Cambio climático y pobreza
Los cambios en las estaciones destrozan las cosechas y provocan hambre, pero éste es sólo uno de los múltiples peajes que el cambio climático cobra a los países más pobres. Así lo expresa el informe Evidencia que duele: el cambio climático, la gente y la pobreza de Oxfam Internacional (IO).
El mundo se sobrecalienta y las poblaciones sufren las consecuencias. Si no se actúa, dice el informe de IO, se perderán 50 años de logros conseguido por países pobres.
Las personas pobres que viven en áreas costeras y en grandes deltas, y los agricultores, corren más riesgo por las inundaciones y sequías.
Cada año mueren en el mundo unas 300.000 personas por causa del cambio climático. Se calcula que 26 millones de personas ya se han visto obligadas a abandonar sus hogares. De no modificarse las tendencias, para cuando llegue 2050, las consecuencias sociales y ecológicas del calentamiento global afectarán a más de 660 millones de personas. Algunas de esas consecuencias pueden ser la subida del nivel del mar, el estrés térmico, más sequías e inundaciones extremas.
Buena parte de la comunidad científica desconfía de que los políticos lleguen a los acuerdos necesarios para reducir emisiones contaminantes. Hace doce años, Estados Unidos no suscribió el protocolo de Kioto y Bush no puso en marcha políticas de cambio climático. Como consecuencia, las emisiones crecieron y ahora emiten un 14% más que en 1990.
China e India están siendo activas en la búsqueda de mayor eficiencia energética. Las ONG pueden ayudar a la gente a adaptarse al cambio climático, pero los medios de vida, la comida, el agua, y la salud de millones de personas están en riesgo si no hay un compromiso serio. El G8 se ha comprometido a reducir a la mitad las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. Pero en la pasada reunión en L’Aquila (Italia) no se ha adoptado ningún compromiso a medio plazo. Y aunque el presidente estadounidense Barack Obama lo consideró ‘un consenso histórico’, para el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, los resultados son insuficientes.
Es preciso un acuerdo global y que los países industrializados reduzcan, para 2020, sus emisiones al menos en un 40% respecto a los niveles de 1990. En la próxima cumbre de Copenhague, dentro de seis meses, los países deberían acordar un protocolo que sustituya al de Kioto. Yvo de Boer, secretario de la convención de la ONU contra el calentamiento baraja propuestas para ese pacto internacional.