoridades sean más estrictas y le hagan un verdadero frente a estas agrupaciones juveniles que diariamente son el terror en las calles de la ciudad de Panamá.
Con la implementación del nuevo sistema de toque de queda se puede mejorar el alto nivel de delincuencia juvenil proyectando mejores opciones, para que la juventud entienda que no tienen nada que hacer después de las 9 de la noche en las calles. El problema se debe radicar dentro de los barrios y en los hogares donde las autoridades y padres de familia establezcan normas de control con sus hijos imponiéndoles fuertes sanciones sin irrespetar el derecho de la vida. Estos jóvenes deben ser sometidos a un tratamiento intenso dentro de una conducta no de un menor sino ser evaluado y procesado como un adulto sea cual fuese su delito. El haber cometido una falta no lo exonera porque de todas formas cometió un delito ante la sociedad.
Con esta implementación del toque de queda se puede aumentar más el castigo al menor de edad en forma psicológica, donde aprenda a respetar la dignidad humana de las otras personas. De lo contrario, debe aumentarse más la pena en la cárcel.